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ROSA VERGARACHEA MONSABRÉ EX JEFA DE COCINA DE LA EMBAJADA NORTEAMERICANA EN MADRID

"En los menús apostaba por lo navarro"

"Todo el mundo entraba en la cocina y conocí a personas muy inteligentes que resultaron luego sencillas y buena gente"

Actualizada Martes, 11 de noviembre de 2008 - 01:13 h.
  • M.P.A.. ESTELLA

Los fogones en los que aprendió a desenvolverse muy joven brindarían a Rosa Vergarachea Monsabré, estellesa de la calle del Puy, la oportunidad de conocer a personalidades destacadas del último siglo desde el puesto como jefa de cocina de la embajada de Estados Unidos en Madrid al que accedió en 1968. Dice ahora, de nuevo en casa tras jubilarse, que hay trabajos tan enriquecedores por los que se tendría que pagar en vez de cobrar.

La vida de esta navarra de 69 años, viuda y sin hijos, encierra algunos ejemplos.

Forjada en la gastronomía francesa, "gobernó" durante casi cuatro décadas las dependencias de la embajada de la calle Serrano desde la que salieron platos -navarros en muchos casos- para una mesa a la que, además del cuerpo diplomático, se sentaron la mayor parte de presidentes norteamericanos desde Nixon a George Bush padre, Henry Kissinger, estrellas de la pantalla, representantes de la jet madrileña o referentes internacionales de la ciencia y la cultura. "He conocido a personas muy inteligentes que, además, han resultado las más sencillas y buena gente", cuenta.

¿Por qué dejó Estella?

Como muchos jóvenes de entonces, nos marchamos de nuestra tierra en los años cincuenta para buscar trabajo en otro país. En casa éramos cuatro hermanos y nos fuimos tres, pero como nosotros lo hicieron otros miles. A Alemania, a Francia. Mi hermana y yo elegimos directamente París. Iba con contrato de seis meses para cuidar a un bebé y trabajar en una casa.

¿Sabía algo de cocina entonces?

Conté con buena maestra porque mi madre ha guisado muy bien y, mientras mi hermana tuvo claro que quería estudiar y lo hizo, yo no hubiera tenido paciencia para eso. Quería algo con resultados más inmediatos y, después de dos años en la casa, me fui a un restaurante en París. No entré como cocinera, pero me gustaba y cogí fluidez con el idioma. Luego vino otro restaurante tras el que empecé en las embajadas francesas de Noruega y Finlandia.

Hasta que decidió volver a España.

Hubo un momento en que en la misma embajada de Francia me plantearon ir a Canadá y ahí paré. No quería marchar tan lejos, volví a a París, viví el mayo del 68 y luego regresé España. Vi en el periódico Ya que buscaban un jefe de cocina sin especificar más. Era para la embajada de Estados Unidos. Me presenté e inmediatamente me cogieron.

¿La cocina era un mundo aparte o le permitía tener contacto con lo que ocurría en el resto de la embajada?

La verdad es que no me ocurrió así en la francesa, pero en la norteamericana todo el mundo pasaba y se interesaba por nuestro trabajo. Tengo recuerdos preciosos con personas estupendas, como el astronauta Pedro Duque. Tom Cruise abrió un día la puerta y dio dos besos a todos. Por la embajada pasaron otros muchos, desde Isabel Preysler hasta Melanie Griffith, la condesa de Romanones.

¿Preparaba lo que quería o lo que marcaban los diplomáticos?

Tienes que adaptarte a cada sitio, pero yo apostaba muchas veces por productos navarros. Los pimientos rellenos encantaban siempre, lo mismo que el espárrago y muchas verduras. La clave estaba en los buenos proveedores, muy fiables después de muchos años.

¿Tiene horario un jefe de cocina a ese nivel?

En un puesto así no tienes jornada. Había días que empezaba a las ocho de la mañana y acababa entrada la madrugada porque se alargaba una cena, un concierto o un desfile de moda. Y lo mismo el resto del equipo. Pero creo que hay sitios en los que habría que pagar por estar, y éste era uno de ellos, por todo lo que suponen a nivel personal. Pese a ser un trabajo sacrificado, siempre disfruté mucho con lo que hacía.

¿Mantiene contactos con sus antiguos jefes?

En algún caso sí, pero otros embajadores han fallecido. Ya eran mayores cuando ocuparon el cargo y han pasado muchos años.

¿Qué idiomas habla?

El francés, obligatorio en la diplomacia, y no tan bien el inglés. Los embajadores aprendían castellano enseguida.

Cocina española, francesa...¿Con cuál se queda?

La francesa es muy buena y, aunque ahora se fusiona mucho, ha sido la cuna de muchas cosas. En cuanto a la vanguardia, diría que hoy España está a la cabeza. Pero pienso que la crisis le obligará también a reinventarse.


Comentarios
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  • Rosa sí que ha sido embajadora de Navarra, y no los cofrades de tantas y tantas cofradías que no hacen mas que disfrutar de un buen día a costa de todos. Y qué decir de Vargas Llosa, galardonado no hace muchos años con el Príncipe de Viana. No ha vuelto a nombrar Navarra ni acordarse de ella desde entonces.José Javier
  • Despues de leer las respuestas de esta joven mayor, no me hace más que reafirmar en la buena gente que son todos estos hermanos. Personas luchadoras y humildes en sus expresiones y grandes en su humanidad. En Estella-Lizarra hay de todo, y lo que más buena gente.Julián
  • Seguro que esta Estellesa ha hecho mucho nás promocionando el producto Navarro que cualquier campaña.Ella si que ha sido embajadora de Navarrra, de sus productos.Otro estelles

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