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Qué pintaban los mamelucos el 2 de mayo

El 21-VII-1798 el bey Murad perdió 2.000 de sus jinetes mamelucos, derrotado por Bonaparte ante las pirámides

Actualizada Domingo, 4 de mayo de 2008 - 04:00 h.
  • TEXTO GERMÁN ULZURRUN GRÁFICO ALBERTO ERRO

Eran soldados egipcios del arma de caballería, encuadrados en el ejército de Napoleón tras la expedición que comandó al país del Nilo en 1798, en un intento de interferir la ruta del comercio inglés con la India.

D iscuten los especialistas en Goya si el lienzo del 2 de mayo de 1808 tiene por escenario la Puerta del Sol o la plaza de la Cebada. De lo que no cabe duda es que los encargados de reprimir en la escena al pueblo madrileño sublevado fueron jinetes mamelucos. ¿Quiénes eran aquellos soldados egipcios y por qué estaban allí?

La respuesta hay que buscarla en la expedición militar y científica que Bonaparte dirigió al país del Nilo en 1798, por encargo del Directorio. Tenía 29 años. Las fulgurantes victorias sobre los austriacos en el norte de Italia y la liquidación de los Estados Pontificios, le habían convertido en un militar arrogante. Convino a los políticos mandarle lejos del centro del poder, al tiempo que podría interferir la ruta comercial de Inglaterra con la India.

Del Nilo a Carabanchel

En aquella aventura oriental se cruzó la vida de Napoleón con la de un joven mameluco, Rustam Raza, regalo personal del sultán El Bekri. Sería su edecán y acompañaría al futuro emperador en sus campañas hasta el lecho de muerte en Santa Elena (5-V-1821).

Los mamelucos pintados por Goya eran soldados egipcios de caballería y estuvieron al servicio del invasor francés durante la Guerra de la Independencia (1808-1814). Los días previos a la revuelta permanecieron en Carabanchel, ya que formaban parte de la guardia personal del mariscal Joaquín Murat, gran duque de Berg y cuñado de Napoleón.

Mamelucos en Europa

Bonaparte regresó de Egipto a Francia en otoño de 1799, tras saber que los enemigos continentales amenazaban sus fronteras y que se habían perdido las adquisiciones territoriales en Italia. Sin embargo, los restos del cuerpo expedicionario, al mando del alsaciano Kléber, permanecieron a orillas del Nilo hasta 1801.

Con la repatriación acompañó a los franceses un contingente de 240 mamelucos, que formaron un escuadrón de cazadores a caballo. Participaron en la batalla de Austerlitz (2-XII-1805) y, como veteranos al servicio del nuevo emperador de Francia, se ganaron el privilegio de formar parte de su Guardia Imperial. Los mamelucos del ejército francés terminaron por formar un regimiento. Su armamento en esta época solía consistir en carabina, un par de pistolas, el djerids (venablo), dos cimitarras y un puñal.

Esclavos del Cáucaso

En 1230 el sultán Salih Ayub decidió comprar 12.000 esclavos procedentes del Asia Menor y el Cáucaso, georgianos y circasianos, principalmente. Pretendía formar con ellos un cuerpo militar escogido. Seleccionados por su denuedo, vigor y belleza, habían sido capturados por los mongoles, en tanto que fueron traficantes genoveses y venecianos quienes los suministraron al sultán.

Paradojas del destino, les fue impuesto abrazar el Islam y, sin embargo, terminaron por constituirse en sus principales guardianes desde el norte de África hasta Iraq. Llegaron como esclavos y terminaron siendo príncipes, en la cúspide social.

Duchos en equitación y manejo de armas, sobre todo de la lanza y el arco, pronto aquellos soldados adquirieron una notable influencia en Egipto y en 1252 se rebelaron contra el sultán Achraf Muza, a quien dieron muerte y sustituyeron en el poder.

Su dominio, en medio de rapiñas y rivalidades, se prolongó hasta 1517, cuando fueron sometidos por el sultán otomano Selim I "El severo". Quien, no obstante, quiso aminorar pero no extinguir su autoridad. Dispuso que los 24 nomos, o provincias egipcias, continuasen siendo administradas por beyes mamelucos para la percepción de los impuestos. Mas con el tiempo dejaron de enviar a Constantinopla los tributos y decidieron apropiárselos. A finales del XVIII el dominio turco en Egipto era sólo nominal.

"Tenido en propiedad"

En árabe el verbo "malaka" significa "poseer". La forma del participio es "mamluk", que se traduce por "poseído" o "tenido en propiedad", de donde procede la voz "mameluco".

Superada la formación castrense, que era especialmente rigurosa, abandonaban la esclavitud. Se convertían en hombres libres y gozaban de propiedades, esposas y esclavos, si bien quedaban sujetos a la autoridad del sultán por lazos de servilismo.

En su primer periodo de dominio los mamelucos proclamaron 54 sultanes. La mitad de ellos Bahríes, o del Río, asentados en el Delta entre 1250 y 1382. La otra parte Burÿíes o de la Torre, su emblema heráldico, y afincados en El Cairo entre 1382-1517.

Constituyeron la mejor fuerza armada de la región. En el momento de apogeo llegaron a ser 70.000. Su papel fue fundamental a la hora de defender el Islam ante las última cruzadas y frente a las invasiones de los mongoles a cargo de Hulagú, nieto de Gengis Kan y destructor de Bagdad en 1258, y de Ghazán (1271-1304).

Custodiaron las ciudades santas de La Meca y Medina e hicieron de El Cairo su plaza fuerte.

Bonaparte en Egipto

El 1 de julio de 1798 los habitantes de Alejandría contemplaron sobrecogidos cómo se acercaba una flota francesa compuesta por más de 300 barcos. Transportaba a 24.300 soldados de infantería, 4.000 de caballería, 3.000 artilleros, más de 1.000 piezas de artillería y 467 carros con 680 caballos para su tracción. Le acompañaban, además, 1.000 civiles, en su mayor parte científicos, con una biblioteca y la imprenta vaticana. Napoleón pretendía desplazar del poder a los mamelucos, presentándose como libertador respetuoso del Corán y de Mahoma. El poder lo compartían dos beyes: Murad e Ibrahim.

Les derrotó el 21 de julio en la llanura de Embabeh, en la margen izquierda del Nilo, a la vista de las pirámides de Gizeh. Bonaparte formó cada una de las cinco divisiones (Desaix, Reynier, Dugua, Vial y Bon) en sendos cuadros de seis hombres en fondo por cada lado, contra los que se estrelló la caballería de Murad, compuesta por 6.000 mamelucos, de los que murieron 2.000. Ibrahim se apostó en la margen opuesta, con el río por medio, y huyó hacia Siria por el Sinaí.

Bonaparte era el nuevo dueño de Egipto. Desaix persiguió a Murad hasta Asuán. Ello permitió a los jóvenes científicos, que acompañaban a los soldados, inventariar monumentos faraónicos. Por otra parte, el 19 de julio de 1799, zapadores a las órdenes del capitán Pierre-François Bouchard, que trabajaban en obras de fortificación, desenterraron una piedra de basalto negro que mostraba inscritos caracteres en griego, trazos de escritura demótica y extraños dibujos. Era la Piedra Rosetta, con la que Champollion descifraría los jeroglíficos.

En agosto de 1798 el almirante Nelson hundió la flota francesa, fondeada en la rada de Abukir. Bonaparte era prisionero de su conquista. En febrero de 1799 dirigió una expedición hacia Siria que se atascó en un asedio infructuoso ante las murallas de la localidad costera San Juan de Acre, y durante la que se declaró una fuerte epidemia de peste bubónica. Hubo de retirarse sin lograr sus objetivos estratégicos.

Los efectivos al mando de Bonaparte habían sufrido un severo desgaste y el Directorio no enviaba refuerzos. En cuanto supo que las fronteras estaban amenazadas, decidió volver a Francia.

Sangriento final mameluco

Mehmet Ali, un soldado veterano del Imperio otomano, fue proclamado pachá de Egipto en mayo de 1805 por los ulemas (doctores de la ley). Su autoridad fue reconocida por Selim III desde Constantinopla. Al tomar control de la administración, constató el enorme problema de merma de su autoridad que representaban los mamelucos. Decidió librarse de ellos invitando a los principales dirigentes a una fiesta en su residencia el 1 de marzo de 1811.

Veinticuatro príncipes mamelucos, vestidos con uniformes de gala, respondieron a la convocatoria e iban acompañados por cuatrocientos de sus hombres. Todos fueron emboscados y masacrados, por soldados leales a Mehmet Ali, cuando iban acceder a la Ciudadela cairota desde una callejuela. Fue el fin de los mamelucos en Egipto. Los supervivientes huyeron hacia Siria y algunos a la isla de Zanzíbar.

En Europa, la batalla de Waterloo (18-VI-1815), supuso el fin de la hegemonía de Napoleón. El advenimiento de Luis XVIII al trono de Francia comportó un periodo de represión, conocido como "Terror blanco", contra los comprometidos con la Revolución y el régimen bonapartista. Los mamelucos que permanecían en el ejército francés fueron asesinados en su base de Marsella. Fue el epílogo sangriento de la estirpe guerrera.


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