Iker Casillas fue el único jugador que firmó autógrafos en el aeropuerto
Juan Eseberri Aznar, de 14 años, era ayer una persona afortunada. De los más de cien seguidores blancos que acudieron al aeropuerto de Noáin, él era uno de las tres únicos seguidores que había conseguido el autógrafo de uno de los 25 jugadores del Real Madrid. "¡Ignacio, mira!", presumía. El cancerbero Iker Casillas se paró a veinte centímetros de donde se encontraba y estampó su firma a él y a otras dos chicas más en sendos cuadernos. "He llegado al aeropuerto sobre las 19.
30", explicaba.
En cambio, eran muchos los que esperaban en el aeropuerto incluso hora y media antes para ver de cerca a sus ídolos. Por eso, varios aficionados mostraron su malestar porque los jugadores no se detuvieron.
Y es que el Madrid tiene prisa. Aterrizó en Noáin poco después de las 19.30 horas, media hora antes de lo previsto y en apenas cuatro minutos, entre las 19.40 y las 19.44 horas plantilla y cuerpo técnico ya estaban montados en el autobús y enfilaban el camino del hotel.
El primero en salir fue el lesionado Guti. Con su rostro escondido bajo su melena enfiló el pasillo que separaban la salida del aeropuerto del autobús. Después, uno a uno, fueron saliendo las estrellas blancas cuyas caras reflejaban alegría por saber que ya acarician con las yemas de los dedos el título de Liga. Robinho saludaba y alzaba su pulgar derecho en señal de victoria, Baptista, el otro brasileño del equipo, hacia lo propio. Schuster, abstraído, miraba al suelo mientras Higuaín seguía la estela de Metzelder. Y así fue hasta que apareció Drenthe, el último jugador en abandonar el aeropuerto.
Estos cuatro minutos dieron para hacer cientos de fotografías, para que el banco sobre el que estaban subidos una decena de aficionados se rompiese y para que la hinchada blanca vitorease, sobre todo, a Iker Casillas y Raúl González, dos de los capitanes blancos,
Y del aeropuerto, al hotel. Escoltados por tres furgonetas de la Policía Nacional llegaron hasta el Hotel NH Iruña Park de Pamplona, donde de nuevo, les esperaban varias decenas de merengues que coreaban "Sí, sí, sí, la Liga ya está aquí".
No han pedido nada especial
Lo único que diferencia esta visita a Pamplona con respecto a las anteriores que han hecho los blancos es el espacio que ocuparán en el hotel. Los jugadores ocuparán una planta y directiva y algunos aficionados que se han desplazado con el equipo estarán distribuidos en otras plantas. "Han pedido lo mismo que el resto de equipos que vienen a Pamplona", relatan desde el hotel.
Después de instalarse, los jugadores blancos cenaron en un salón privado a las 21.00 horas en un bufete. Los blancos podían elegir entre ensaladas, carnes y pescados a la plancha. En esa misma sala han desayunado hoy.
Tras la cena, Guti y Codina, segundo portero del Real Madrid, estuvieron firmando autógrafos.
Al igual que cuando el Barça o el Atlético de Madrid visitan Pamplona, el hotel ha apostado en las puertas del hotel a dos vigilantes de seguridad para impedir que los aficionados entren.
Tanto si consiguen hoy la Liga como si no, los blancos abandonarán hoy el hotel en "La Saeta", el avión del Real Madrid. Si se proclaman campeones, se irán como vinieron: con prisas.
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