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PACTO UPN-PP

El congreso de UPN, una salida a la crisis con el PP

El congreso que UPN celebrará en la próxima primavera va a ser clave para los regionalistas. El relevo de Sanz en la presencia del partido y el mantenimiento o no del pacto con el PP, son dos grandes debates sobre la mesa.

Actualizada Domingo, 26 de octubre de 2008 - 04:00 h.
  • NATALIA AYARRA . PAMPLONA.

NO va a ser un congreso de trámite. Ni siquiera va a ser el congreso en el que Miguel Sanz deje la presidencia del partido, sino que la próxima primavera UPN puede celebrar el cónclave que signifique el fin de la etapa de colaboración UPN-PP tal y como se ha mantenido en los últimos 17 años.

Será el congreso en el que los regionalistas definan si quieren seguir caminando de la mano de los populares, y cómo quieren hacerlo, o si optan por seguir por libre y se desvinculan del PP definitivamente.

El terremoto de NaBai

A nadie en UPN le gusta admitirlo, pero la convulsión interna que vive el partido no es más que la onda expansiva del terremoto que supuso la irrupción de Nafarroa Bai como segunda fuerza política de Navarra en las pasadas elecciones autonómicas de marzo.

Si hay alguien consciente en UPN de la importancia estratégica de este cambio en el ranking de las fuerzas políticas en Navarra es su presidente, Miguel Sanz. Las negociaciones del pasado verano entre PSN y NaBai para desalojar a UPN y CDN del Gobierno de Navarra abrieron definitivamente los ojos del presidente, que ya entonces comenzó a advertir a sus más cercanos colaboradores. La posibilidad de que los regionalistas continuasen en un futuro presidiendo la Comunidad foral contaba a partir de entonces con un más que temible adversario: el entendimiento entre el PSN y los nacionalistas.

Y Sanz comenzó a practicar, con su peculiar estilo, labor pedagógica. "Menos PSN implica más Nafarroa Bai, sin duda, y esto implica menos Navarra. Más UPN, más PSN, más Navarra. Sin ninguna duda. Y eso exige una estrategia". Era septiembre del año pasado, recién formado el Gobierno. Un año después, el pasado día 9, su mensaje seguía siendo el mismo: "Nunca conseguiremos, nunca, mayoría absoluta, porque la presencia del nacionalismo lo impide. Un 30% de los votos es para el nacionalismo, con lo cual queda un 70% de los votos. Para sacar mayoría absoluta hace falta el 70% de ese 70%. Por tanto, o nos entendemos UPN y el Partido Socialista, o no es posible sacar adelante nada en Navarra".

Influencia y estrategia

Algunos mantienen que este análisis no es cosecha exclusiva del presidente y que quien le habría ayudado a llegar a estas conclusiones es su amigo de la infancia en Corella, Antonio Catalán. Este empresario hotelero, a quien muchas voces adjudican amistad personal con el presidente Rodríguez Zapatero, dijo días antes de las pasadas elecciones que le encantaría "que UPN pactara con el PSN y se desmarcara totalmente del PP". Añadió que UPN es "un partido mucho más progresista" y que "no le beneficia" la colaboración con los populares. Y también recordó que "Navarra se ha gobernado históricamente con la unión" de UPN y PSN.

El caso es que, con la inspiración de Antonio Catalán o sin ella, el presidente Miguel Sanz lleva un año rumiando la necesidad de que UPN marque su propio territorio para aparentar mayor autonomía con respecto de los populares. Sin embargo, los movimientos realizados por el presidente sobre el tablero de ajedrez en el que comparte peones con el PP no parecen obedecer a una estrategia detalladamente premeditada.

Al contrario, algunos de sus movimientos, como el de anunciar en una entrevista a este periódico el desmarque del PP en la votación de los presupuestos del Estado, resultaron tan aparentemente improvisados que causaron desconcierto incluso entre sus más cercanos.

La herencia de Sanz

Y es que Sanz afronta esta delicada etapa por la que atraviesa su partido desde una posición peculiar: su anuncio de que no optará a presidir de nuevo UPN en el próximo congreso previsto para esta primavera está pesando en el ánimo de militantes y afiliados mucho más de lo que él hubiera deseado.

En UPN se ve a Sanz como al líder saliente que prepara su herencia, y no son pocos los que afirman que al presidente le dan igual las consecuencias de sus actos, porque no será él quien las gestione en el futuro. Pero también son muchos quienes ven precisamente en el legado que prepara Sanz la razón última que explica su actitud.

Así, después de expresar su preferencia por la vicepresidenta del partido, la alcaldesa Yolanda Barcina, como sucesora y futura líder de UPN, Sanz estaría preparando los raíles por los que avanza el partido para un próximo cambio de vía, con destino al entendimiento con el PSN.

Los apoyos

El golpe de timón que ha dado Sanz no parece haber lesionado su liderazgo. De hecho, en pocos consejos políticos ha cosechado tanta adhesión como en el que decidió, con un abrumador apoyo del 90%, desmarcarse del PP en la votación de los presupuestos del Estado. Además, el presidente cuenta con una suerte de guardia pretoriana que actúa de apagafuegos o de ariete, según se presente la ocasión. Entre ellos, y casi más convencidos que el propio Sanz de que la estrategia que se sigue es la correcta, destacan el portavoz parlamentario de UPN, Carlos García Adanero, el consejero de Presidencia y vicepresidente primero del Gobierno, Javier Caballero, e incluso algún miembro del gabinete que ni siquiera está afiliado, como el consejero de Economía y vicepresidente segundo, Álvaro Miranda, a quien Sanz debe gratitud por el papelón que interpretó en su valoración como "aceptables" de los presupuestos estatales. Todos los miembros del gabinete que preside Sanz han firmado un comunicado público en el que le respaldan ante los "injustificados, injustos y difamatorios ataques de que está siendo objeto" el presidente por parte de medios afines al PP.

Barcina y el futuro

Yolanda Barcina, señalada como delfín por Sanz, ve más inconvenientes que su jefe de filas a esta nueva estrategia. Es más que llamativo el hecho de que la vicepresidenta no se haya reconocido públicamente como aspirante a la sucesión de Sanz.

Y también resultan muy significativos sus recientes pronunciamientos públicos a raíz de que el PP declarase suspendidas sus relaciones con la actual dirección de UPN: mientras que Sanz está en la posición avanzada de admitir que "contempla todas las posibilidades" y de recordar que UPN ya ha concurrido en solitario a las elecciones, Barcina se queda unos pasos más atrás y reivindica la autonomía de UPN al tiempo que afirma tajante que no quiere la ruptura del pacto con los populares. También es destacable la forma en que Sanz ha delegado en Barcina el liderazgo efectivo del partido en el momento más delicado de la crisis.

De viaje oficial por Argentina mientras el diputado Carlos Salvador obedecía su mandato y se desmarcaba del PP en el Congreso, Sanz ha dejado en manos de Barcina la búsqueda de posibles salidas airosas tanto para UPN como para el PP. Y, en su bautismo de fuego como líder de UPN, Barcina ha hecho gala de un estilo político bastante diferente al que Sanz tiene acostumbrados a los regionalistas. Lejos del "si quieren romper, que rompan" del presidente, Barcina se ha dedicado a templar gaitas, poner mesura, rebajar el tono e intentar ganar tiempo y perder presión.

Las interpretaciones

En UPN no faltan las interpretaciones sobre el proceder tan políticamente correcto de Barcina. Su objetivo, señalan algunos, es no cerrarse ninguna puerta. Si después del congreso es ella la elegida para dirigir el rumbo de UPN, quiere tener el horizonte libre y abierto a cualquier colaboración, sea con el PP, sea con el PSN.

Además, en el supuesto de haber aceptado ser la sucesora de Sanz, estaría procurando no empequeñecer el partido con la división del voto de derechas que supondría la refundación del PP en Navarra. Si Barcina acepta el reto de dirigir UPN, señalan diversas fuentes, no está dispuesta a permitir que Sanz le deje el partido en peores condiciones de cómo él lo ha dirigido hasta el momento. Y por eso advierte una y otra vez que UPN es un partido autónomo, pero no deja de tender puentes hacia una nueva etapa de colaboración con el PP, en la que deberían detallarse de forma exhaustiva los límites de esa autonomía regionalista.

Esperanza para el PP

Los militantes de UPN afines al PP se agarran a la cautela mostrada por Barcina como a un clavo ardiendo, y ven en ella un atisbo de esperanza que les permite no darlo todo por perdido. La figura de la alcaldesa resurge para ellos como la salvadora del pacto UPN-PP, aunque sea a costa de tener que hacer caso omiso a la reclamación de autonomía para UPN que no cesa de formular Barcina.

La alcaldesa ha mantenido conversaciones en tono conciliador con la número dos del PP, María Dolores de Cospedal, intentando hasta el último minuto que las relaciones entre ambos partidos no quedasen dinamitadas por el órdago que Miguel Sanz ha llevado hasta sus últimas consecuencias. Y esto ha hecho de Barcina, a ojos de los regionalistas afines al PP, la herramienta oportuna para intentar quitarse de en medio al presidente regionalista, "único responsable" de la crisis, según le acusan. Así lo han hecho ver al PP. El prestigio político de Barcina fuera de Navarra ha crecido muchos enteros por su actuación durante esta crisis.

Y la expresión, nada casual, de que las relaciones del PP quedan suspendidas "con la actual dirección" de UPN no viene sino a personalizar en Miguel Sanz la responsabilidad de lo ocurrido. El ex diputado y ex presidente del PP en Navarra Jaime Ignacio del Burgo no puede ser más claro: "El PP confía en los buenos oficios de Barcina", señaló.

Plataforma o lastre

La sombra del congreso que espera a los regionalistas a la vuelta del invierno es muy alargada, y todos estos nombres van tomando posiciones en la parrilla de salida para la carrera presidencial.

Pero, y especialmente para Yolanda Barcina, el haberse convertido en la salvadora del pacto a ojos de los regionalistas afines al PP, puede suponer un lastre para su promoción hasta la presidencia regionalista. De hecho, hay en UPN una corriente formada por alcaldes de la Ribera que apuesta por Alberto Catalán como nuevo líder regionalista y por Barcina como cabeza de cartel electoral. Aunque este movimiento venía organizándose desde antes de que estallase la crisis con el PP, el protagonismo asumido por Barcina para solucionar el contencioso ha venido a echar más leña al fuego, ya que no ha sido visto con buenos ojos por esta corriente. Fuentes de UPN consideran que los partidarios de esta bicefalia (entre quienes se encontrarían Luis Casado, de Tudela, José Antonio Rapún, de Arguedas, y Esteban Garijo, de Milagro) no suponen "ninguna fisura".

También el diputado Santiago Cervera sugirió que podría optar a la presidencia, aunque después se retractó y dijo que no entrará en esa batalla. Y ni siquiera el propio presidente Miguel Sanz se ha cerrado definitivamente la puerta para optar otra vez a la reelección, aunque para ello, ha dicho, tendrían que concurrir circunstancias extraordinarias. Lo que no ha aclarado es si las actuales lo son. En cualquier caso, a lo que sí opta Sanz es a continuar en la ejecutiva del partido.

La quiniela

El desenlace de la crisis entre UPN y PP tendrá mucho que ver con la formación de la quiniela definitiva de aspirantes a dirigir la formación regionalista. Hoy, la clara favorita es Barcina, con un gancho electoral más que evidente. Pero si finalmente la colaboración con el PP queda en vía muerta y Barcina decide que los raíles hacia el entendimiento socialista por los que circula el tren de UPN se le quedan demasiado estrechos, nada le impediría retirarse de la carrera puesto que, oficialmente, nunca se ha declarado participante. En ese caso, volverían a abrirse otras posibilidades. Incluida la de Sanz.


Comentarios
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  • Lo cierto es que el nacionalismo vasco va avanzando gracias a muchas mentiras que la gente se cree y también, como no, a la imagen de Ujué Barcos como abanderada de la moderación y de la defensa de los intereses de Navarra, cuando lo único que quiere cambiar es el vasallaje a Madrid por el de Bilbao. Ante esto la gente no es tonta, y ven que muchos dirigentes de UPN están más para hacer negocios en Madrid que para realmente preocuparse de su tierra, y no me refiero tampoco a manifestaciones como aquella, sino que queremos hechos concretos. Durante el gobierno de Aznar díganme en qué salió beneficiada Navarra, con los centralistas presentando recursos de inconstitucionalidad y otras lindezas, vamos, que les molesta que tengamos fueros. O entienden en el PP que somos algo más que 2 diputados, o mal vamos. david
  • de acuerdo, la crónica es muy buena. En la situsción actual no es lo de menos darse cuenta de que a más apoyos exteriores, menos se acepta en el interior de Navarra. Barcina es muy buena, sería quemarla el que desde el exterior se la aplauda, señores del PP, pues en definitiva los que van a votarla son los navarros. Creo que las bases de UPN y también la mayoría de sus cuadros dirigentes son más UPN que PP, también la mayoría de votantes . Es mejor medir las fuerzas a tiempo.Flora Tristán
  • Enhorabuena a la periodista por la estupenda síntesis de la situación de UPN.Testigo
  • El Sr. Catalán debe sustituir al Sr. Sanz. Tiene un verbo fluido, es buen comunicador y con las ideas que tiene, Navarra estará muy bien defendida. En cuanto a la Sra. Barcina tengo mis dudas. Era una buena alcaldesa. Ahora con su consentimiento para que las personas no podamos caminar por las aceras tranquilamente, me ha decepcionado profundamente. No hace mucho, decía que queria una ciudad mas amable, para los peatones.Ya no le creeré nada. UPN va a perder muchos votantes entre la gente mayor. Es una ambición personal que puede costarle a Navarra muy caro.NO CREEMOS EN ELLA

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