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CRÍTICA DE CINE

Policías contra policías

Actualizada Jueves, 1 de mayo de 2008 - 04:00 h.
  • MIGUEL URABAYEN

E N Estados Unidos la abreviatura L.A. designa a una ciudad concreta y así aparecía en la novela de James Ellroy L.A. Confidencial. Al adaptarla al cine los realizadores respetaron el título y millones de extranjeros (la película fue un éxito mundial) supieron que el nombre de Los Angeles se indica en USA solo por sus iniciales, al menos en las conversaciones.

Ellroy nació en esa violenta metrópoli y en ella fue un delincuente juvenil, quizá por el asesinato de su madre en 1958 cuando él tenía solo 10 años. Una vez iniciado en el ambiente de robos, alcohol y drogas, siguió como adulto al otro lado de la ley durante casi dos décadas.

Hacia los treinta pudo salir de Los Ángeles -también del alcoholismo- y empezó a escribir novelas policiacas aprovechando las experiencias y recuerdos de sus duros años anteriores. Publicó la primera en 1981 y hoy, después de 17 títulos, está considerado como el mejor autor norteamericano en su género, con un estilo muy personal. Dado el éxito de sus obras, en 1988 Hollywood llevó a la pantalla una de ellas, Blood on the Moon, con el título Cop (Policía). La adaptación no gustó nada al escritor y quizá por esa razón no hubo ninguna otra hasta nueve años después, la citada L.A. Confidencial que le entusiasmó. A partir de ahí se han hecho cuatro más.

Dueños de la calle, no se basa en una de sus novelas sino en un guión suyo y trata de lo que ocurre dentro de una sección de la policía de Los Ángeles. Curiosamente, los realizadores han utilizado a otros dos guionistas (véase ficha) para retocar o cambiar la base escrita por Ellroy. Parece raro que el ahora famoso autor haya aceptado una cosa así. En cualquier caso, la película cuenta lo que le ocurre al detective Tom Ludlow en los varios episodios sangrientos que componen la acción. Y esto desde el comienzo, con un violento tiroteo provocado por el policía para eliminar a una banda de gangsters coreanos.

Aunque ese y otros encuentros a tiros pueden dar la impresión de que son lo principal de la película, su intriga básica, de creciente complejidad, describe la corrupción de algunos policías y cómo Ludlow se va dando cuenta de su amplitud y profundidad a través de varios incidentes. Con riesgo de su vida, claro.

Tal como lo conocemos, Tom Ludlow no es una persona normal. Su esposa ha muerto recientemente y él parece haber desarrollado una excesiva afición al alcohol, según vemos por lo que compra antes de ir al encuentro de los coreanos. Sin embargo, este rasgo se va desvaneciendo conforme avanza la película y lo que queda claro de su caracter es el gusto por la acción violenta con olvido de todas las reglas profesionales y legales. A su lado, el inspector Harry Callaghan de Clint Eastwood era un apacible servidor de la Ley.

Ludlow está interpretado por Keanu Reeves, lo que en cierto modo es un riesgo que los productores de la película han corrido. Porque el protagonista de las tres Matrix no es muy expresivo y su papel aquí parece necesitar un actor capaz de mostrar en su rostro el fuego interior que le consume. Pero como ha demostrado antes y vuelve a hacerlo ahora, Reeves llega a comunicar lo que su personaje debe sentir ante una u otra situación. Raro actor que, a pesar de su frecuente impasibilidad, puede actuar en varios géneros distintos, incluido el de pura acción..

A su lado aparece Forest Whitaker un veterano muy eficaz (ganó el Oscar por su retrato de Idi Amín en El último rey de Escocia, 2006) pero su trabajo como jefe de Ludlow resulta algo excesivo, sobreactuado, lo contrario que Reeves. Otro actor que puede llamar la atención del aficionado es el británico Hugh Laurie en su papel de Capitán Biggs, a quien da el carácter brusco que le ha hecho famoso como Dr. House, en la serie televisiva de ese nombre. Para separar su personaje aquí del de la TV, aparece con el rostro bien afeitado.

Por último, una mención al director, David Ayer, autor de guiones que pasó detrás de la cámara con Harsh Times, en 2005. Antes había escrito los de cinco películas, entre ellas Training Day y The Fast and the Furious. En ésta su segunda, Ayer demuestra soltura para las escenas de acción, unida a claras exageraciones en algunos tiroteos y en la paliza que recibe de los coreanos. La única continuación posible a los golpes recibidos en ese episodio por Ludlow sería una cama de hospital. Como atenuante a su desmesura se puede recordar que en otras películas de acción ocurre algo parecido, pero en este caso me ha parecido mayor.

EN RESUMEN: CORRUPCIÓN EN LA POLICÍA DE LOS ÁNGELES. MUY VIOLENTA Y AL FONDO LA VISIÓN AMARGA DEL NOVELISTA JAMES ELLROY AUTOR DEL GUIÓN BÁSICO, RETOCADO POR OTROS.


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