Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
LUIS PIEDRAHITA MONOLOGUISTA, DIRECTOR DE CINE, GUIONISTA EN GENERAL

"Me obligo a ser hiperactivo de ideas"

Piedrahita actuó ayer en Itaroa, junto con Ignatius, y se fue a Indonesia. Mago, guionista, monologuista, cineasta y escritor, no para. Sus experiencias en Indonesia inspirarán un show a Dragone (uno de los creadores del Circo del Sol).

Actualizada Sábado, 25 de octubre de 2008 - 04:00 h.
  • ION STEGMEIER . HUARTE

Han pasado casi diez años de las galletas surtidas, esas grandes desconocidas, con las que Piedrahita (Coruña, 1977) ganó en El Club de la Comedia. Le siguieron los pijamas, las tapas de los retretes... cientos de cosas pequeñas de las que Pablo Motos le entronizó como soberano. La audiencia sancionó pronto la coronación, sus monólogos se hicieron famosos y publicó libros como ¿Un cacahuete flotando en una piscina..

. sigue siendo un fruto seco? (2005), hizo cine (La habitación de Fermat), televisión (El hormiguero), radio (No somos nadie), teatro (5hombres.com), prensa (El ojo boquiabierto en La voz de Galicia) y magia.

Dice que las chicas de Pamplona sonríen al revés, ¿por qué?

Sonríen hacia abajo. Normalmente la sonrisa es así (gesticula), como una U. Y aquí es más como un puentecito. Y es una sonrisa, porque sonríen con toda la cara, pero en vez de ir hacia arriba la boca se queda recta o un poquito hacia abajo. No todas, ¿eh?

Acaba de ser noticia por lo que llama terrorismo humorístico: subastar su propia vesícula.

Yo estaba en el hospital, lleno de tubos y me quitaron la vesícula, y decía: "Qué puedo sacar bello de aquí". Es como la historia de Gila, cuando decía: "Yo estoy aquí porque me fusilaron mal". Es que fue así. Lo iban a fusilar en la Guerra Civil. Los nacionales ataron a un grupo de rojos de dos en dos por las muñecas y los apoyan en el paredón. Disparan y Gila cae porque su compañero estaba muerto y le arrastra al suelo. Empiezan a dar el tiro de gracia a los que están en el suelo y cuando llegan a Gila se encasquilla la pistola y terminan sin dispararle. Como Tonino Guerra, un guionista italiano que escribió Amarcord y otras pelis. Estuvo en un campo de concentración y cuando lo liberaron hizo un chiste que me parece una obra maestra. Dijo: "He estado contento muchas veces, pero la vez que más fue cuando me liberaron en Alemania, que vi una mariposa y la miré sin ganas de comérmela". Digo: "Dios, estos son humoristas de Jabugo y yo seré humorista de chopped toda mi vida pero voy a intentar hacer lo que hacen ellos, coger algo horrible y convertirlo en algo gracioso.

Y se le ocurrió lo de la vesícula en el mismo hospital.

Sí, se me ocurrió pensar en la Fundación Síndrome de West, que son unos niños que tienen una enfermedad rara. Tú si tienes catarro hay diez mil cosas para curarlo, pero si tienes una de estas enfermedades que las tienen 5.000 personas en todo el mundo no es rentable hacer pastillas, ni investigar, ni siquiera saber qué es. Y cuando eso afecta a un bebé ya es la cosa más vulnerable. Entonces se me ocurrió intentar ayudar a esa enfermedad. La tesis era: los medicamentos para estos niños cuestan un riñón, un riñón no me lo puedo permitir, a ver qué me dan por una vesícula. La saqué a subasta: "Se vende vesícula seminueva, exterior, para entrar a segregar, ha dormido siempre en garaje...

Y obtuvo dos mil euros.

Sí. Estuvo muy divertido. La compró un concejal de Tarazona. Yo estoy acojonao porque, claro, dos mil euros por mis órganos... tengo miedo de quedarme dormido en cualquier parte y amanecer con una cremallera.

¿Es un poco hiperactivo de ideas?

Yo me obligo y es mi trabajo. Además cualquier humorista está buscando siempre la pata de la realidad que cojea.

¿De niño también?

En el colegio había niños que tenían mucha más gracia que yo, mucho más ingenio, más inteligentes, más rápidos, pero luego decidieron trabajar en bancos, o ser inspectores de hacienda.

En su vida ha hecho algunas cosas alucinantes, como guiones para el Un, dos, tres o para la película de Ricardo Bofill hijo.

Sí. Bueno, Bofill ya tenía el guión escrito. Llamó a Enrique San Francisco para la película y cuando éste lee el guión le dijo: "Bueno, a lo mejor si llamas a estos tíos [Rodrigo Sopeña y él] para mis frases...". Y nos llamó para que retocáramos sólo esas frases.

¿La crisis también se cuela en los monólogos?

Yo escapo mucho de la realidad y hago como un mundo paralelo. Siempre busco hablar de pequeños seres a los que no se les trata con el respeto que merecen, así, con un punto de vista muy naïf, muy ingenuo, no me meto nunca ni en política, ni en cuestión de guerra de sexos. Y aunque cuente la historia de una cuajada Danone abandonada en la caja de un supermercado, en realidad sí que hay una historia política, o social, o de guerra de sexos, pero la excusa para contarla es otra.

Volver a Pamplona, donde estudió Comunicación Audiovisual, le traerá un montón de recuerdos.

Acabo de llegar y no voy a tener tiempo ni de pasear, pero me encantaría. Intento venir por lo menos una vez al año a la universidad, a hacer unas charlas o algo.

Y a ver a Efrén Cuevas [profesor de la universidad que dio nombre al malo de su película]...

...A ver a Efrén (risas). ¿Lo sufriste?

¿Qué tal va la segunda película?

Se parece a Fermat en que transcurre en una sola habitación, son pocos actores, es una trama de ingenio, de un atraco a un banco, una heist movie. Ayer (por el jueves) terminamos Rodrigo y yo la primera versión del guión y la mandábamos a los productores. Que a lo mejor nos llaman y nos dicen que prefieren algo de peces asesinos, vete a saber.

Y mientras sigue con la tele, la prensa, las colaboraciones...

Sí, pasándolo bien. Ahora estoy ensayando también con magia.

Con micromagia, o magia hecha con cosas pequeñas, como sus monólogos.

Por supuesto.

¿No se agotan nunca las cosas pequeñas?

No, porque hay más y paradójicamente son más difíciles de encontrar. Si intentas hacer humor de océanos, pues sólo hay siete.

¿La última cosa pequeña que ha descubierto?

La croqueta que queda. La croqueta que nadie quiere, la de la vergüenza. Ésa me encanta. Le digo yo a mi madre: "¿Para qué la haces?, no la hagas, haz las demás pero ésta no, ¿no ves que no la quiere nadie? Es muy fácil, cuando tengas todas amasadas, antes de echarlas a la sartén deja una fuera".


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra