Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra

La ola de violencia contra los inmigrantes africanos en Sudáfrica se extiende a las provincias

El Ministerio de Seguridad sudafricano señaló que habría hasta 25.000 desplazados

Actualizada Viernes, 23 de mayo de 2008 - 20:58 h.
  • AGENCIAS. Ginebra

La ola de violencia contra los inmigrantes africanos en Sudáfrica se ha extendido ya a Ciudad del Cabo, segunda ciudad del país, mientras los países de origen, sobre todo Zimbabue, han comenzado a evacuar a sus ciudadanos que desean abandonar el país. Entretanto, el director de la Agencia Nacional de Inteligencia, Manala Manzini, acusó a personas vinculadas con el régimen del 'apartheid' de avivar la violencia.

Al menos 42 personas han muerto y más de 25.000 se han visto obligadas a huir de sus hogares durante los 12 días de ataques perpetrados por turbas que acusan a los inmigrantes de 'robar' sus trabajos y fomentar la criminalidad.

El Gobierno sudafricano ha sido objeto de críticas por su lenta reacción ante la violencia, que surgió en un suburbio de Johannesburgo el pasado 11 de mayo, y por no afrontar la situación de pobreza, que ha sido identificada por muchos como la causa del derramamiento de sangre.

Sin embargo, el responsable de Inteligencia, dijo a Reuters que personas relacionadas con el 'apartheid' están instigando la violencia. "Definitivamente hay una tercera mano implicada. Hay un esfuerzo deliberado, orquestado, bien planeado", indicó.

"Tenemos información sobre que elementos que estuvieron implicados en la violencia previa a las elecciones de 1994 son, de hecho, los mismos elementos que han retomado los contactos con personas que utilizaron en el pasado", aseguró Manzini, que apuntó que parte de la violencia emanó de hostales donde tradicionalmente viven los inmigrantes zulúes.

La mayor parte de los incidentes violentos en los últimos años del apartheid consistieron en brutales enfrentamientos entre los partidarios del Partido de la Libertad Inkatha (IFP, por sus siglas en inglés), de base zulú, y el Congreso Nacional Africano, que ha estado en el poder desde el fin del régimen blanco. Existe la creencia generalizada de que los combatientes del IFP fueron patrocinados clandestinamente por el gobierno del apartheid. "No queremos culpar al IFP de esto, pero parte de su gente puede estar siendo utilizada", dijo Manzini.

Condenas

Por su parte, el presidente de turno de la Unión Africana y presidente de Tanzania, Jakaya Kikwete, dijo que estaba impactado por los ataques. "La sensación general es de conmoción e incredulidad ante los actuales asaltos y asesinatos llevados a cabo de forma indiscriminada contra los extranjeros en algunas partes de África", dijo a la prensa en Arusha (Tanzania). "Estos no son sino actos de vandalismo", condenó.

Por otro lado, la vicepresidenta sudafricana, Phumzile Mlambo-Ngcuka, pidió disculpas a los afectados por los ataques durante una visita en Nigeria, uno de los países cuyos ciudadanos están amenazados. "La violencia es lamentable y espantosa (...) Quiero pedir disculpas a aquellos que han sido afectados y asegurar que la ley se encargará de los responsables", dijo antes de reunirse con su homólogo nigeriano.

Al mismo tiempo, la ministra de Asuntos Exteriores del país, Nkosazana Dlamini-Zuma, dijo en Moscú que la violencia está dando a su país "muy mala imagen", y que el Gobierno afrontará la situación con decisión. "Es un tema muy vergonzoso y un tema muy serio", dijo a Reuters después de mantener una reunión con ministros rusos. "Esto nos está dando muy mala imagen y estamos determinados a acabar con ello", agregó.

La Policía y la Fiscalía dijeron que van a colaborar para acelerar los casos relacionados con la violencia, mientras el Departamento de Justicia está considerando establecer tribunales especiales. Más de 500 personas han sido arrestadas en relación con la ola de violencia.

Fin de semana violento

La Policía explicó que turbas de ciudadanos atacaron a inmigrantes de origen somalí y zimbabuense en Ciudad del Cabo y asaltaron sus casas y comercios. Cientos de inmigrantes tuvieron que ser evacuados de un campamento de chabolas cerca de Ciudad del Cabo.

"No sabemos el número exacto de tiendas asaltadas e incendiadas, pero son muchas", dijo Billy Jones, comisario de la policía provincial de Cabo Oeste. Éste añadió que un somalí había muerto, pero que no estaba claro si su muerte estaba relacionada con los ataques.

Además, las autoridades informaron de que un hombre de Malaui recibió un disparo en Durban durante la noche y otros tres extranjeros fueron apuñalados en la provincia Noroeste.

La Policía espera que se produzcan más ataques durante el fin de semana y dijo que recurrirá a la ayuda del Ejército si es necesario. De hecho, los soldados ya se han sumado a la Policía en las operaciones para retomar el control en los campamentos de chabolas en Johannesburgo.

A principios de esta semana y ante las críticas de que su respuesta era demasiado débil, el presidente sudafricano, Thabo Mbeki, aprobó la intervención del Ejército para controlar la situación que amenaza con desestabilizar la mayor economía africana.

Sudáfrica ha atraído la atención de millones de inmigrantes africanos con la perspectiva de trabajar en su floreciente economía y porque la política de inmigración y asilo era considerada como una de las más liberales del mundo.

La actual ola de violencia ha llegado en medio de una escasez energética y un descontento social creciente. Los altos precios de los alimentos y del petróleo han sido interpretados por muchos analistas como el principal factor que ha agravado las tensiones entre los sudafricanos más desfavorecidos y los inmigrantes hasta un punto de ruptura. Ante esta situación, miles de inmigrantes han optado por regresar a sus países de origen.

Los inmigrantes abandonan el país

Mozambique indicó que más de 13.000 inmigrantes y sus familias han abandonado Sudáfrica desde que estalló la violencia, y las autoridades del país esperan que el número siga aumentando en los próximos días.

Por su parte, el líder opositor zimbabuense, Morgan Tsvangirai, dijo ayer que su Movimiento para el Cambio Democrático (MDC) ayudará a gestionar el transporte de los refugiados que quieran regresar a Zimbabue. Se estima que hay unos 3 millones de zimbabuenses en Sudáfrica, lo que les convierte en el principal grupo de inmigrantes.

También Malaui ha empezado a evacuar de Sudáfrica a más de 850 de sus ciudadanos ante los ataques xenófobos, para lo que ha establecido una fuerza operante que coordinará las evacuaciones. El primer grupo de personas estará de regreso esta semana.

"Más o menos diez autobuses partieron el miércoles y otros diez partieron ayer hacia Mozambique", indicó el portavoz, asegurando que "estamos haciendo todo lo que podemos para llevar a nuestra gente de vuelta a casa". Unas 1.200 personas han sido repatriadas por el Gobierno mozambiqueño y otros muchos ciudadanos de este país quieren regresar.

Por su parte, Chris Mapanga, del consulado de Zimbabue en Johannesburgo, dijo que su Gobierno está "organizando repatriaciones voluntarias y el trabajo está en marcha", si bien no quiso indicar a IRIN el número de personas que han solicitado regresar a su país de origen o cuándo se producirán las repatriaciones.

El secretario de Asuntos Exteriores de Malaui, Ben Mbewe, emitió un comunicado que decía: "Más de 850 malauíes se han visto afectados por la actual violencia. Todos los malauíes que quieran volver a casa serán evacuados y hemos empezado el proceso". Malaui no tiene cifras de exactamente cuántos de sus nacionales trabajan en Sudáfrica, pero ha habido un aumento en los últimos años.

El alcalde de Johannesburgo, Amos Masondo, ha invitado a todos los diplomáticos extranjeros a una reunión hoy "para discutir las actitudes xenófobas" en esta ciudad, indicó un portavoz del consulado mozambiqueño a la agencia de noticias de la ONU IRIN.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra
  • Con la onda de violencia xenófoba contra los emigrantes y trabajadores africanos en Sudáfrica se ha derrumbado el mito del racismo, solo blanco-negro, que creció en la cuna histórica del apartheid y fue derrotado con la llegada al poder de Nelson Mandela. Hoy asistimos al racismo africano que ha venido forjándose desde hace algunos años, entre comunidades, sociedades y países del continente africano. Pero hablar públicamente del racismo africano estaba casi prohibido porque no podía ser verdad y sobre todo porque no era politically correct. Entre las muchas llagas que azotan y desangran a las naciones de Africa están también, por desgracia, el racismo y la xenofobia. Sudáfrica es solo un ejemplo. En la lista están también, entre otros, Burundi, Chad, Etiopía, Eritrea, Kenya, Nigeria, República del Congo, Somalia, Sudan, Zimbabwe. La historia es la mejor maestra, no tiene colores y es indispensable para llamar a la realidad por su nombre. Justo Lacunza Balda

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra