El parlamentario se pone "a disposición" de Aralar y NaBai para que "resuelvan esta desafortunada situación"
El parlamentario de Nafarroa Bai Txentxo Jiménez, de Aralar, ya en Navarra tras sus vacaciones en el Himalaya, hizo pública ayer una nota en la que asegura que ha habido "una clara campaña política" en su contra y que no resulta "comprensible ni proporcionada la reacción" que se ha dado en su ausencia.
El viaje que el parlamentario inició hace un mes, el 18 de abril, provocó que en el pleno del 8 de mayo NaBai, PSN e IU no pudieran aprobar, por un voto, la ampliación de la zona mixta de la Ley del Vascuence, modificación que necesitaba mayoría absoluta (26 de 50 votos). Los tres grupos sumaron 25 votos. UPN y CDN se opusieron (24). IU ha vuelto a presentar la propuesta, pero será votada en septiembre, tras las vacaciones del verano.
Txentxo Jiménez pide en su nota "disculpas a todos los ciudadanos/as que sin tener por qué conocer los detalles" de su ausencia "y habiendo recibido exclusivamente el machaque interesado, se han sentido molestos y han censurado" que no estuviera en el Parlamento. En especial, dice, a los votantes de Nafarroa Bai, a su partido Aralar y a la coalición nacionalista . "Han sufrido y soportado las consecuencias y el deterioro en su imagen por una decisión cuya responsabilidad es únicamente personal mía".
El parlamentario señala que se pone a disposición de Aralar y de NaBai "para que resuelvan esta desafortunada situación pensando la solución más conveniente para el bien del proyecto de cambio" que defienden para Navarra, señala.
"Disculpas y reflexiones"
Jiménez, tras la repercusión que ha tenido su ausencia en la Cámara foral, hizo estas afirmaciones en una nota de casi cuatro folios que hizo pública con el título Disculpas y reflexiones. En ella, señala que él no podía prever que la modificación de la Ley del Vascuence se fuera a tratar el 8 de mayo, el "único pleno" del que se ha ausentado. Agrega que los grupos sabían que él no estaba y la propuesta se incorporó en el orden del día de aquel pleno, "sabiendo que no saldría aprobada".
Txentxo Jiménez concluye este punto afirmando que lo ocurrido es "una oportunidad bien aprovechada" para "ensuciar" la modificación de la Ley del Vascuence, para desgastar a NaBai y para desprestigiarle a él.
"Esta reflexión no me hará perder la capacidad autocrítica necesaria", agrega, "para reconocer que todo ello ha sido posible por una sola razón, que yo he sido quien ha abandonado mi actividad parlamentaria durante ese tiempo. Este hecho es el que ha permitido el aprovechamiento y desarrollo de dicha campaña".
Pese a que el Parlamento tiene tres meses de periodo inhábil (enero, julio y agosto) él afirma que "jamás" en sus cinco años de parlamentario ha tenido tres meses de vacaciones y que "miente" quien le acuse de ello. "Admito mi responsabilidad por las consecuencias de mi ausencia, pero quien quiera acusarme de falta de trabajo, compromiso o actividad parlamentaria miente", señala Jiménez.
"Llega para vivir"
El parlamentario habla también de su salario, que supera los 50.000 euros al año. "No sé si es mucho o no. Seguramente lo será, sobre todo si lo comparamos con la gran cantidad de mileuristas que hay en Navarra". Explica que tiene establecidas unas "condiciones salariales" con Aralar que no especifica y concluye: "Les puedo asegurar que descontados los gastos que supone estar todo el día en la calle queda para vivir, bien, pero para vivir".
El parlamentario de NaBai agrega que de haber sabido las consecuencias no hubiese planificado su viaje. Pero añade que lo hizo con "responsabilidad", porque pensó que no repercutiría en su trabajo, y con "naturalidad". Afirma que veía "con naturalidad" poder hacer compatible su trabajo en el Parlamento con su vida diaria y con su "mayor afición, la montaña". "Quizás esté equivocado o quizás mi visión de la política sea de otros tiempos, pero no encuentro justificación a considerarme diferente a aquellas personas con quienes comparto muchas cosas y esta vez la montaña. Si no es posible ejercer de parlamentario y hacerlo con la normalidad del resto de las personas, incluida la conciliación de la vida personal, algo falla".
"Esta campaña cocida a mis espaldas y quizás conocida de antemano por algunas de las personas que farisaicamente se despidieron de mí en el pleno del 17 de abril, no puede explicarse si no es por mi actividad política y parlamentaria", concluye. "Mi formación política personal, mi ideología de izquierdas y mis ganas me piden rebelarme contra lo que sin duda ha sido una campaña de carácter estrictamente político".
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