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EL BLOC | J.M. ESPARZA

Una tarde como las de antes

La tarde de carrusel bañada de tristeza rememoró aquel mundo en blanco y negro en el que Osasuna ahora se diluye

Actualizada Lunes, 3 de noviembre de 2008 - 04:00 h.

C UANDO, en plena era digital, la televisión se imponía a la radio en la batalla mediática de la inmediatez y las audiencias, al menos en lo que retransmisiones deportivas se refiere, resulta que a la afición osasunista no le quedó otro remedio que volver a pegar la oreja al transistor. Como antaño.

Además, la tarde invernal, lluviosa, invitó a no salir a la calle, sin otro remedio que recuperar aquellas tardes de carrusel alrededor de la mesa camilla, viviendo en un sobresalto continuo, con el corazón en un puño, saltando o sufriendo, sin solución intermedia, el desarrollo del partido, poniendo buenas dosis de imaginación allí donde a la vista le resultó imposible llegar.

La vuelta atrás en el tiempo sorprendió en plena revolución futurista de Camacho, que continuó en Montjuïc la huida hacia adelante iniciada en Getafe, pero sin los mismos resultados. Parecía que, superada con apuros la primera parte, el equipo sabría aguantar en la segunda, y no. Curiosamente, Camacho picó donde él mismo había avisado, en un robo de balón a Masoud Shojaei, cuando el desenlace se debatía entre dos máximas del fútbol: la "tanto va el cántaro a la fuente" contra la de "quien perdona mucho, pierde". Ganó la primera, pese a que los periquitos habían perdonado lo indecible. Los fallos en defensa facilitaron su labor. De nuevo, esto es lo que hay, con la diferencia de que ha pasado un partido más, y son nueve, e inevitablemente queda una oportunidad menos.

Aquellas tardes de carruseles futboleros, en color blanco y negro, como la tele de entonces, como las fotos de los periódicos de siempre, rememoran recuerdos entrañables, rescatados ayer de entre el polvo que acumula la locura vida que nos ha tocado sufrir. Pura nostalgia bañada también de tristeza, como retazos de vida que marcharon y nunca volverán, amplificada por el negro semblante de los rojillos. Definitivamente, a la tarde de ayer regresaremos siempre con tristeza. No alimentó la mejoría esbozada en Getafe sino la colección de decepciones acumuladas. Se sumó a lista de peores estadísticas.

Sin embargo, hay que reponer ánimos. La próxima jornada llega la Liga en vivo, con imágenes en directo, en el Reyno de Navarra, ante el equipo rojiblanco de Javier Aguirre, a vida o muerte, con el estadio rabiando y los jugadores mordiendo la hierba. No queda otro medido que darlo todo, en la grada y en el césped. En juego está volver a la vida en blanco y negro de Segunda, o seguir con el color de Primera.


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