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Manuel Gutiérrez Aragón deja de dirigir películas y se entrega a la escritura

Asegura en una entrevista que su decisión ha sido muy meditada

Actualizada Martes, 21 de octubre de 2008 - 11:26 h.
  • AGENCIAS. Madrid

Tras una carrera de 35 años durante la que ha realizado películas como "Habla, mudita" o "La mitad del cielo", Manuel Gutiérrez Aragón ha decidido retirarse de la dirección cinematográfica y ponerse a escribir. "El modelo está cambiando y yo no me adapto a él", dice el cineasta en una entrevista.

Gutiérrez Aragón, que está escribiendo su primera novela, asegura que ésta no es "una espantada", sino "una decisión meditada", porque "algo me decía que a partir de ahora tendría problemas para hacer el tipo de cine que a mí me gusta", un cine de autor, "crítico y que tiene en cuenta la belleza".

"El cine de autor hecho con medios es caro, porque está hecho para ver en salas y hoy las salas están desiertas. No en España, en todo el mundo. El cine independiente en sala ya no tiene sitio", explica mientras señala que el futuro de este tipo de cinematografías es Internet y "para mí ese modelo ha llegado un poco tarde".

Manuel Gutiérrez Aragón subraya que la suya no es "una decisión de ruptura", porque desde el Instituto Buñuel, que preside, piensa dedicarse a la promoción del cine, al "apoyo a la gente joven y nueva", y a crear, dentro de esta institución, una especie de "cuarto de pensar" del cine, desde el que "reelaborar teorías sobre el lenguaje cinematográfico".

"O sea que estaré vinculado al mundo del cine, porque eso es mucho trabajo", apunta, mientras reconoce que "todos tenemos derecho al retiro", y confiesa que para dirigir películas "hace falta un entusiasmo del que ahora carezco".

Se retira de la dirección cinematográfica porque "en el cine he sido muy afortunado, he hecho el cine que quería hacer y lo que pasa ahora es que no quiero dejar de ser afortunado por tener que hacer un cine más comercial o convencional, simplemente por seguir en la profesión. No quiero defraudar".

Y por eso ha decidido "quemar las naves", hacer pública su retirada, en parte, "para convencer a mis amigos, porque, hasta ahora, cuando se lo decía no me tomaban en serio y todavía hoy me siguen tentando con hacer películas. Yo soy muy débil, caigo en las tentaciones".

La otra razón es que quiere tiempo para un nuevo proyecto, terminar una novela de la que lleva escritas 190 páginas, que se llamará "La vida antes de marzo", y que tendrá los atentados del 11-M como fondo.

Insiste en que es "mera casualidad" que su última película, "Todos estamos invitados" y su primera novela toquen de alguna forma el tema del terrorismo, la primera para zambullirse en el mundo de los amenazados de ETA y la segunda para hablar del 11-M, "uno de los hechos más traumáticos que han pasado en nuestra sociedad".

"Siempre me gustó escribir. Pertenezco a una generación en la que literatura y cine estaban muy cercanos, eran expresiones distintas de una misma estética. La generación actual es una generación no lectora, más visual", explica, mientras confiesa la satisfacción "inmediata" que le produce escribir, en contraposición a "la impaciencia" que le producían las "largas esperas" que conllevan cualquier producción cinematográfica.

En su novela, que espera terminar a finales de este año, contará la historia de dos hermanos que se encuentran en un tren y que, al hablar del 11-M, un hecho con el que ambos están conectados, uno de forma pasiva y otra de forma activa, descubren su parentesco.

Después de haber realizado más de veinte películas, como "Camada negra" con la que en 1977 logró el Oso de Plata del Festival de Berlín, "La mitad del cielo" -Concha de Oro del Festival de San Sebastián en 1986- o "El caballero Don Quijote" que TVE emitió en forma de serie, Manuel Gutiérrez Aragón confiesa que no se le ha quedado "ninguna película en el cajón".

"Si ahora empezara de nuevo, apostaría por ese cine autoral, radical que se difunde por Internet. Contra la opinión de muchos yo creo mucho en las películas en Internet, por ahí pasa el futuro del cine, un cine hecho con pocos medios y que puede llegar a muchas personas. Lo que pasa es que yo ahora no me puedo acostumbrar a hacer una película cámara en mano", añade.

Gutiérrez Aragón (Torrelavega, Santander, 1942) todavía se equivoca al hablar de su novela como de una película. "Es un desliz freudiano, me pasa constantemente. Todavía cuando sueño, sueño que estoy haciendo una película. Esto es como dejar de fumar".


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