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FÚTBOL

"Lo que tengo es mío y me lo he ganado con muchas cicatrices"

Al técnico murciano, además de en un banquillo, se le ha visto en anuncios y en muñecos de guiñol. Pero Camacho está más a gusto con los suyos, hablando de la vida, o en una plaza de toros

Actualizada Miércoles, 22 de octubre de 2008 - 04:00 h.
  • M.V.M./F.C. . PAMPLONA

José Antonio Camacho también esconde una faceta menos pública, alejada del fútbol. Ayer dejó que asomaran algunos retazos.

¿Conocía Pamplona?

Sí, pero no estoy familiarizado con ella. Alguna vez hemos celebrado algún título. Lo ganamos en San Sebastián y vinimos con Zoco a celebrarlo a Pamplona.

¿Le parece pequeña?

Yo estoy acostumbrado a todo. Eres más partícipe de tu ciudad cuando es pequeña. En Madrid no voy al centro en 10 años. En Pamplona tienes la posibilidad de moverte más. Lo que mejor veo es el tráfico. Aquí no hay tanto lío de atasco. Pero no pido nada especial. Quiero mi casa, mi tranquilidad y preparar mis entrenamientos.

¿La casa que busca quiere que sea en el centro o en las afueras?

Me da igual, es cosa de la señora.

¿Qué edad tienen sus hijos?

Son ya muy mayores. Ya sólo tengo uno, los otros ya no son míos -bromea-. Uno tiene 30, otra 28 y el otro 17. A los mayores ya no los controlo -ríe-.

¿Qué hace en sus ratos libres?

Me gusta hacer deporte, estar en la elástica, correr, jugar al pádel.

¿Es bueno?

No. Uno más. Tengo mis limitaciones físicas de tanta lesión. No me esfuerzo porque no es cuestión de fastidiarme otra vez.

Una de sus facetas más conocidas es la de hombre-anuncio.

Porque me requieren... Estuve con la selección, después anuncios de coches, luego tengo vinculación con una empresa de campos de golf y residencial que me hizo un contrato por cuatro años, que ya acabó. Colaboré con televisión para hacer el Mundial, hoy debería estar en Antena 3 haciendo el Juve-Real Madrid... También colaboraba con el diario El Mundo, en un chat. Me han llamado bastante.

¿Qué piensa si se ve en un anuncio?

No me gusta, además siempre me sacan muy mal -sonríe-.

¿Ha vuelto a ver los anuncios del Mundial 82?

Los de Kas, El Corte Inglés... No, no los he vuelto a ver. Qué desastre. No me gusta verme, tampoco los partidos. Me gusta la actualidad, no el pasado. Igual los Marcatoons, o como se llamen, los que te imitan...

Los guiñoles...

Paso de todo eso. No es que me gusten. Es todo muy exagerado. Uno no es así ni mucho menos.

¿Le cansa el tema de la camisa y el sudor, como le cantaban en Gijón?

Es que no saben qué decir. La afición del otro equipo siempre inventa algo para ver si te molesta.

Usted era la imagen de la furia, la venda en la cabeza. ¿Qué piensa de los jugadores de ahora, tan preocupados por su imagen?

Esto es filosofía de la vida. Hace 20 años, el hombre no se cuidaba tanto en el aspecto dietético, al peinarse, las cremas... Lo mismo los teléfonos móviles, Internet, el ordenador... No puedes ir en contra de la evolución.

Ahora desayunan en Tajonar.

Lo están haciendo muchos equipos. Hay que tener cuidado con la alimentación. Lo veo perfecto, porque si no, no desayunarían. Lo digo por experiencia propia. Algunos días iba a la Ciudad Deportiva con un café y otros ni me daba tiempo.

Tiene el sambenito de carácter fuerte. ¿Es cierto?

Es que en el entrenamiento no puedes estar de cachondeo, pero cuando termina, con el jugador soy uno más. Te encasillan con algo y tienes que vivir con ello. Me gusta salir a cenar con los amigos, a reírme, a disfrutar de la vida y a olvidar cómo está todo esto. No soy raro, soy normal.

¿Y en una tertulia con sus amigos, cómo diría que está la vida?

Que está todo muy jodido. No hay palabra más clara. Hay una crisis total y absoluta.

Cuando la gente lea la entrevista, dirá: cómo puede decir eso un entrenador, con lo que gana.

Nosotros somos gente que no dependemos de un sueldo. Pero yo soy hijo de carpintero y a los 6 años nos tuvimos que mudar de ciudad. No tuvimos coche, yo tenía que coger los pantalones de mis hermanos y los jerseys de mi hermana. No es que yo sea un privilegiado. Me fui de casa a los 16 años, tuve que pagar ese precio. Otros tienen 30 y están en casa de los padres. A mí nadie me ha regalado nada, lo que tengo ahora mismo es mío, porque me lo he ganado con muchas cicatrices. Comprendo al que tiene un sueldo asfixiado, que pensará este tío, de qué habla, pero cada uno habla a su manera.

Como padre, ¿le gusta dar consejos?

Me gusta educar en la independencia y en la responsabilidad.

¿Alguno juega al fútbol?

El de 17, pero no a alto nivel.

¿Le gustaría?

Me gustaría que fuera feliz con lo que hace. Yo he sido la persona más feliz del mundo porque he hecho siempre lo que me ha gustado.

¿Algún sueño por cumplir?

Ganar cada partido. No me marco metas. Y personalmente, que mi familia, mis hijos, estén bien.

Le gustan mucho los toros. ¿De dónde le viene esta afición?

Mi padre me llevaba de pequeñito a la plaza, en Cieza y Albacete.

¿De qué torero es amigo?

De Manzanares, de Ponce, de El Fandi, de Vega, no quiero dejarme a ninguno. Pepín Liria, que lo dejó el otro día, también es muy amigo mío. Me gusta mucho la gente que se lo curra, me gusta ver a José Tomás, verle torear con ese arte.

¿Ha visto alguna vez los toros en Pamplona?

No. Si Dios quiere, estaremos.


Comentarios
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  • grande camacho transmite algo diferente a kuko ( caracter)kuko forever

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