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Final feliz

La alegría de ayer es una de las pocas que ha recibido la afición en un año negro para el equipo de Ziganda

Actualizada Lunes, 19 de mayo de 2008 - 04:00 h.
  • SANTIAGO ZUZA . PAMPLONA

La historia de esta temporada es la crónica en 38 capítulos de una tragedia con final feliz. Pocos motivos para la alegría ha tenido la afición de Osasuna en esta campaña para el olvido. Nadie estaba preparado para vivir un final tan dramático como el que ha tenido que sufrir el equipo navarro, con aplazamiento incluido en la última jornada.

Es cierto que el equipo que había paseado con orgullo el nombre de Osasuna por Europa la temporada anterior había sufrido muchas y muy notables bajas. David López se marchó al Athletic de Bilbao junto a Iñaki Muñoz; Raúl García se fue al Atlético de Madrid; Roberto Soldado, máximo goleador del equipo, regresó a las filas del Real Madrid; Valdo se fue al Espanyol; Cuéllar al Glasgow Rangers; Webó al Mallorca; Juanlu al Betis; Romeo al San Lorenzo de Almagro argentino y el club decidió no renovar a Savo Milosevic, uno de los estandartes del equipo dentro y fuera del vestuario.

En total diez bajas que supusieron una importantísima inyección económica para Osasuna. El club navarro ingresó cerca de 23 millones de euros y gastó poco más de la mitad, unos 12,5 millones. Sin embargo, la inversión era la más elevada de los últimos años y la calidad de los fichajes ilusionó rápidamente a la afición rojilla.

Llegaron casi de golpe Margairaz, Hugo Viana, Portillo, Pandiani, Javi García, Plasil, Vela y Dady. El portugués, ex de Os Belenenses, se convirtió además en el fichaje más caro de la historia del club (3,5 millones de euros).

La entrada de nuevos jugadores hizo olvidar las marchas, y entre un sector de la afición se extendió la idea de que había mejor plantilla que en años anteriores, argumento que se fue desmontando a medida que avanzaba la temporada.

Inoportunas lesiones

La lesión del iraní Javad Nekounam, uno de los mejores jugadores en la temporada anterior, se lesionó de gravedad en un partido de pretemporada. Fue el primer mal augurio. A la del iraní se unirían la de Hugo Viana y la del suizo Margairaz.

Sin cambios en el banquillo

Otro de los nombres propios de esta temporada ha sido el de José Ángel Ziganda, el técnico. El Cuco repitió al frente del primer equipo después de su experiencia la temporada pasada, en la que el equipo había tenido un comportamiento discreto, pero en la Copa de la UEFA los rojillos consiguieron llegar hasta las semifinales, donde el Sevilla puso fin al sueño navarro. Un aval que parecía suficiente para afrontar esta temporada con garantías.

Un inicio aceptable

El comienzo de Liga de Osasuna, bastante aceptable, hizo que tanto la plantilla como el entorno se relajase más de la cuenta. Nadie pensaba en el descenso ni como posibilidad remota. Un empate en San Mamés y las victorias ante el Levante y Villarreal en casa hicieron pensar en un año de transición, pero sin apuros. Nada más lejos de la realidad, porque la cuesta abajo estaba a punto de comenzar.

Mal juego

Poco a poco Osasuna empezó a perder su identidad. El equipo fue bajando alarmantemente su nivel de juego y ninguna de las probaturas del Cuco terminaba de dar con la solución. Los resultados no tardaron en torcerse y los rojillos fueron cayendo hacia el pozo de la clasificación. Basta decir que los navarros han sido incapaces de encadenar dos victorias consecutivas en toda la temporada. El mal juego y la mala suerte se dieron la mano en el mes de diciembre, y la eliminación de la Copa del Rey a manos del Mallorca (4-0) hizo encender todas las alarmas.

Sin embargo, algunas victorias aisladas mantuvieron siempre con vida a Osasuna. Los rojillos encadenaron varias victorias consecutivas en casa (Athletic, Zaragoza, Atlético y Almería) que pusieron la permanencia en bandeja. Pero en el tramo final de la temporada todos los males que aquejaban a Osasuna durante el año salieron a flote. Cambiaron las tornas y el Reyno se convirtió en el campo más fácil de la Liga. Betis, Recreativo, Deportivo y Real Madrid se llevaron los tres puntos de Pamplona sin hacer demasiado.

Al mal juegose unieron una serie de arbitrajes lamentables que hundieron a un equipo incapaz de remontar un marcador adverso. Sevilla, Madrid, Mallorca... Son varios ejemplos de actuaciones arbitrales más que discutibles. ¿Han sido peores los arbitrajes este año que en temporadas anteriores? No, pero cuando un muro se tambalea una pluma puede tumbarlo. Cada decisión en contra era una tragedia, una losa imposible de levantar.

Tres jornadas en descenso

A pesar de que había claros síntomas que indicaban que Osasuna se iba hacia abajo sin remedio, lo cierto es que los rojillos sólo han estado tres jornadas en puestos de descenso. Sin embargo, tras la derrota ante el Real Madrid el pesimismo invadió a la afición rojilla. El mazazo de Mallorca, donde el equipo dejó escapar un punto en el último minuto después de otra discutible decisión arbitral, parecía definitivo. Comenzaron entonces los apuros y las cuentas para la salvación. Hoy, por fin, Osasuna puede sonreír después de un año dramático. Los sufrimientos de este año serán mañana un leve recuerdo, pero el equipo seguirá en Primera.


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