"El mundo rural se está despoblando, hay que volver al campo". La Fundación Félix Rodríguez de la Fuente desafía a los navarros amantes de la naturaleza a que adopten un nuevo modelo. Ya cuentan con experiencias piloto en Lleida o Palencia.
Menos subvenciones y más predicar con el ejemplo. La supervivencia de nuestro medio natural pasa, según postula la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente por recuperar la vida de nuestros pueblos. A su manera, ellos lo intentan promoviendo proyectos piloto de revitalización.
"Buscamos gente kamikaze dispuesta a lanzarse a gestionar lo que ahora corre a cargo de Guarderío, del Seprona o de los propios ecologistas. Que hagan la maleta y se vengan a vivir a los pueblos. Como agricultores, como ganaderos o con su oficio en la ciudad, pero a través del teletrabajo (trabajo desde casa con ordenador)". El requerimiento es simple: que se comprometan con la tierra que los acoge y se sientan partícipes de ese proyecto de equilibrio y conservación.
A modo de invitación para mudarse organizó ayer su ponencia en Civican uno de los miembros de la Fundación ecologista Rodríguez de la Fuente, el periodista ambiental asturiano Benigno Varillas. Fue uno de los invitados en el seminario sobre Mundo Rural y Biodiversidad organizado por la Fundación Oxígeno. Evitar con este método de "repoblación" el éxodo definitivo del campo no es una utopía, señaló. Citó cómo ya se han llevado adelante exitosas iniciativas en este sentido en las provincias de Lleida o Palencia. "También lo vamos a poner en marcha en sierras como la madrileña o la de Cazorla (Jaén)".
Varillas denunció que "son muchas las zonas de campo marginales con un riesgo alto y real de abandono". Según un estudio de la propia Fundación, en España suponen el 80% del territorio y en ellas habitan sólo dos millones de personas. "Los jóvenes ya no fijan su residencia en los pueblos. Y eso a pesar de las ayudas públicas que agricultores y ganaderos han venido recibiendo". Aunque también reconoció la dificultad de esa "recolonización" del mundo rural, Varillas apostó por dejar de lado las subvenciones y promocionar el pago de determinados comportamientos beneficiosos con el entorno. "La Administración tendría que reconocer la labor de estas personas en cuanto a reducción de emisiones de CO2 o mantenimiento de reservas de agua, por ejemplo", señaló.
"Ni sectas ni rollos raros"
Ante el probable interés que podría despertar su propuesta, Varillas quiso especificar. "Este mensaje va dirigido a alcaldes, ganaderos y profesionales. Huimos de sectas y rollos raros". Su plan de acción se enmarca en la misma línea de la Red Natura 2000, que regula los 42 Lugares de Interés Comunitario (LICs) de la Comunidad foral . "No pretendemos prohibir las actividades humanas en estos espacios protegidos , sino mantener la biodiversidad conservando al mismo tiempo las actividades económicas que hacen posible la existencia de determinados hábitats y especies", explicaba Roberto Lozano, presidente de Fundación Oxígeno.
La protección de la naturaleza, indicó Lozano, es totalmente compatible con el desarrollo del campo. Varillas e Ignacio Guembe, director general de Agricultura y Ganadería del Gobierno de Navarra, coincidieron en esa tesis. Guembe indicó que "se ha producido una evolución del pensamiento hacia un concepto de desarrollo rural". Para Lozano, "la protección de la naturaleza es el epicentro. Es allí, en nuestros pueblos, donde se debe trabajar en esta línea, ya que sus habitantes son los que conviven diariamente con el medio natural y los que deben aprovecharse de la riqueza que su patrimonio natural les pueda proporcionar".
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