Entre lo incautado en un trastero de la Rochapea había material para fabricar un coche bomba y varias bombas lapa
Era un "comando "legal" autónomo, perfectamente estructurado, formado y dependiente del aparato militar de ETA". Tras un año de seguimientos, la Policía Nacional detuvo ayer en Pamplona, Añorbe y Valencia a los cuatro presuntos miembros del reconstruido comando Nafarroa, tres hombres y una mujer, todos pamploneses.
Y con los arrestos cortó los planes de la banda terrorista de atentar en Navarra: aunque sin constancia de un atentado inminente, el Ministerio del Interior informó ayer de que el comando estaba "listo" para atentar cuando así lo decidieran los dirigentes de ETA. "Se ha abortado un comando antes de que naciera, con lo que se ha evitado mucho dolor y sufrimiento", indicó el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba. Sus palabras eran posteriores al registro del trastero de la Rochapea alquilado por uno de los detenidos para guardar, entre otros efectos, cien kilos de explosivos y material para fabricar un coche bomba y bombas lapa. A primera hora de la noche se desconocían los posibles objetivos del comando,al quedar pendiente todavía el análisis de la documentación incautada.
Tres de los detenidos son legales (no fichados por la policía): Xabier Rey Urmeneta, de 26 años; su novia Araitz Amatria Jiménez, de la misma edad, y Sergio Boada Espoz, de 29 años. El cuarto es Aurken Sola Campillo, el considerado el jefe del grupo. De 29 años, ya fue condenado por la Audiencia Nacional en 2005 a un año y tres meses de prisión por tentativa de colaboración con banda armada tras su detención en 2002 como miembro del comando Urbasa, dedicado a realizar informaciones sobre posibles objetivos de ETA en Navarra.
Los arrestos de ayer, dirigidos por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, se produjeron de forma simultánea y a partir de las tres de la madrugada. Los Geo (Grupo Especial de Operaciones) irrumpieron en las viviendas en Pamplona de Sola (en el número 6 de la calle Remigia Echarren, en la urbanización Ezkaba, junto a Orvina) y de Xabier Rey (en el número 56 de la calle San Nicolás, en el Casco Viejo). Mientras, la UIP (Unidad de Intervención Policial) accedía al domicilio de Sergio Boada (un chalé adosado de nueva construcción en Añorbe) y al piso de Valencia donde se encontraba de "forma circunstancial" Araitz Amatria. Ninguno de los cuatro iba armado. Los dos revólveres de los que disponía el comando estaban en el trastero de la Rochapea, en el número 9 de la calle Padre Tomás de Burgui, junto a su munición. Las armas podrían pertenecer a la partida robada en Vauvert en octubre de 2006. Fuentes de la investigación indicaron que miembros del aparato militar cruzaron hace tres semanas la frontera para entregar los explosivos al comando.
Además, la policía registró domicilios, también en Pamplona, relacionados con Xabier Rey, en Ermitagaña, y Aurken Sola, en el Casco Viejo. Los dos son quienes tenían llaves del trastero, alquilado por Rey.
El registro en la casa de los padres de Sola se retrasó hasta las nueve y media de la mañana porque tuvo que ser atendido en el hospital de una crisis de ansiedad, indicaron fuentes policiales. Ya en la Jefatura Superior de Policía de Navarra y antes de salir hacia Madrid, un forense examinó a los tres arrestados.
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