Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
MÚSICA SANTI ECHEVERRÍA

Inspirados en los sesenta

Actualizada Jueves, 1 de mayo de 2008 - 04:00 h.

L OS años 60 revivieron en la noche de Artsaia gracias a un grupo de Loja (Granada) que presentando Cronolánea, el que ya es su tercer disco en una corta y ascendente carrera, demostraron que le tienen tomado el pulso al pop en mayúsculas, de melodías imperecederas, estribillos que se hunden con aire triunfal en el corazón y un trabajo vocal que es digno de mención.

Antes, el cuarteto navarro Amor de Tokyo -finalista en las dos últimas ediciones de los Encuentros de música organizados por el Gobierno de Navarra- desgranó nuevas composiciones en ese pop que juega a hacer guiños a estilos como el punk o el rock. La propuesta se hizo interesante por su manera de cargar la personalidad rítmica de las composiciones pero volvió a flaquear en la manera de defenderlas vocalmente.

Tras la actuación de Amor de Tokyo la espera se hizo muy larga porque los de Granada no habían probado y tuvieron que hacerlo con el telón echado. Algunos pitos al margen, a los incondicionales del sonido Lori Meyers les bastaron simplemente las dos primeras canciones para "reconciliarse" con un grupo que respira inspiración de Los Módulos, Beatles o Beach Boys a partes iguales. Melenas cortas, camisas fuera de los tejanos y desparpajo sobre el escenario.

El quinteto de Granada trazó un repertorio en el que prácticamente desgranó todos los temas de su recién estrenado Cronolánea. Aunque sean transmisores de pura energía juvenil, son ya muy veteranos en la manera de desenvolverse en escena y así lo demostraron en Artsaia. Hay que recordar que cuando comenzaron su andadura en 1998 la edad media de sus componentes era de 16 años. Por aquel entonces ya lograron un gran reconocimiento en la escena independiente con un primer disco titulado Viaje de estudios. Su segundo trabajo Hostal Pimodan fue su espaldarazo definitivo por la empatía lograda con la crítica y el público, que se rindieron ante un grupo de pop grande. Su sonido, sin llegar a ser retro, nos traslada a los mejores momentos de la música beat y a los aires californianos de ese rock americano descaradamente melódico, muy limpio de distorsiones en las guitarras y con una gran base rítmica con firme batería y bajo muy fluido y vacilón. Todos esos elementos fueron perfectamente dirimidos en Artsaia, a pesar de que la sonorización fue bastante parca en brillo de medios-agudos, por lo que las voces perdían mucha presencia. Y eso para un grupo como Lori Meyers es mucho perder.

A pesar de todo, con temas como Transiberiano, Un mundo por delante, La búsqueda del rol, Luces de neón, Alta fidelidad, El secreto mejor guardado, Saudade, Cúmulo de propósitos o sobre todo la briosa Sin compasióno la dulce Luciérnagas y mariposasno solo supieron mover a una concurrencia entregada, sino que lograron reverdecer al mejor espíritu pop de la era beat. A pesar de las esquivas condiciones sonoras el esfuerzo de la armonización vocal de Noni, Alejandro y Julián dio sus frutos y marcó un in crescendo en el que por supuesto sonaron sus hits Viaje de estudios, Parapapa, La mujer esponja, El mejor de sus trabajos, El Aprendiz, Dilema, etc.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra