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ARTE

El turquesa, símbolo de fusión cultural

El pintor turco Sukru Karakus, afincado en el País Vasco desde hace 13 años, plasma la fusión cultural que ha experimentado en la exposición "Turquesa", que permanecerá en el Pabellón de Mixtos de la Ciudadela hasta el próximo 1 de junio

Actualizada Sábado, 10 de mayo de 2008 - 04:00 h.
  • NEREA ALEJOS . PAMPLONA

UN viaje interior y exterior". Así define el artista turco Sukru Karakus lo que expresa con sus obras más recientes. En su caso, hay una circunstancia que le ha marcado: lleva trece años viviendo fuera de su país. "Físicamente estoy fuera de mi lugar. Eso me da un campo enorme de posibilidades a la hora de trabajar", comenta.

Le gusta trabajar con figuras y colores concretos. Sus cuadros están poblados por formas orgánicas y circulares que remiten a un "viaje interior" hasta las células. O incluso los planetas, como metáfora del "viaje exterior".

El título de la exposición, Turquesa, expresa su pasión por este color. "Me identifico con él porque se inspira en el mar Mediterráneo y también tiene un sentido de espacio abierto y relajante", señala. Asimismo, destaca su predilección por el verde, "un color simbólico del País Vasco".

De ahí que Sukru Karakus interprete su obra como una fusión "de culturas, de colores y formas". En la entrada de la exposición ha colocado dos cuadros que remiten a dos civilizaciones diferentes: la de la antigua Mesopotamia y la azteca, con la referencia a Quetzalcóatl, la "serpiente emplumada". Karakus procede de la ciudad turca de Malatya, situada al este del país, junto al río Eúfrates. Es decir, en el territorio que pertenecía a Mesopotamia. El artista ha encontrado una conexión entre ambas culturas a través de símbolos como la luna, la serpiente o las plantas, que también recoge en su obra. "Busco un diálogo entre dos mundos diferentes, entre el oriental y el occidental. Geográficamente, mi tierra también se sitúa dentro de dos culturas diferentes", expone. En su currículum artístico, Karakus ha ido alternando exposiciones en las ciudades turcas de Esmirna, Ankara y Estambul con otras realizadas en Valencia, Tarragona y San Sebastián, así como en Tolosa y las localidades cercanas a la capital guipuzcoana.

Comienzos difíciles

Karakus, que lleva trece años fuera de Turquía, cuenta que sus comienzos en el País Vasco fueron complicados. "Cuando llegué sólo sabía dos palabras en castellano, "sí" y "no". Además, los problemas económicos también me perjudicaron. Un artista es un elemento social y no puede separar su mundo artístico del resto de las cosas", explica. Karakus decidió acudir al centro de arte Arteleku (San Sebastián), que se convirtió en su academia.

La exposición Turquesa se debe a un programa de intercambio entre el Ayuntamiento de Pamplona y el de Tolosa, en el que también ha participado el artista Ángel Arbe, amigo de Sukru Karakus. Así, la obra de Arbe se exhibe hasta hoy en el tolosarra Palacio de Aramburu.


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