El ex funcionario de prisiones, secuestrado por ETA durante casi año y medio, militaba en el PP desde 1987
La retirada de María San Gil sumió al PP en un estado de abatimiento y confusión total. La puntilla, además, vino de la mano de José Antonio Ortega Lara, quien pidió su baja en el partido. "Tragedia", clamaban los dirigentes populares al valorar la situación, si bien algunos aprovecharon para disparar por elevación contra Mariano Rajoy.
Esperanza Aguirre, por ejemplo, afirmó que "se está haciendo no mal, sino muy mal" en la dirección del PP, mientras que José María Aznar declaró estar "profundamente disgustado" por la deriva de los acontecimientos en su partido.
La presidenta del PP vasco volvió a hablar ayer con Rajoy. Pero fue una formalidad para informar al líder del partido de los resultados de la reunión que mantuvo con los presidentes provinciales, en la que San Gil se comprometió a intentar "conducir de la mejor manera posible" a los populares vascos hasta el congreso regional de julio y llevar a cabo "una transición ordenada y tranquila".
Disgusto de Aznar
Unas tranquilizadoras palabras que no apagaron el incendio desatado por su decisión de abandonar la dirección del partido en el País Vasco y su escaño autonómico a partir de julio.
En el orfeón de dirigentes preocupados por la situación, la voz más significativa, sin duda, fue la de José María Aznar, quien nada más regresar de un viaje a Perú se mostró "profundamente disgustado" tras conocer las decisiones de San Gil y Ortega Lara. Fuentes de FAES, la fundación que dirige el ex presidente del Gobierno, informaron que Aznar ha enviado a ambos "mensajes manifestando su afecto y apoyo personal".
La más expeditiva en la crítica fue Esperanza Aguirre, que, rotunda y sin pelos en la lengua, afirmó que "algo se está haciendo no mal, sino muy mal en la dirección nacional del PP". En tono serio y sin las bromas habituales, señaló que la retirada de San Gil y la baja de Ortega Lara "son dos muy malas noticias".
Fue el colofón a una avalancha de comentarios críticos con la forma de manejar la crisis por parte del líder opositor y su equipo.
Su vicepresidente y portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, también tiró con bala y dio por sentado que la líder del PP vasco fue "forzada" a tomar su drástica decisión, que es "un paso más en la malísima dirección" que enfiló el partido desde la derrota en las elecciones del 9 de marzo.
El portavoz de Asuntos Exteriores, Gustavo de Arístegui, a su vez, apuntó que Rajoy "se está equivocando profundamente" en la gestión de la crisis, y alertó de que esta situación podría "derivar en otro tipo de crisis" más grave de índole ideológica y política.
El también diputado crítico Rafael Hernando participó de esa opinión y coincidió en que "las cosas no se están haciendo bien", y el "responsable" del desacierto es Rajoy. El parlamentario no dudó en reconocer que la situación que atraviesa el PP es "muy preocupante".
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