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Desestimado el recurso de un maltratador condenado a 2 años y 8 meses de prisión

La sentencia recoge que la víctima requirió atención psicológica y psiquiátrica, ya que el maltrato la afectó tanto anímicamente como físicamente

Actualizada Viernes, 16 de mayo de 2008 - 13:27 h.
  • AGENCIAS. Pamplona

La sección segunda de la Audiencia Provincial de Navarra ha desestimado el recurso de apelación presentado por un hombre condenado a dos años y ocho meses de prisión por los delitos de maltrato, lesiones e injurias cometidos sobre su esposa.

La sentencia admite los hechos probados en el auto de marzo de 2007 del juzgado de lo penal en el sentido de que, a partir del verano de 1998, el acusado, J.M.P., comenzó a maltratar a la que entonces era su novia, M.J.N.G., mediante insultos continuos hacia ella y su familia, menosprecios, amenazas, chantaje emocional, conductas de restricción y dominio, violencia sobre las cosas y agresiones como golpes, empujones, bofetones o tirones de pelo.

A consecuencia de esta situación, se indica en la sentencia, la víctima requirió atención psicológica y psiquiátrica, ya que el maltrato la afectó tanto anímicamente, al sufrir cuadros ansiosos y depresivos, falta de autoestima y sentimientos de culpa y vergüenza, como físicamente, ya que casi duplicó su peso y llegó a registrar dos intentos de suicidio.

Una de las agresiones, en febrero de 2005, después de más de cinco años de matrimonio, le produjo un traumatismo en el maxilar y múltiples erosiones y contusiones en los brazos y en la cabeza.

En su recurso, el agresor señaló, entre otros argumentos, que la condena se basaba en la declaración de la víctima y de sus familiares directos, que no vieron ningún acto de maltrato.

La sentencia admite que, en este tipo de delitos, caracterizados por ser cometidos en el ámbito de la intimidad y conocidos sólo por la víctima y por el agresor, "resulta especialmente difícil obtener una prueba objetiva de la realidad de la versión de la víctima".

Sin embargo, agrega, la jurisprudencia establece que la declaración de la víctima puede valer como prueba de cargo si es constante en el tiempo, si no existe resentimiento previo a los hechos relatados y si concurren elementos periféricos que corroboran de alguna forma la veracidad de lo relatado, requisitos que según el auto se cumplen en este caso.

La sentencia también resalta que no existía un resentimiento previo de la víctima hacia el agresor que haga dudar de la veracidad de su testimonio; que hay "testimonios reales" de familiares de la mujer acerca del maltrato psicológico, amenazas y sometimiento del que era objeto; y que se cuenta con informes psicológicos que "reflejan claramente la existencia de un estado de maltrato psicológico", así como con un parte de lesiones que confirma una de las agresiones.

Asimismo, se indica en el auto, se cuenta con un reportaje fotográfico que corrobora la declaración de la víctima de que el acusado dañaba los muebles y rompía objetos de la casa cuando se enfadaba.

Por otro lado, en la sentencia se rechaza el argumento del recurrente de que la mujer no hubiera aguantado seis años de relación si se hubieran producido estas agresiones físicas y psicológicas.

Al respecto, la sentencia indica que los psicólogos especializados en esta materia coinciden en señalar que, a menudo, la víctima "interioriza el maltrato físico y psicológico de tal manera que no imputa al agresor la culpabilidad de los hechos, sino que se considera a sí misma la causante de la infelicidad de la pareja".

En muchas ocasiones, explica, la mujer "asume una posición completamente sumisa y pasiva ante la agresión y maltrato, soporta continuas vejaciones durante muchos años sin manifestar nada, bien esperando que alguna vez el agresor cambie, bien simplemente cerrando la puerta a cualquier reacción".

Por ello, agrega, "nada tiene de extraño" el comportamiento y el "aguante" de la víctima y la convivencia durante seis años "ni avala ni corrobora que no existiera el maltrato que se aduce".

En la sentencia se desestima por estos motivos el recurso de apelación y se confirma por ello la condena a dos meses y ocho años de prisión.


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