Si los colegios o institutos eligen manuales más caros que las cantidades estipuladas, serán los padres los que abonen la diferencia. En caso contrario, si se opta por manuales más baratos, el dinero sobrante lo utilizarán los centros para comprar enciclopedias, diccionarios o material de consulta. Estos datos se desprenden del borrador del reglamento que ha elaborado Educación.
La Administración educativa ha comunicado a los centros las opciones que pueden seguir para adquirir los textos. Los colegios o institutos deben responder antes del lunes, 30 de junio, cuál han elegido. Los centros pueden emitir un bono-libro que entregarán a los padres para que adquieran los manuales en las librerías o grandes superficies. Después, Educación pagará a las librerías. Otra fórmula consiste en utilizar los servicios de una empresa colaboradora, la firma Cheque-Dejeuner, (que emite los bono-libros y los entrega a los centros) y después entrega las facturas de las librerías a Educación. El último procedimiento sería la gestión directa de los propios centros. En este caso, los colegios o institutos comprarán directamente los libros en una o varias librerías y los entregarán a los alumnos. Esta última es la opción más cómoda para las familias que no tienen que preocuparse de nada. Educación abonará el importe a los centros (primero el 80% y más adelante, el 20%).
Los centros deben informar al departamento de Educación de qué libros han elegido. La Administración sabrá así cuáles se incluyen en la gratuidad y cuáles no. Los cuadernos y libros de fichas en los que se tiene que escribir no entran porque no son reutilizables. Estos materiales deben pagarlos los padres.
Cuidar el material
Los centros públicos y concertados consultados han elegido las diferentes opciones propuestas por Educación. "Hay colegios que prefieren la gestión directa y otros que optan por los bono-libros", apuntaba ayer Iñaki Iraizoz, de ANEG (Asociación Navarra de Educación y Gestión), la patronal mayoritaria en la red concertada que agrupa a centros de órdenes religiosas. Una opinión similar sostenía el presidente de la Asociación de directores de colegios públicos de castellano e inglés (ADIPNA), Juan Carlos Turumbay. "La elección depende de los centros. En el nuestro hemos elegido la gestión directa. Compraremos los libros en una o varias librerías y los repartiremos a los alumnos", dice Turumbay, que es el director del colegio público San Miguel de Noáin. Los centros quieren transmitir a sus alumnos la idea de que deben cuidar el material escolar porque no es propio. "Hay que ir inculcando ese valor. Los libros no son suyos y deben conservarlos bien para que los utilicen otros", concluye.
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