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CINE MIGUEL URABAYEN

Un superhéroe más humano IRON MAN

Actualizada Jueves, 8 de mayo de 2008 - 04:00 h.
  • EN RESUMEN: OTRO SUPERHÉROE DE LA EDITORIAL MARVEL ADAPTADO AL CINE, CON LA PROPIA MARVEL COMO COPRODUCTORA. MEJOR QUE OTRAS PELÍCULAS ANTERIORES Y BUENOS INTÉRPRETES, ESPECIALMENTE EL PROTAGONISTA ROBERT DOWNEY. TENDRÁ CONTINUACIÓN.

T ENER expectativas bajas cuando vamos a ver una película ofrece la ventaja de que si resulta mediocre ya lo habíamos previsto y si hay sorpresa, será agradable. Debe recordarse que en los últimos años Hollywood ha presentado abundantes superhéroes del comic en costosas producciones, adaptadas de los álbumes originales de la editorial Marvel. Además, ha insistido en la explotación de algunos de ellos con repetitivas continuaciones como, entre otras, Spiderman y Batman.

E incluso volvió a excavar en el ya agotado filón de Superman casi veinte años después de su anterior película.

Así que uno va a ver Iron Man con resignación, esperando solo efectos especiales. Y mientras la vemos va surgiendo la sorpresa. La película está siendo más interesante de lo previsto, las situaciones son distintas a lo anticipado y el protagonista es más humano de lo que podía esperarse. Cierto, no estamos ante ninguna obra profunda. Iron Man sigue siendo una historia de comic, pero esta bien realizada y supone un cambio respecto a muchas obras de su género.

El protagonista

En primer lugar, Tony Stark es un protagonista distinto a los jóvenes héroes anteriores. Ha cumplido los 40 y es un multimillonario que obtiene su riqueza de la venta de armas fabricadas por su empresa. Armas muy complejas y potentes que él mismo concibe porque es un genio de la informática y la mecánica. Precisamente, hace un viaje a Afganistán para presentar a los militares que luchan allí contra los muhaidines su más reciente misil, de efectos devastadores. Es decir, su fortuna y su empresa se alimentan de un comercio tan nefasto como el de las drogas.

Por otra parte, en el aspecto personal Stark lleva una vida de lujos y placeres propia de alguien que solo se ocupa de su satisfacción. No es ningún villano pero no siente responsabilidad alguna por su fortuna ni por el dinero que derrocha. A poco de empezar la acción veremos cómo todo eso cambia. Estar a punto de perder la vida a causa de las armas que su empresa fabrica y vende le supone tal choque interior que, una vez pasada esa crisis, quiere rectificar todo lo que hacía hasta entonces.

Y aquí surge la genialidad del talento de Stara como ingeniero. En su maravilloso taller repite y mejora el instrumento que le acaba de salvar la vida y devuelto la libertad en Afganistán. Ese instrumento es una armadura, de apariencia no muy distinta a las de la Edad Media pero con diferencias esenciales que la hacen casi mágica. Resiste golpes y balazos, se convierte a voluntad en un cohete, y dispara proyectiles letales o llamaradas dignas de un dragón.

Todo le hará falta a Stark porque su propósito de cambiar la empresa es muy mal visto por su vicepresidente y supuesto amigo, que copia la idea de la armadura. Los numerosos técnicos a sus órdenes directas le construyen una mayor, capaz de pelear con ventaja contra la original. Y así, al terminar, asistimos a una batalla de comic puro con los dos rivales dentro de sus respecivos revestimientos metálicos.

Intérpretes

Pero eso es al final. Hasta entonces hemos presenciado una película ingenua pero interesante, lo mismo que su protagonista muy bien personificado por Robert Downey. Aunque siempre ha tenido talento suficiente para estar en primera fila (recuérdese su magnifica actuación en Chaplin, 1992, que le valió ser seleccionado para el Oscar al mejor actor) su carrera ha sido interrumpida varias veces por estancias en la cárcel debido a las drogas que consumía. Parece que esa es una etapa terminada y el talento del actor vuelve a brillar en los últimos años, en Zodiac (2007) y ahora en Iron Man.

Secundando a Downey están Jeff Bridges, Gwyneth Paltrow, estrellas ambos de primera magnitud, y Faran Tahir como el jefe rebelde de reluciente calva. También aparece Terrence Howard al que el guión da un papel de escaso recorrido.

Como podía esperarse, el director Jon Favreau ha cuidado mucho los efectos especiales consiguiendo algunas escenas casi perfectas. Por ejemplo, el combate de Stark con dos cazas modelo F22 Raptor, el más avanzado de la aviación norteamericana. Es una buena combinación de aviones reales y efectos. La lucha final entre las dos armaduras -bien obtenido el aspecto de villano mecánico de la rival de Stark- no tiene tanta limpieza y la diferencia de tamaño es algo exagerada.


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