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MÚSICA SANTI ECHEVERRÍA

Un reventón de Marea

Actualizada Jueves, 15 de mayo de 2008 - 04:00 h.

L Marea provocó un reventón en el Anaitasuna. No cabía un alma más. Pero contra cualquier tradición, el grupo telonero casi logra tenerlos a todos cerrando filas desde el primer momento. Para Txarrena, el proyecto de Enrique Villarreal El Drogas que funcionó en los 90 a la par que Barricada, era una nueva puesta de largo.

Los Txarrena de 2008 han entrado con una excelente formación con El Drogas en la voz (sólo voz), Txus Maraví en las guitarras, Eugenio Aristu Flako Trigenio en el bajo y coros y Brigi Duque en la batería. En el Anaitasuna destaparon su casta rockera, su clase y su oficio con un repertorio que mezcló temas del descatalogado primer disco de Txarrena con nuevas canciones de Enrique Villarreal de su proyecto inédito Nanas para aburrir vacas. De aburrir nada, porque destilaron elegancia y detalles y sonaron con excelencia y conjunción. Con estos mimbres Txarrena está muy preparada para defender su proyecto en cualquier lugar, grande, mediano o pequeño. El Drogas vuelve a estar muy suelto para interpretar y mantiene toda su vena de provocación. Salió en el Anaita con faldas pero no a lo loco porque se sabía respaldado por un inmenso Trigenio en el bajo. Una poderosa sección rítmica con Brigi que cambia de nuevo la guitarra por la batería. Y Txus tiene texturas en su guitarra para apelar a muchos estilos del rock, algo que al Drogas le viene de perlas.

Para las diez y cuarto de la noche el Anaita se deshacía en ganas de ver a Marea y el quinteto navarro salió para darse un homenaje de colaboraciones y para trasladar sus ganas de dar gracias. Tuvieron casi todo a su favor, aunque el súpermontaje de luces estuvo por encima de un sonido que pecó sólo de correcto en una mezcla algo ingrata para dar presencia a la voz de Kutxi. El espectáculo no se rajó ni un pelo porque la gente les tuvo en volandas, en un concierto agotador tanto para los de arriba como los de abajo del escenario. Los Marea pisaron la directa y dejaron su pujanza arrolladora en canciones como Petenera y Entre hormigones. Había que ver qué tralla, con un inmenso Piñas que pudo haber batido algún récord de salto de monitores de sonido. La actitud escénica de César Ramallo y David Díaz el Kolibrí en las guitarras también fue envidiable y atrás el motor de la batería de Alén Ayerdi no dio respiro, siempre con la cadencia exacta, ni medio flaqueo, ejemplar. El de Marea fue un repaso profundo y estratosférico a los temas de su último disco, además de otra buena colección de temas que ya han convertido en clásicos del rock nacional, de su rock aceitunero, a veces tan arrabalero como garboso y profundamente existencial. Los riffs de César y Kolibrí y los solos de éste le dieron suficiente oxígeno al Kutxi para beneplácito popular y para que carburara la máquina del rock.

Y en la noche de las sorpresas fueron acompañándoles en escena Brigi de Koma (y Txarrena), Alfredo Piedrafita y Javier Hernández Boni, de Barricada, El Aurelio para recordar a Los Suaves, Rafa Borja con su guitarra flamenca y Martín Romero, hermano del Kutxi en un épico final con los dos abrazados en el suelo. Y hubo tiempo para que El Piñas cantara, para que se sentaran en sillas y se hicieran un par de temas con aire de fandango y bulería. Y mucho, mucho más.


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