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ANTONIO VAILLO | ARQUITECTO GANADOR DEL FAD

"La arquitectura hecha con calidad es un trabajo heroico"

"No creo que exista en arquitectura una escuela navarra, pero sí una calidad navarra: se cuida la buena ejecución"

Actualizada Viernes, 7 de noviembre de 2008 - 04:00 h.
  • JESÚS RUBIO . PAMPLONA

SAS, el estudio de arquitectura de Antonio Vaillo i Daniel (Barcelona, 1960) y Juan Luis Irigaray Huarte (Pamplona, 1956), puede presumir de una lista larga de premios. Ocupa cerca de un folio, escritos con una letra no muy grande. En 2008 llevan cuatro, y dos los han conseguido por una de sus obras más pequeñas. La joyería Danieli, en la calle Bergamín de Pamplona, tiene apenas 35 metros cuadrados.

Pero su diseño en tonos oscuros, que fija la luz en pequeños expositores de joyas, conquistó al jurado del Concurso de Diseño de la Cámara de Comercio de Navarra y sobre todo, al de los premios FAD, que le dieron el galardón de Interiorismo. La relevancia de este premio se manifiesta en que sólo dos edificios navarros lo han conseguido. El otro es el Baluarte.

¿Qué supone ganar un premio FAD?

El FAD es uno de los más importantes premios, por varios motivos. En primer lugar, se presenta mucha gente de España y Portugal, este año 525 o 530 proyectos, lo que supone mayor exigencia. Además, su jurado no sólo es experto sino que va a ver todas las obras seleccionadas. Pasan casi cuatro meses viajando, examinado obra por obra. Eso muestra un poco del nivel de calidad. Es el premio con mayor resonancia, que ha cumplido los 50 años, es decir, que tiene una trayectoria y una repercusión importante. Se trata un premio muy selectivo, que no pensábamos recibir con una obra así de pequeñita.

¿Qué se buscaba con el diseño de esa joyería? ¿Quizá el mayor reto fue salvar la pequeñez, 35 metros cuadrados?

Nos da igual que la obra sea pequeña o grande. Le dedicamos el mismo esfuerzo e intensidad. Sí nos interesa que cada obra sea un motivo de experimentación, trabajo , búsqueda... Esa fue una de las condiciones que pusimos al cliente, que nos dejase experimentar. Tratamos de apoyarnos en los intereses del cliente y en las condiciones del proyecto, para sacar el máximo posible. Y nos interesaba proponer un nuevo tipo de joyería. Por un lado, queríamos genera ese ambiente misterioso que debe rodear la joya, por su carácter único. Habitualmente se asimila una joyería a un escaparate lleno de joyas. Para nosotros eso es una antijoyería. La iluminación nos preocupaba mucho, que no estuviese iluminado el local sino la joya. También que hubiera pocas cosas. Por eso trabajamos con esa envolvente oscura. El suelo en aluminio fundido, tosco y brillante, que habla de una mina de la que se extrae algo valioso, nos parece una idea bonita. Nos gusta ir al origen, da muchas pistas para trabajar. Como decía Eugenio D"Ors, en el origen está la originalidad. Nos gusta no dar cosas por sabidas, ir al origen y sacarle jugo nuevo.

El jurado hablaba de que buscaba obras que conjugaran lo corriente con el heroísmo. ¿Hasta que punto es una obra heroica?

La arquitectura hecha con calidad es un trabajo heroico. Exige muchas horas, una importante compenetración con el cliente, saber explicarle lo que se pretende y no imponer. Es también importante que haya un buen equipo. Nosotros hemos tardado casi dos años en hacer esta joyería. Si sacas la media de la inversión, gente, horas, entre 30 metros cuadrados, ¿vale la pena? Somos unos románticos de la arquitectura. Nos interesa que la obra tenga cosas que decir. Esta obra nos ha servido para experimentar con los materiales y con la generación de atmósferas, que en general se ha perdido. Esta es una obra muy pequeña, pero de gran densidad, una atmósfera muy especial. Y eso es muy difícil de conseguir. Desde ese punto de vista es una arquitectura heroica, exige muchísimo esfuerzo.

¿En qué sentido se ha perdido la generación de atmósferas?

Se perdió cuando el movimiento moderno dejó atrás la concepción espacial interior. Con la decoración interior desapareció un parte importante del tratamiento de las atmósferas. No es habitual encontrar en arquitectura moderna una obra de arte total. Las hay, pero pocas. Nosotros la reivindicamos: que tengan en cuenta el espacio, el ambiente, cómo se vive, cómo ser respira. Es una manera de concebir la arquitectura, más compleja. Últimamente se pretende hacer una arquitectura más de cáscara, más de piel, y muy simplificada por dentro, que tiene pocas cosas, no sé muy por qué.

¿Por ser más fácil?

Seguramente. Así como hay obras minimalistas de pies a cabeza, con su razón se ser, hay otras minimalistas interiormente que por fuera pretenden tener una espectacularidad. Nosotros reivindicamos la concepción global de llegar hasta el último detalle. Eso además no supone más costos.

¿Qué aporta una inversión como ésta al comercio y al cliente?.

Para el cliente es un lujo poder entrar en un sitio mágico. No sólo compras un anillo y ya está, sino que el acto de comprar se convierte en un ritual. Eso es un valor. Quienes han entrado en la joyería me dicen que tienen la impresión de estar en Nueva York o París, lugares donde hay una voluntad de generar algo especial. El comercio consigue un local atractivo, porque es distinto. El escaparate, sin necesidad de rótulo alguno, muestra que hay algo de valor dentro. Eso también es un logro. Además, ha recibido premios. En Navarra solo tienen el FAD el Baluarte y nosotros, lo que atraerá a visitantes. Los humanos aprendemos las cosas por los sentidos y todo lo agradable a la vista aporta valor añadido.

¿Se ha cuidado poco el comercio en Pamplona?

Ha habido de todo. Sería injusto decir que no ha habido interés, pero no ha sido generalizado. ¿Por qué mucha gente iba a comprar a Barcelona en los años de las Olimpiadas? Porque había gente interesada no sólo por el producto sino en el modo de exponerlo, en su diseño. Se generó un valor añadido que hizo mucho más atractivo ir a comprar a Barcelona que a Madrid. Eso hace ciudad. Si en Pamplona logramos una buena colección de comercios interesantes, que Pamplona se conozca no sólo por los Sanfermines, sino por un comercio atractivo y de nivel, vendría más gente. Es posible que vengan más estudiantes de arquitectura a Pamplona por una joyería premiada que por los Sanfermines.

¿Es una muestra del buen nivel de la arquitectura navarra, que cuenta ya con varios nombres ilustres?

Yo diría que hay mejores arquitectos que los que salen en los periódicos. Hay nivel en la escuela de arquitectura. Moneo o Sáenz de Oiza son de aquí pero se formaron fuera. Yo soy un exponente de lo contrario: soy de fuera, vine a estudiar aquí y ahora me considero navarro. La media de la arquitectura navarra es muy alta. Eso significa que el caldo de cultivo y la educación son elevada. Hay una docena de estudios de arquitectura de buena talla, de primera fila. La navarra es una arquitectura coherente, que se destaca por la buena ejecución, y más atemporal que lo que se hace por ahí. No creo que haya una escuela navarra, pero sí una calidad navarra.


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