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BEATRIZ SAN ROMÁN PERIODISTA, MADRE ADOPTIVA Y AUTORA DEL LIBRO "ADOPCIÓN Y ESCUELA"

"La escuela tiene que ser inclusiva y acogedora para los niños adoptados"

"Es esencial priorizar la vinculación familiar y no se debería considerar sólo la edad cronológica a la hora de escolarizarles"

Actualizada Martes, 6 de mayo de 2008 - 04:00 h.
  • MARÍA JESÚS CASTILLEJO . PAMPLONA

Madre de una niña de 6 años adoptada en Haití, la barcelonesa Beatriz San Román presentó ayer en Pamplona "Adopción y escuela. Guía para educadores y familias", invitada por la Asociación Navarra Nuevo Futuro. Periodista, dirige la revista "Visual" y colabora con "Magazine" y web como http://www.parasabermas.com.

Es su segundo libro, ahora sobre la escuela. ¿Qué retos tienen en las aulas los niños adoptados, sus profesores y sus familias?

En los últimos años hemos ido tomando consciencia de que la escolarización de los niños adoptados presenta retos para los que ni los padres ni los educadores estábamos preparados. No son niños especiales, son niños normales, que han tenido unas vivencias muy distintas. ¡Es lógico y natural que sus reacciones no siempre sean equiparables a las de otros niños de su edad! Si no han recibido formación con respecto al impacto de las separaciones a edad temprana o la institucionalización, es fácil que los profesores confundan, por ejemplo, un problema de inseguridad con uno de disciplina. O que se les etiquete como niños hiperactivos cuando en realidad es que no están preparados para asimilar la avalancha de estímulos del nuevo entorno. Por otro lado, conseguir que la escuela sea un ambiente acogedor e inclusivo para todos los niños, con independencia del modelo familiar en el que vivan o su origen, es un desafío que exige replantear algunas cosas del sistema escolar actual, que es demasiado rígido.

¿Cuáles son las dificultades o reacciones que pueden tener?

Ser niños adoptados no es sinónimo de problemas de aprendizaje escolar. Pero sí son factor de riesgo las separaciones y rupturas a edad temprana y la falta de estimulación y cuidados apropiados durante fases esenciales de su desarrollo. Una detección precoz de las dificultades permite tomar de inmediato medidas para superarlas. Cuando han perdido a las personas que fueron importantes en su pasado, es lógico que les cueste aprender a confiar. Muchos niños necesitan una reafirmación constante en los primeros años y sienten como una amenaza de abandono hasta las correcciones más sutiles. La enfermedad de un profesor o un cambio en las rutinas diarias puede hacer que se sientan súbitamente descolocados y angustiados. En general, necesitan más acompañamiento y supervisión que otros niños de su edad.

Usted dice que primero hay que trabajar la vinculación familiar.

Padres e hijos llegamos a la adopción con una preparación muy distinta. Mientras los adultos hemos dedicado muchos meses, tal vez años, a prepararnos para ser padres, ellos llegan a su nueva familia sin saber muy bien lo que eso significa. Tal vez no recuerdan lo que significa ser hijo, o nunca se hayan sentido el hijo de nadie, o puede incluso que sus experiencias como hijos no fueran precisamente placenteras. Aprender a sentirse seguros en su nuevo hogar y a confiar en sus padres no es algo instantáneo. Convertirse en familia, como enamorarse o construir cualquier relación importante, es algo que requiere tiempo y dedicación. Como mínimo en el primer año tras su llegada, la vinculación familiar debería ser prioritaria.

¿Cuánto margen de tiempo debería darse para escolarizarlos?

Cada niño es un mundo, pero diría que, siempre que la situación familiar lo permita, sería deseable retrasar la escolarización más allá de la baja maternal. Algunos padres piensan que retrasar su incorporación a las aulas aumentará la distancia que les separa de sus compañeros. Es al revés. La capacidad de un niño de afrontar con éxito nuevos aprendizajes depende, sobre todo, de su seguridad emocional. Cuanto más seguro se sienta en su familia, más fácil le será encarar los retos que la escuela le supondrá.

Hay padres que alegan que sus hijos no están preparados para estudiar con los de su misma edad.

Entre los especialistas en postadopción existe un amplio consenso sobre la importancia de no considerar sólo la edad cronológica para decidir en qué curso escolarizar a un niño. Muchos niños adoptados provienen de ambientes donde les ha faltado la atención y la estimulación necesaria para un sano desarrollo emocional y cognitivo. A pesar de su extraordinaria capacidad de adaptación, arrastran lagunas de aprendizajes básicos que no pudieron realizar en su día. Escolarizarles por debajo de lo que dice su partida de nacimiento les proporciona un tiempo extra que necesitan. Muchas veces supone la diferencia entre una escolarización sin sobresaltos y la amenaza constante del fracaso escolar.

¿Hemos sido poco realistas...?

La adopción no repara de un plumazo los efectos de un pasado de carencias. Es necesario recordarlo para mantener unas expectativas realistas. Un niño que hasta hace 4 meses vivía en un orfanato masificado, en otro país y con otro idioma, es poco probable que se incorpore al último curso de Infantil o a 1º de Primaria y sea capaz de seguir el ritmo de sus compañeros. Cuando la escuela supone una sucesión de retos para los que no está preparado, el niño se puede sentir cada vez más frustrado e incapaz.

Creíamos que bastaba el amor...

Nuestros hijos necesitan unos padres que los quieran, desde luego, pero el amor volcado unidireccionalmente no sana todas las heridas ni responde a todas las preguntas. Necesitan también que nos preparemos para entender sus necesidades y la complejidad de los retos emocionales que la adopción conlleva.

Los padres piden más formación, pre-adopción y postadopción.

Es una de las principales reivindicaciones de las asociaciones de adoptantes. Ni nuestros hijos ni nosotros somos responsables de las experiencias negativas que hayan podido vivir en el pasado, pero padres y educadores sí lo somos de entender sus necesidades y darles respuesta adecuada.

¿Y una formación específica también para los docentes?

Desde luego. Los profesores deben estar preparados para responder adecuadamente a la curiosidad de los alumnos en torno a la adopción, para corregir y clarificar ideas tergiversadas y también, proteger el derecho a la intimidad de los niños adoptados. En el libro se dan algunas pautas en este sentido. Porque cuando cuentan con los apoyos necesarios, muchos niños que lo tuvieron todo en contra florecen y se convierten en adultos felices y competentes.


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