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La tarde que Oinatz se hizo grande

Batió al campeón, Aimar Olaizola, en un partido perfecto y es semifinalista

Actualizada Lunes, 5 de mayo de 2008 - 02:32 h.
  • L.GUINEA . PAMPLONA

Hay fechas que marcan la trayectoria de un deportista, delimitan un antes y un después. Algunas victorias, como la conseguida ayer por Oinatz Bengoetxea en el Astelena ante el vigente campeón, suponen un salto de calidad. El leitzarra alcanzó por méritos propios y por primera vez en su carrera deportiva las semifinales de la prueba reina de la mano. Lo hizo después de un encuentro brillante y memorable.

La paradoja es que Oinatz arrancó el choque con una losa de un 7-0 engañoso. Aimar encarrilaba a priori el compromiso sin brillantez, pero por el camino del trabajo. Pero el Bengoetxea de ayer salió enrabietado al Astelena, dispuesto a todo. Le daba igual jugar contra pronóstico, contra el campeón y en un territorio adverso como el Astelena.Vencer o morir en el intento. Eso se tradujo en riesgo, en soltar sotamanos a discreción y sin ningún miedo, en un ritmo endiablado. En todo el partido de ayer el leitzarra le dio 54 veces de aire, 37 fueron de sotamano y en la primera parte del partido.

Con el sotamano Bengoetxea VI comenzó a descuadernar a Aimar. Pasaba de estar dominado a incomodar al goizuetarra, a no dejar someterse al martillo pilón de su peloteo. El leitzarra cortó la hemorragia con un pelotazo atrás que supuso el 7-1, a partir de ahí logró una tacada de 15 tantos seguidos incontestables.

Bengoetxea fue minando a Aimar Olaizola como lo suele hacer el goizuetarra. Fue como un cambio de papeles. Le dio velocidad a la pelota, primero cargó atrás, después cogió impulso con dos saques seguidos restables para terminar rompiéndole la moral y el marcador a base de saque-remate. Todo aderezado con seriedad, cuajo y valentía en la cancha. Oinatz crecía en cada tanto, mientras Aimar iba menguando. Olaizola II experimentó en carne propia las famosas mariposas en el estómago del estreno manomanista. La pelota no salía de su mano, jugadas que habitualmente son tanto terminaban en error, se veía lento, atascado en el torbellino de Bengoetxea, sin ideas a pesar de haber consumido los cinco descansos para el 9-18. Para entonces ya no había nada que hacer, era el día de Oinatz.


Comentarios
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  • Zorionak, Oinatz. Aimar: hay que espabilar, no se puede salir a jugar así un partido de esta importancia si se es un campeón de verdad. La cabeza cuenta, ¡y mucho!Otra vez será
  • Parecía un campeón sólido, pero la pelota da estos sobresaltos. Oinatz también tiene un padre, todo ejemplo de genio y sacrificio en la cancha. Suerte a ambos.Olaizola II volverá a ser campeón .miel

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