Nekounam se presenta a la cita con este periódico con rostro de cansancio después del viaje por tierras inglesas, pero con ganas de decir muchas cosas. Quiere agradecer de nuevo a la afición su apoyo, mostrar su ilusión por la nueva temporada y, sobre todo, reflejar un nuevo Neko, más seguro de sí mismo, más convencido de que todo le va a salir bien y de que le quedan muchos años por delante en Osasuna.
El centrocampista iraní, que tiene contrato hasta 2011, tendrá esta temporada y la siguiente una cláusula de rescisión de 5 millones de euros, mientras que en la última será de 2,5. Si hay que creerle, la afición rojilla puede estar tranquila. Neko no se mueve.
En los dos partidos de Inglaterra dejó su sello. En el primero marcó un golazo y en el otro jugó los 90 minutos a buen nivel. ¿Cómo se sintió?
Para mí es importante ver que no tengo dolores. Cuando vine a Pamplona tenía un poquito de dolor. El primer partido jugué sólo 20 minutos, hablé con Cuco de que es mejor que juegue poco a poco, con tranquilidad. El segundo partido jugué los 90 minutos sin problemas y ganamos. Vamos a ir jugando poco a poco más partidos amistosos hasta llegar a la Liga.
¿Qué ha supuesto para su confianza encontrarse bien?
El año pasado jugué muy poco aquí, pero luego he estado con la selección 45 minutos, luego 70, cuatro partidos más sin problemas, sin dolor. Ahora también he vuelto al equipo y estoy muy contento porque no tengo problemas.
Ziganda estaba deseando que usted llegase para tenerle a sus órdenes en la pretemporada.
Para mí es importante jugar bien para Osasuna, para Cuco y para los seguidores. Cuando estuve lesionado me ayudaron mucho, nunca se me olvidará esa amabilidad que me prestaron, tanto Cuco, como el club y la afición. Se me va a quedar para siempre.
¿Nota que todavía le queda por coger el ritmo?
Pienso que para la Liga estaré en mis mejores condiciones.
¿Cuáles son sus sensaciones para la temporada?
Creo que vamos a tener buen año, tengo una gran ilusión y ansiedad para que la Liga empiece. Espero no lesionarme y cuento los días para que empiece la Liga.
¿Ha perdido el miedo a lesionarse?
Eso se acabó -da dos palmadas de desprecio-. Ahora sólo miro hacia adelante.
En Inglaterra le dieron un golpe.
No, se me levantó un poco la piel después de un pisotón.
Menudo susto desde la grada cuando fueron a atenderle.
-Risas-.
Antes ha mencionado lo mucho que sintió el apoyo de la afición cuando se lesionó. ¿Por qué decidió sacar aquel cartel de agradecimiento al terminar la temporada en casa ante el Murcia?
No podía hacer nada por ellos, pero sí tener ese pequeño detalle para recuperar la amabilidad del club, de los seguidores y mis compañeros. Espero poder hacerlo ahora con mi juego.
Y quería que fuera más grande.
Es que era muy pequeño... Quería ponerlo encima del larguero, o si no, en el centro del campo, bien grande, que cogiera los dos terrenos, pero era muy pequeño. Me lo tomé a risa: ¡esto es grande! La próxima vez que quiera agradecer algo, traeré yo el cartel desde Irán en avión -risas-. Creo que no lo vio mucha gente. Quería que todos supieran lo agradecido que estoy.
El día del Stoke marcó un gran gol, un estilo al del día del Girondins. ¿Quiere marcar goles este año?
¡Ojalá! Estoy capacitado para ello, eso seguro.
También lanzó una falta. ¿Piensa hacerlo esta temporada?
En la selección siempre tirábamos las faltas Mahdavikia o yo. Los remates a larga distancia eran para mí. El primer año en Osasuna no lo hice, pero ahora el entrenador ha visto que lo hago bien y las voy a tirar. En el equipo nacional ya he marcado un gol de falta y cuando tiro a puerta no lo hago mal. Creo que la que lancé no estuvo mal.
Se olvida de la lesión, va a lanzar las faltas, va a marcar goles... Está repleto de moral.
Cuando estuve en Irán también fue así, poco a poco. Primero sólo jugaba, luego metía goles, después lanzaba faltas, y mi autoestima crecía. En cada temporada marqué un promedio de siete u ocho goles. Cuando llegué al equipo nacional, pasó lo mismo, y ahora lanzo los penaltis y las faltas. Mi autoestima está muy alta y juego muy cómodo. Y aquí pasa lo mismo. He estado dos años aquí, uno de ellos he estado lesionado, pero voy a enseñar todo mi poderío más que nunca.
¿Cree que con esta confianza en su buen año vendrán equipos a por usted?
Solamente dejaría Osasuna si tengo una oferta suculenta, salvo que me echen y me den una patada -hace un expresivo gesto y ríe-. Si no, no me voy.
Pero podría llegar.
Si es muy buena, me iría, pero si no, no. Aquí tengo de todo, de todo. Seguidores, club, equipo, el entrenador es muy majo, muy bueno. Aquí tengo una tranquilidad total. Soy un jugador al que no le gusta cambiar de equipo. Cuando estaba en Irán, jugué diez años seguidos en el mismo club. En el derbi de mi país, los dos equipos grandes llenan un estadio de 120.000 personas que se llena por la mañana. Todos son hombres. Incluso por la noche ya hay gente que viene de diferentes ciudades para ver el partido. Los dos equipos se mataban para que yo fuera con ellos, pero no fue. me mandaron mensajes mil veces, incluso llegué a estar en la oficina de uno de ellos, pero dije que no. Donde estoy cómodo, me quedo. Y todo Irán lo sabe. En la selección, hubo un tiempo en el que la mitad era de uno de esos equipos y la mitad del otro, cinco eran de equipos europeos, y solamente yo era del resto de equipos iraníes, que son 14. Cualquiera que quiera estar en la selección nacional tenía que pertenecer a esos dos equipos, pero yo no prestaba atención a ello.
Pero en el fútbol español es muy difícil ver a un jugador que esté muchos años en un equipo.
Qué más da. Lo único que cambia es el nivel. El deporte que jugamos es el mismo, unos equipos están arriba, otros abajo.
¿Y marcharse a otro país europeo?
No voy. Salvo que sea un equipo excepcional el que me siguiera, si no, no me voy. Además, me gusta el clima de España. Odio el frío. ¿Alemania? ¿Inglaterra? -Vuelve a hacer gestos de desprecio-.
¿Italia?
Sí me gusta -sonríe-.
Al principio, su vida en Pamplona fue dura. ¿Cómo se encuentra ahora?
Antes me sentía solo, no me lo pasaba bien porque no había encajado en el equipo. Ahora sí, y por eso disfruto, pero yo estoy acostumbrado a estar rodeado a familiares y amigos, me gusta tener jaleo a mi alrededor, y por eso me cuesta estar aquí. Sin embargo, estoy mucho mejor que al principio.
¿Y su familia no viene a verle?
Sí. Pero tienen que hacerlo cuando yo puedo dedicarme a ellos.
¿Qué piensan ellos de que esté aquí?
Lo entienden, pero a la vez preocupados por la soledad.
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Javad Nekounam, felicitado por Juanfran al marcar su gol en el amistoso ante el Stoke City. PATRICK YOUNG
Nekounam saltó de esta forma desde la frontal para marcar de cabeza su gol ante el Stoke City. PATRICK YOUNG
Nekounam, junto a Shojaei en el banquillo osasunista durante el partido ante el Stoke City. PATRICK YOUNG
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