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TUDELA

El cubrimiento del Queiles se renueva

Tudela ha tenido en el río Queiles uno de sus retos. Los malos olores, que podían llevar a problemas sanitarios, hacían necesario su cubrimiento. Al final se inició en 1969 y, ahora, casi 40 años después, se tendrá que restaurar ante el estado de su estructura.

Actualizada Domingo, 9 de noviembre de 2008 - 04:00 h.
  • DN . TUDELA

EL 12 de enero de 1969 fue, sin duda, una fecha histórica para Tudela. Ese día comenzaron las obras de cubrimiento del río Queiles, un cauce que atraviesa el casco urbano a lo largo de 900 metros y que en los siglos XIX y XX se convirtió en un foco de malos olores que podía desembocar en un problema de salubridad, sobre todo debido a la ausencia de grandes corrientes de agua.

La obra se completó en marzo de 1970 en su primer tramo -desde la plaza de los Fueros al paseo del Prado- para, a continuación, acometer el que iba de la misma plaza al Puente Mancho (calle Díaz Bravo). Se concluyó en 1972, aunque no se empezó a urbanizar hasta 1986.

Ahora, casi 40 años después de que las excavadoras empezaran a trabajar en el cauce del Queiles, el estado de la estructura del cubrimiento ha obligado al ayuntamiento a plantearse iniciar una importante remodelación que costará 1.655.780 euros.

Las primeras noticias sobre la posibilidad de cubrir el Queiles se remontan al 16 de septiembre de 1862. Por aquel entonces, el ayuntamiento estudió una propuesta de Juan Francisco Moreno, miembro del cuerpo de Caminos, Canales y Puertos. Se comprometía a cubrir en un año el tramo entre la plaza de los Fueros y el paseo del Prado por 210.000 pesetas.

Sin embargo, los apuros económicos municipales impidieron llevar a cabo la obra. A cambio, se decidió realizar el matadero, que se consideraba más importante, pero tampoco se ejecutó por la falta de medios económicos.

No se volvió a hablar del tema hasta 1922, cuando el constructor tudelano residente en Barcelona Pedro Osta también se ofreció para llevar a cabo el cubrimiento. Incluso, se mostró dispuesto a que el ayuntamiento no pagara nada inicialmente, siempre que se comprometiera a desembolsar el coste de la obra en varios años. Sin embargo, tampoco se hizo.

Fue en 1923 cuando se tomó una decisión intermedia. Consistía en construir un cauce de hormigón en el centro con pendientes a ambos lados para que el agua desembocara en el citado cauce central. Pero la solución no fue definitiva y empezaron a aparecer grietas y abundante vegetación y suciedad.

Quedaba claro que sólo quedaba la opción de llevar a cabo el cubrimiento total. Hubo nuevos intentos por llevarlo a cabo, pero en unos casos la falta de dinero y en otro cambios de alcaldes devolvieron al cajón el proyecto.

El impulso definitivo

El impulso definitivo se dio en 1965. El alcalde por aquel entonces, Rafael Añón, inició gestiones para llevar a cabo de una vez por todas el cubrimiento y, para ello, buscó la colaboración del ministerio de Obras Públicas. Afortunadamente la encontró y el ministerio aprobó las obras. La alegría fue tal que el propio alcalde hizo sonar la campana del ayuntamiento y lanzó decenas de cohetes para anunciar la noticia.

El proyecto fue del ingeniero Mariano Moneo Vallés, ya fallecido y, curiosamente, hermano del arquitecto Rafael Moneo, que luego se encargaría de diseñar la urbanización del tramo del cubrimiento entre la plaza de los Fueros y el Puente Mancho. Los trabajos se adjudicaron en abril de 1967 por 21.947.000 de las antiguas pesetas (unos 132.000 euros). La Diputación Foral colaboró con más de 6 millones de pesetas.

Pero nada más iniciarse se vio que el estado del suelo no era el esperado, lo que exigía la mejora del pilotaje y un desembolso económico mayor. El ministerio aportó 4.400.728 pesetas más y la obra se inició el 12 de enero de 1969. Las obras se prolongaron hasta el 12 de marzo de 1970, cuando a las seis y media de la tarde se completó el cubrimiento con una capa de hormigón.

El sueño de Tudela se había cumplido, pero todavía quedaba por completar el otro tramo del río, entre la plaza de los Fueros y el Puente Mancho.

Los trabajos, también proyectados por Mariano Moneo, se iniciaron en febrero de 1970 y se acabaron en 1972, aunque no se urbanizó la zona con el parque actual hasta 1986. La obra estaba, por fin, concluida.


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