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ALIMENTACIÓN ARTESANA EN LA MERINDAD

La miel de las flores que rodean Mañeru

De brezo, de tomillo o multiflora. Fuente Zaro, en el Camino de Santiago, se nutre de cada floración para elaborar su amplia variedad de mieles. Con ellas, el apicultor Patxi Beriáin Arbeloa ha hecho de una tradición familiar su profesión.

Actualizada Miércoles, 21 de mayo de 2008 - 04:00 h.
  • M.P.A. . MAÑERU

EL ahumador resulta imprescindible cuando Patxi Beriáin Arbeloa, apicultor de Mañeru, se acerca a Fuente Zaro, uno de los términos del monte por los que distribuye sus colmenares. Las abejas intuyen en el humo un indicio de fuego y, precavidas por si tienen que abandonar la colmena, se llenan el buche de miel, lo que les dificultar doblar el abdomen para clavar su aguijón.

Es el momento ideal para acercarse hasta ellas, con menor riesgo de sufrir sus picaduras pero a resguardo siempre tras el buzo protector.

Gran parte de lo que Beriáin, de 42 años, sabe de abejas y mieles lo aprendió de su padre, Ángel, ya fallecido. Elaborarlas fue tradición familiar en su casa hasta que, en el 2002, decidió hacer de la apicultura su profesión. Aunque de momento sigue compaginándola con un trabajo a media jornada en Pamplona, con el tiempo piensa dedicarse a esta actividad en exclusiva y aumentar una producción que se sitúa ahora en 2.500 kilos anuales obtenidos a partir de 250 colmenas.

Cada floración, su miel

La empresa de Patxi Beriáin se sitúa en su casa familiar de este municipio del Camino de Santiago y, aunque algunas de sus colmenas sí se ubican en término de Mañeru, el resto lo hace en la sierra de Alaiz, en los encinares de Etxauri o en el cercano Señorío de Sarría. El aprendizaje junto a su padre y los cursos con Apidena (Asociación de Apicultores de Navarra) le han proporcionado los conocimientos necesarios para convertirse en uno de los diez profesionales de esta actividad en la Comunidad foral. "Mi padre tenía colmenas y elaboraba en casa, pero de una forma mucho más manual, sin la maquinaria en la que yo invertí después. Empecé a construir las colmenas por afición y el tema me enganchó", cuenta. El colmenar de Fuente Zaro, al que ayer se dirigió, se nutre ahora del tomillo que se extiende a su alrededor. Cada floración se traduce en un tipo de miel, desde la del brezo hasta la del bosque o la multiflora, durante un periodo que comienza en la antesala de la primavera, se prolonga toda esta estación y a lo largo del verano para tocar a su final al principio del otoño. Alguna floración tardía retrasa una campaña que se interrumpe en invierno. Las abejas hibernan y tocan entonces tareas de mantenimiento o limpieza en los panales.

El equipo que Patxi Beriáin lleva en la trasera de su todoterreno comprende buzo sellado con máscara protectora, botas y unos guantes a los que no acostumbra recurrir. "Algunas veces sí me han picado, pero nunca he tenido problemas. Depende también de si son abejas jóvenes, que te dejan más tranquilo. Para el humo utilizo un trapo de algodón, porque el que se obtiene con el material sintético es muy negro y las altera. Después, le pongo al ahumador un trozo de esponja y lo cierro para apagarlo en casa, nunca en el campo", subraya junto a las 25 colmenas -cada una de ellas con su reina- que constituyen el colmenar de Fuente Zaro.

El proceso

Ya en la casa familiar de Mañeru, donde elabora el producto, Patxi Beriáin se detiene en los detalles del proceso que arranca en cada uno de los panales con los que construye sus colmenas. Conforme las crías van naciendo en sus celdas, y si hay buena floración, las abejas lo rellenan de polen y miel siempre en la misma dirección, de arriba hacia abajo. Lo que las abejas recogen -subraya- es un néctar que contiene un elevado porcentaje de agua, en torno al 80%. "Le quitan el agua y la miel se solidifica. Cuando alcanza un porcentaje mínimo de agua, ya no hay riesgo de que fermente", añade.

Llega entonces el momento de la recogida, cuando el panal está cubierto de miel en estas condiciones. Mediante un cuchillo eléctrico, el apicultor retira la cera exterior y el producto va a parar primero a la centrifugadora y después a un banco de decantación donde se libera del resto de material sólido que pudiera quedar. El envasado con la marca comercial Fuente Zaro pone fin a una serie de pasos que Patxi Beriáin acomete en solitario.

Mieles de espliego, de brezo, tomillo o multiflora o miel crema, con un proceso de batido que la hace menos sólida. Junto a esta amplia gama, y para el autoconsumo, la jalea real, el producto que, según explica, hace de una abeja la reina de la colmena. "El huevo de obrera y de reina es el mismo. Durante unos días, todos reciben como alimento jalea real, hasta que, partir del séptimo, la reina, y no el resto, sigue con este alimento y llega a ser así una hembra perfecta", explica.


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