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SOCIEDAD

Lágrimas bajo la lluvia

Los recuerdos de familiares desaparecidos, fusilados, exhumados y enterrados se agolparon entre los asistentes

Actualizada Domingo, 11 de mayo de 2008 - 04:00 h.
  • MARI PAZ GENER / B. ARMENDÁRIZ . SARTAGUDA

AUNQUE el día amaneció gris y lluvioso, no fueron pocos quienes recurrieron a las gafas de sol para ocultar sus ojos llorosos durante un acto cargado de emotividad. Hijos, nietos, sobrinos, primos e, incluso, algún hermano de los más de tres mil fusilados navarros durante la Guerra Civil se dieron cita ayer para honrar su recuerdo. Pero, a pesar de la alegría de ver reconocida su existencia, muchos no pudieron evitar las lágrimas.

El matrimonio formado por el sartagudés Faustino Medina Oyón, de 83 años, y por Rosa Zamora, de 76 años y natural de Cascante, calificó al Parque de la Memoria como un lugar de "encuentro y de recogimiento". Los dos recordaban familiares fusilados y ambos mostraron su satisfacción por lo que suponía la inauguración. "Sobre todo, sentimos alegría porque supone reconocer que todos los fusilados eran buena gente, gente honrada y no unos delincuentes", resaltó Rosa Zamora. La pareja reconoció que desde hace unos meses, el parque se ha convertido en un lugar donde los vecinos acuden a diario. "La asociación del Pueblo de las Viudas y la de Familiares de Fusilados han logrado un sitio acogedor al que venimos mayores y jóvenes".

Teófilo Solanilla Romeo fue uno de los fusilados durante la guerra. "Después de tres meses preso en Pamplona, le dejaron en el Perdón. A su hermana le dijeron que le habían dado la carta de libertad y lo que habían hecho era fusilarlo. Su muerte amargó a su hermana y por eso estoy hoy aquí", relataba una de las asistentes que aún hoy prefería no dar su nombre. "Mataron a mi padre, Justino León Martínez, a los 46 años y dejaron a mi madre con seis hijos, la pequeña de nueve meses; y al mayor, con 17 años, lo mandaron a la guerra", recordaba otra voz anónima. Pese a todo, afirmaba: "Éste es el mejor día del mundo, aunque se lo merecían hace muchos años".

Pilar Marín García, de 65 años y de Arguedas, pedía que "nunca nos olvidemos ni de lo que pasó ni de los que murieron. Deberíamos tenerlo grabado en letras grandes para que no se nos olvide".

Jesús Cámara Colás, de 53 años, llegó con uno de los grupos que se desplazaron desde Logroño. Cámara es colaborador de la asociación La Barranca de Lardero ( La Rioja) donde están enterrados en fosas comunes más de 400 hombres y mujeres fusilados entre el 10 de septiembre y el 15 de diciembre de 1936. "Hemos venido porque queríamos trasmitirles muestra absoluta solidaridad". Junto con Ana Vieitiz, Jesús Cámara realizó una ofrenda floral en nombre de La Barranca ante el muro en el que están escritos los nombres de los 3.380 fusilados en Navarra.


Comentarios
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  • que pena que no asistan representantes de todas las tendencias a un acto tan dignopaz

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