Irache recibió el año pasado 450 consultas por impago de alquileres en Navarra. En el caso de un pamplonés, los inquilinos le cambiaron la cerradura hace dos meses y se niegan a abandonar el piso.
EL pamplonés Alfonso Olaz Garayoa no puede entrar en su propia casa. Los inquilinos, con los que rompió el contrato de alquiler de mutuo acuerdo hace dos meses, le han cambiado la cerradura y se niegan a marcharse. Alfonso Olaz, de 47 años y con dos hijos, ya ha puesto la denuncia y trabaja con su abogado para acelerar el caso, pero no tiene muchas esperanzas en que la justicia actúe con la rapidez que a él le gustaría. "Siento una indefensión total", dice.
Y mientras tanto, sigue sin poder entrar en su propio piso y anima a las personas que se encuentren en su misma situación a movilizarse. Sólo el año pasado, la Asociación de Consumidores y Usuarios Irache recibió 450 consultas sobre impago de alquileres en Navarra.
Hasta hace dos meses, Alfonso Olaz no pertenecía a este grupo ni nada le hacía pensar en su actual destino. Desde octubre del año pasado, tenía alquilado su piso de la Chantrea a cuatro personas, de las que había obtenido referencias en el bar en el que trabajaban y ninguna era mala. El pasado mes marzo, los inquilinos le dijeron que no podían pagar más, que andaban mal de dinero, así que le entregaron una cantidad como adelanto y de mutuo acuerdo rompieron el contrato. Alfonso Olaz limpió el piso y cambió las cerraduras del piso mientras esperaba su llamada para finiquitar lo adeudado.
Pero hace un mes, el 20 de marzo, cuando se disponía a enseñar el piso a unas personas interesadas, su llave no entraba en la cerradura. Dentro, se escuchaban ruidos. "Enseguida me di cuenta de que me habían cambiado la cerradura. Me abrieron y decían que era su casa. Se ve que fueron con un cerrajero y sin título de propiedad ni nada me cambian la cerradura, algo que los cerrajeros no pueden hacer", dice.
2.000 euros y se iban
Olaz presentó una denuncia ante la Policía Nacional, pero sin una orden judicial los agentes no podían ir a desalojar sus vivienda. "Somos personas normales, gente trabajadora con un montón de gastos como para encima tener que aguantar esto", se queja. E incluso denuncia que los okupas de su piso le hicieron chantaje: "Me los encontré un día en la calle, y nos exigían 2.000 euros para dejar el piso. Lo que faltaba... Esto es alucinante, tengo una tensión... Y animo a la gente a que lo denuncie y que se cree jurisprudencia porque la ley es injusta. Siento una indefensión total".
Que los inquilinos te cambien la cerradura no es algo muy normal, pero el impago de alquileres no es algo excepcional hoy en día. La mayoría de las 450 consultas sobre impagos de alquileres que recibió Irache el año pasado procedían de propietarios de vivienda en Pamplona y su comarca.
En base a estas consultas, Irache ha constatado que para cuando un propietario decide reclamar al inquilino generalmente pasan varios meses. Para cuando se da el paso, apuntan, el inquilino lleva más de cuatro, cinco o incluso seis meses sin pagar. Esta paciencia es menor si con ese alquiler se paga la nueva vivienda, asegura Irache. En un caso, una persona acudió a los tribunales cuando le debían más de 12.000 euros. A Alfonso Olaz, de momento, ya le deben dos meses.
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual