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CLIMATOLOGÍA

Los vaivenes en el ciclo de lluvias pueden amenazar especies y cultivos de regadío

El caudal de los ríos es determinante para la agricultura de regadío o la supervivencia de especies como la trucha

Actualizada Viernes, 2 de mayo de 2008 - 04:00 h.
  • CARMEN REMÍREZ . PAMPLONA

Los años hidrológicos 2005-2006, 2006-2007 y lo que llevamos de 2007-2008 han registrado "regímenes anormales" en comparación con los medias históricas de precipitaciones en la Comunidad foral. Así, el grueso de precipitaciones se ha trasladado en estos años desde el tramo comprendido entre noviembre y febrero al final del invierno y comienzo de la primavera, en concreto, los meses de marzo y abril.

Como prueba de ello, marzo ha estado entre los meses más húmedos en Navarra en los tres últimos años, lo que ha provocado cierto vaivén en la evolución de los caudales de los ríos, que han visto prolongado su estiaje prácticamente hasta diciembre. Sin embargo, la cantidad anual de agua que ha circulado por estos ríos no ha decrecido muy por debajo de la media anual, debido a que los elevados caudales de primavera compensan los más bajos que se registran en invierno.

Según la serie de medias mensuales disponibles de las estaciones de aforo que gestiona la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, este hecho queda patente en las mediciones tomadas en tres puntos concretos: el río Ega en Murieta, el río Arakil en Etxarren y el río Arga a su paso por Arazuri (ver gráfico adjunto).

Así, en el caso del río Ega se observa cómo el caudal mensual, en metros cúbicos por segundo, ha sido en el noviembre, diciembre o enero de 2006, 2007 y 2008, respectivamente, entre un 60 y un 80% inferior a la media histórica de este río en esa localidad de Tierra Estella. La media de los registros obtenidos en los últimos veinte años registra un caudal de 8,4 m3/ s en el mes de enero, cifra que se quedó en 1,24 y 2,91 en los últimos dos años, respectivamente.

Lo mismo ocurre en los otros dos puntos. Quizá resulte más llamativo el caso del río Arakil en Etxarren, menos sujeto a los estiajes del clima mediterráneo. Si la media mensual del caudal de este río en esta localidad asciende en diciembre a 17,40 metros cúbicos por segundo, los registros de los dos últimos años hidrológicos fueron de 5,73 y 6,22. En inversa proporción, mientras la media del Arakil en marzo y abril es de 14,71 y 15,04 metros cúbicos, la primavera pasada creció hasta los 44,83 en marzo y los 24,01 en abril.

Las repercusiones del cambio

Ese repetido desajuste tiene consecuencias en la biodiversidad de las especies que habitan en sus aguas, como puede ser la trucha. Para su reproducción o "freza", este pez deposita los huevos de sus futuras larvas en la superficie de las rocas o piedras del cauce y necesita que el agua las cubra para evitar que mueran.

Otra de las pincipales cuestiones que se ve amenazada por este ciclo de otoños secos es la de la agricultura. En su versión de secano afecta sobre todo al cereal. Este año, con uno de los otoños más secos de las últimas décadas (la anormalidad en las precipitaciones ha sido superior al 90%) el nacimiento y desarrollo del trigo y la cebada estuvieron en "importante riesgo", confirma Andrés Eciolaza, director general de Medio Ambiente y Agua del Gobierno de Navarra. Sin embargo, gracias a las lluvias que han caído en los dos últimos meses se han recuperado y la campaña podría ser óptima.

La irregularidad en los ciclos hídricos afecta asimismo a los cultivos de regadío. Como explicó Eciolaza, las expectativas en la Comunidad foral se prevén según el agua almacenada en el eje del Aragón y del Ebro. Mientras éste último ha mantenido unos buenos niveles de reserva a lo largo de todo el año hidrológico (regulado sobre todo por el embalse de la cabecera del río), la situación no ha sido tan halagüeña en el embalse de Yesa. "Los datos no eran demasiado buenos, aunque en primavera se ha recuperado bastante", explicó Eciolaza. Sobre una posible tendencia de cambio en los regímenes hidrológicos, quiso ser prudente. "Estamos siguiendo de cerca los datos de la evolución de la climatología. De momento asumimos que atravesamos un periodo seco".


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