El mensaje de Miguel Merino surtió el efecto deseado. El Promesas tuvo ayer el apoyo mayoritario de la afición rojilla en el partido disputado frente al Villajoyosa. Alrededor de 5.000 gargantas no pararon de animar a los jóvenes jugadores rojillos durante los 90 minutos en los que el balón rodó por el césped. Los habituales del Reyno de Navarra demostraron que, tras finalizar la temporada del primer equipo, todavía tenían mucho hambre de fútbol. Ese hambre lo pudieron satisfacer también degustando la merienda gratuita -bocadillos de chistorra y refrescos- que ofreció el club a todo aquel que se acercó a presenciar el partido, un aliciente que muchos aprovecharon. Horas antes de que comenzara el choque en el viejo Sadar, numeroso público enfilaba ya las puertas del estadio, y el aparcamiento del campo comenzaba a quedarse sin demasiadas plazas libres. El partido se convirtió en una auténtica fiesta osasunista, en la que sólo faltó la victoria local. M.A./J.A.
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