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CRÓNICAS DE ASFALTO | FRANCISCO JAVIER ZUDAIRE

Nos van a poner finos

El capitalismo es un sistema muy suyo. Vamos, que no es mío, y en Washington se cuece su futuro, que es el mío. Los hijos de Adam Smith tocan a rebato si hay crisis, pero nunca cuando se generan dividendos

Actualizada Domingo, 9 de noviembre de 2008 - 04:00 h.
  • OPINION@DIARIODENAVARRA.ES

N O hace falta ser un hermeneuta para descifrar los mensajes habituales, basta con un poco de experiencia, adquirida a base de tortazos, y también ayuda convenientemente fijarse un tanto así (sepárense 3 cm los dedos pulgar e índice). Pero, sobre todo, es bueno echar mano del sentido común.

Veamos: si el ministro de Economía pide en público que no perdamos la calma porque nuestros ahorros están seguros, convendrán conmigo en que no es preciso ser muy listo para captar la intención exacta de sus declaraciones, salir corriendo hacia el banco y retirar hasta el último céntimo. Esto, yo creo, se entiende bien. Del mismo modo que si un gobierno predice, como lo hizo en su día, una bajada del precio del petróleo, motivada por la guerra de Irak, ya te puedes ir comprando dos ruedas a pedales y sumarte a los miles de ilusos soñadores del carril bici. Sin embargo, en ocasiones, los mensajes te pueden equivocar, dejarte pensativo, regatearte la interpretación. O, sencillamente, el problema eres tú, no das con la clave. Por ejemplo, últimamente se viene diciendo que es preciso rediseñar el capitalismo y, dicho así, acojona este sintagma encriptado, es para echarse a temblar, sea lo que fuere lo que eso quiera decir, porque, aun no sabiéndolo, ya suena a mera amenaza. Hombre, claro, si eres un Botín forrado, que tiene su botín bien candado, te quedas tan ancho, puedes explayarte con total libertad y replicar algo así: Me vas a rediseñar lo que yo te diga. No es el caso, porque tú vas de currito, atado con una cadena a la nómina, y con otra estás amarrado a Hacienda, y ya me dirás qué coño te va a rediseñar el capitalismo con intención de beneficiarte. No sabes, pues, qué es eso de rediseñar un capitalismo que hoy, de repente, amanece caducado como la botella de moscatel de una tómbola, pero ya intuyes que, te pongas como te pongas, no te van a ir mejor las cosas. Lógico, aquí vuelve a mandar el sentido común. Piensa un poco. Si quienes ahora rediseñan el capitalismo son los mismos que ya lo inventaron antes y le sacaron todo su jugo, ¿qué van redescubrir ahora? Pues, seguramente, otra forma de exprimir más efectiva, una inmensa túrmix de 100.000 revoluciones por minuto, o algo así, y el gasto de la luz irá por tu cuenta. Ve un poco más lejos, de la mano del sentido común, por si el cuerpo te pide hacerte ilusiones vanas, y ya verás cuán fácil es concluir que tú eres la naranja del zumo, el objeto pasivo de la exprimidora. Y, francamente, importa menos que un huevo batueco el nuevo diseño de la maquinita, si te has pasado la vida siendo fruta exprimida y vas -vamos- a seguir triturado por las cuchillas. Nosotros no asistimos a las cumbres, como ésa de Washington -el próximo día 15-, y mira tú si podríamos aportar la experiencia de tanta crisis a cuestas, mucha más que ellos, teóricos de pelo y medio que nunca lloraron amargamente al mirarse la cartera.

Porque, vamos a ver, uno siempre creyó en el rediseño, faltaría más, a condición de que se haga con el lápiz del sentido común, y así se entiende que, puestos a rediseñar, urge hacerlo con la distribución de la riqueza, esa injusta barbaridad que a unos colma hasta la saciedad y a otros los deja en pelota picada. Eso sí sería un rediseño aparente, un paso adelante de este mundo, cansino en descargar su peso sobre las mismas espaldas, pero, qué va, se anuncia el rediseño del capitalismo. Y, ¡ay madre!, que ésa es otra, los sindicatos con esos pelos. Encima, se añade que ese rediseño capitalista es fundamental para perpetuar el clímax (de ellos) y la batalla diaria (nuestra). No podía estar más en desacuerdo, me rebelé, así que me conecté, vía correo electrónico -uno tiene su agenda-, con un líder de esa movida capitalista. Y se lo dije: Échenle sentido común, señores, lo que debe corregirse es la injusticia en el reparto de bienes. Al poco me contestó: Usted no entiende nada, nosotros tenemos el sentido común capitalizado, y lo que toca ahora es rediseñar el capitalismo. No podía creerlo, volví a la carga: ¿De qué sentido común me habla?, lo de ustedes no es sentido común, sino sentido de la propiedad exclusiva. Tardó un día, que es un año en el mundo de Internet, pero respondió: Hablo del sentido común nuestro, el sentido común que usted utilizaría si estuviera a este lado del río, no hablo del suyo, del que yo echaría mano si no fuera un capitalista. Como es su caso, so pringao, y deje ya de molestar. Ni las formas supo guardar, y eso confirma que con el nuevo diseño nos seguirán dando: la ventaja es que ya sabemos por dónde.

Reflexión del día. En plena crisis, un banco español ha anunciado unas ganancias de 7.000 millones de euros en nueve meses. No sé qué es eso, pobre de mí, atascado en la tabla del nueve, pero la pregunta es: si el banco ha ganado esa cifra, ¿quién la ha perdido? Aprovechen el domingo... antes de que lo rediseñen.


Comentarios
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  • ¿No les parece extraño que haya que correr a toda prisa a rescatar a los poderosos banqueros con planes de choque multimillonarios y dejar lentamente que los paises pobres se sigan undiendo en su cada vez mayor e inpagable deuda? Sin ir tan lejos porque a una empresa privada el estado le va a sacar del aprieto y si yo pequeña pyme me estrello suspension de pagos y todo listo!!. El sistema necesita un cambio , pero creo que el que proponen no esta bien encaminado. Y no van a conseguir mas que marear la perdiz, pero con buenas palabras.Por preguntar
  • La cuestión no es rediseñar, es el adecuar la intervención de las administraciones en la economía de mercado. Demasiado liberalismo provoca lo que estamos comprobando en nuestras carnes y carteras. El rasero de medir pudiera ser que las acciones en el mercado se justifiquen socialmente, que no sean perniciosas. En definitiva... "ética" .Y curiosamente los que defendían a capa y espada esa libertad en nombre de la sociedad civil, hablan de moralidad y poco de ética. La redistribución de la riqueza, trasladándola a el bienestar social pudiera ser el asegurar la sanidad para todos, invirtiendo más en sanidad pública.Podemos empezar por ahí...Ciudadanox
  • todabía quedan personas que no se dejan manipular como es el caso de Francisco Javier Zudaire, graciasjavier
  • Irónico pero tiene mucha miga, que decimos en mi pueblo. Saludos Sr. ZudaireC.C.

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