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SOCIEDAD

Un otero en un roble centenario

Una caseta suspendida a 4 metros de altura de un árbol de más de 150 años y diseñada por el artista "Txuspo" Poyo reproduce un observatorio en un paraje de Alsasua

Actualizada Martes, 29 de abril de 2008 - 04:00 h.
  • NATXO GUTIÉRREZ . ALSASUA

EL artista alsasuarra Jesús "Txuspo" Poyo Mendia, de 44 años, se reencuentra con sus raíces en el bucólico paraje de Dantzaleku, un idílico paisaje sembrado de robles centenarios en el que disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor. En las últimas semanas, la decoración natural ha incorporado un nuevo elemento, en forma de dos cubos ensamblados a media altura del tronco de un roble.

La unidad que conforma asemeja las casetas que poblaron de imaginación generaciones de niños y que "Txuspo" Poyo ha diseñado como "un espacio perdido de la infancia".

La "Casa-Árbol", que es como se denomina su obra "escultórica y a la par arquitectónica" por su función de hábitat, se erige a cuatro metros de altura, atravesada por un roble de "más de 150 años de edad", inserto en el conjunto como una columna natural. No hay elemento que perjudique su conservación ni mitigue el medio ambiente, a juzgar por la opinión de su autor, al estar sustentados los dos cubos de madera, de 2,5 por 2,5 cada uno, con aros y la escalera de acceso a su interior, que además de la función de comunicación es pilar de sustento de la estructura.

Si bien su inauguración se oficializará mañana por la tarde, el equipamiento ha despertado una considerable expectación en cuantas personas, -mayores y pequeños-, acostumbran a visitarla. Síntomas de la frecuencia de paso son los lemas escritos en la barandilla o las paredes interiores, algunos de ellos con "alma poético", como resalta "Txuspo" Poyo. Es, a su parecer, una muestra del carácter "participativo" que define la creación.

En su estancia, los visitantes recrearán escenas de su etapa infantil. De hacerlo cumplirán uno de los propósitos perseguidos por su diseñador. Aunque entronque con preferencias recreativas de los niños, su acceso no está restringido a una franja de edad específica.

Metáfora del patrimonio

Junto con los aires de reminiscencia infantil, el cobijo es una metáfora del patrimonio local, al transformarse para su autor en un símbolo que le remite a un entorno "industrial y ferroviario" que conoció de pequeño.

Amén de las líneas de fondo, la estructura de madera colgada del roble aspira a ser un primer elemento dinamizador de nuevas propuestas adaptadas a las características del área recreativo natural conformado por los parajes de Dantzaleku, Usolarrain y Basoitxi. A sus espaldas se extiende un humedal o balsa siet, recuperado como hábtitat de anfibios. En cuestión monetaria, junto con unos paneles, el conjunto ha supuesto una inversión de 51.430 euros, de los que 36.000 corresponden a una subvención del programa europeo Leader. Aparte de un taller didáctico, una muestra recreará durante un mes en el Centro Cultural Iortia el proceso de construcción del otero en el roble centenario.


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