Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
MIGUEL VÉLAZ ISO SUBCAMPEÓN EUROPEO DE WU-SHU

"Al wu-shu le veo ciertas semejanzas con el ajedrez"

Este pamplonés, tras los 10 años de competición en la elite, suma ya en su palmarés seis Europeos (en los que ha conseguido un oro, dos platas y dos bronces) y cinco mundiales. Es todo un referente en el mundo del wu-shu español, un arte marcial que poco a poco se va conociendo en nuestro país

Actualizada Lunes, 27 de octubre de 2008 - 04:00 h.
  • J.J.I. . PAMPLONA

La mayoría de veces que sale de trabajar, su destino es el gimnasio. Le gusta entrenar, prepararse para afrontar el siguiente combate en plenas facultades. Disfruta con ello y, por eso, asegura que no le cuesta demasiado hacer frente a la férrea disciplina individual a la que se somete desde hace diez años a pesar del desgaste y los irregulares horarios que tiene trabajando en un mundo como el de la hostelería.

Gracias a esa fuerza de voluntad, a esas miles de horas de entrenamiento y sacrificio que ha vivido, el pamplonés Miguel Vélaz Iso ha logrado hacerse un hueco en la elite del mundo del wu-shu, un arte marcial muy poco conocida en España pero con gran tradición en los países orientales. A pesar de no tener la notoriedad mediática de otros deportes, Vélaz acaba de firmar en Polonia una medalla de plata en el Europeo de la disciplina, una presea que supone la quinta medalla europea de este deportista que ya tiene la vista puesta en el que será su próximo reto: el Mundia de 2009 en Toronto (Canadá).

¿Qué es el wu-shu?

Es un arte marcial chino. Ésa es la mejor forma de definirlo. Se trata de un deporte de contacto en el que se compite dentro de tres disciplinas diferentes: Sanda (combate), Taolu (rutinas) y Tai Chi (rutinas). Dentro del sanda, que es la disciplina en la que participo y en la que se utilizan técnicas de agarre, proyección y golpeo con piernas y brazos, cada combate es al mejor de tres asaltos de dos minutos cada uno.

No es un deporte tan conocido como el judo, el taekwondo...

Uff (ríe). Apenas se conoce, es cierto, aunque, aquí en Navarra, sí que se practica en dos o tres gimnasios. Quizá, sí que se está más extendido dentro de su faceta como Tai Chi. Pienso que es un deporte muy espectacular para ver pero no se le ha dado difusión. El gran problema que tenemos es que no se trata de una disciplina olímpica. De todas formas, creo que, poco a poco, está siendo más conocido.

Comenzó a competir al nivel internacional en 1998, con 23 años. ¿Cómo conoció esta disciplina?

Yo había practicado distintos deportes. Hacía taekwondo cuando supe que existía esta modalidad y decidí probar. En 1994 comencé a competir y cuatro años más tarde me llamaron de la selección. Y desde entonces...

¿Qué es lo que le "enganchó"?

Quizá, el hecho de que tenga un alto nivel de estrategia. Un fallo, un movimiento que hagas mal, y el rival lo puede aprovechar sin que ya puedas hacer nada para evitarlo. Por eso veo en el wu-shu, aunque pueda sonar extraño, ciertas similitudes con un deporte como el ajedrez. Lógicamente es un deporte de contacto y en el que debes estar preparado físicamente y técnicamente, pero el componente mental es también clave. Hay que tener una gran capacidad de análisis, de toma de decisiones en milésimas de segundo y de control.

El wu-shu, como otros deportes de contacto y artes marciales, tienen muchas veces una imagen negativa, de violencia...

Es un deporte de contacto y en el que se lucha, en el que hay golpes, una cierta agresividad... Pero también existe una normativa clara que lo regula, que busca proteger al deportista, y unos jueces árbitros que controlan cada combate. Además, existe un gran respeto y caballerosidad entre los que lo practicamos. Otro aspecto que influye a esa imagen negativa es que, normalmente, no son noticia salvo que sea por algo malo. Puede haber un español que se proclame campeón mundial de boxeo o taekwondo y apenas tener espacio en los medios, pero sí hay alguna lesión importante o alguien fallece por un golpe eso sí que tendrá sitio y líneas, eso sí que será noticia.

¿No tiene miedo a los golpes?

El riesgo está ahí, es evidente. Nos preparamos para ello. Es como en otros deportes como el automovilismo, la escalada, el motociclismo... Vas subiendo poco a poco el nivel. Al final, el riesgo es mayor, la apuesta que haces es más alta, pero eso, a la vez, lo hace más emocionante. De todas formas, claro que tienes respeto. Siempre. Un mal golpe, aunque acabes ganando el combate, te puede dejar sin un campeonato. Las lesiones están ahí, pero al igual que en otros deportes, no muchas más. Yo he tenido la suerte de no sufrir ninguna lesión grave en toda mi carrera.

Diez años compitiendo, seis Europeos, cuatro Mundiales, cinco medallas europeas, centenares de combates... ¿Cómo se prepara?

Hace falta mucha dedicación y esas horas hay que quitarlas de otras partes. Tengo una disciplina muy rigurosa y que sigo prácticamente todos los días. Entreno físico y técnica al menos dos horas diarias, aunque pueden ser más. Antes sí que dedicaba muchas más horas pero ahora, con los años, he aprendido a hacer entrenamientos de mayor calidad y no tanto volumen. No es cuestión de estar muchas horas sino de sacar el máximo provecho al tiempo que dedicas.

¿Y cómo lo viven sus allegados?

Al principio, no les gustaba mucho la idea, pero ahora me apoyan porque ven que yo disfrutaba. Incluso, ahora, a mi familia no les gusta ver combates míos en vídeo. Es lógico. A nadie le gusta ver cómo le pegan a su hijo o a un hermano.

Una de las normas más curiosas es la que limita la edad para competir. Por ella, a usted se le acaba la competición el próximo año.

Sí, es una norma clara que está ahí y hay que acatarla. Al menos podré ir al Mundial, para el que ya tengo la plaza asegurada con este subcampeonato europeo, aunque lo que no podré defender es la plata que he conseguido este año ya que el próximo Europeo será en dos años. De todas formas, mi reto ahora es el Mundial. Tengo ahí una espinita clavada. En ninguno de los que he participado he tenido suerte con los cruces y no he podido mostrar mi nivel. Es algo que no he conseguido y que quiero hacer. Es ahora mi principal motivación.

Lleva diez años compitiendo y el año que viene llegará su adiós, ¿ha pensado qué hará en el futuro?

No. Todavía no me lo he querido plantear. Tengo mi trabajo y me divierto haciendo wu-shu, sigo disfrutando y no pienso en nada más que en poder ir al Mundial y hacerlo allí bien. Hay muchos ratos buenos y otros que te da el bajón, piensas en dejarlo, pero al final siempre tienes apoyos, una motivación para seguir. Cuando acabe ya veré.

Al margen de los éxitos deportivos, ¿qué le ha dado el wu-shu?

Muchas experiencias de las que he podido aprender. He podido viajar y conocer muchos países, distintas culturas y mucha gente. Eso te enseña a convivir, a ser respetuoso. Además, creo que el wu-shu me ha enseñado a apreciar más el sacrificio, a apreciar mucho más y mejor el tiempo que, por muy poco que sea, vale mucho.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Noticias relacionadas

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra