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La revolución secular llega a Jerusalén con el nuevo alcalde de la ciudad

En 2003 se enfrentó al actual primer edil, Uri Lupolianski, quien le ganó por 12.000 votos

Actualizada Viernes, 14 de noviembre de 2008 - 04:00 h.
  • COLPISA. JERUSALÉN

Si el fenómeno de la "obamanía", -entendido como una explosión de fascinación ciega, de fe, de repentina sensación de amparo ante la aureola de un político-, fuera exportable, puede decirse que este miércoles, buena parte de Jerusalén sucumbió a la "barkatmanía".

La Ciudad Santa+ se despertaba el miércoles con los resultados de las elecciones municipales del día anterior, que alzaban a la alcaldía al independiente Nir Barkat, un atractivo ex empresario, multimillonario y laico de 49 años, que durante la campaña ya se había ganado el título de ser "la esperanza secular de Jerusalén".

Tras un lustro de gobierno ultraortodoxo, su victoria era saludad como el paso de la ciudad a manos de un líder civil, sionista y alejado en su retórica de los radicalismos religiosos. Era su 2º intento: en 2003, Nir Barkat perdió por 12.000 votos frente al actual primer edil, Uri Lupolianski.

El nuevo discurso funcionó

Aunque aquella derrota fue antes de que abandonara el centrista Kadima por divergencias irreconciliables con las insinuaciones del partido de dividir Jerusalén. Esta vez, abanderando el aplaudido eslogan del "Jerusalén-Unido-Capital-Eterna-de-los-Judíos", y con un audaz discurso renovado, sí convenció. Triunfaba con un 52 % de los votos emitidos, 9 puntos por encima de su más directo rival, el diputado del "Judaísmo Unido de la Tora", Meir Porush, representante del continuismo, de una ortodoxia extrema, rancia e intransigente, que debió asustar a los electores.

"Hemos parado al borde del abismo, -subrayaba este martes pasado, aliviado, un analista en el diario Maariv-, ahora Jerusalén necesita una revolución a escala gigantesca, un terremoto que no deje una sola piedra sin remover (...). Conozco a gente que ha devuelto las maletas al armario después de jurar que se marcharía de este lugar que se ha deteriorado hasta lo inimaginable... ahora todos esperamos un milagro".


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