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EL BLOC J.M. ESPARZA

Sacar fuerzas de flaqueza

El equipo aguantó el tipo pese a las inclemencias, está vivo, y necesita a todos para una permanencia aún más difícil

Actualizada Lunes, 28 de abril de 2008 - 04:00 h.

N O suele resultar aconsejable, y menos después de una derrota, quejarse de los árbitros, ni menos aún enviar mensajes de unidad. Lo primero porque quejarse de los árbitros es de perdedores. Nadie lo hace cuando gana. Además, siempre se puede marcar al rival más goles que cuantos le conceda el árbitro.

Lo segundo, porque pedir unidad suele implicar compra gratuita de adhesiones, también de pensamiento, por parte de presidentes que desean acallar todo sentido crítico hacia su gestión, para así poder justificar, o tapar, cuanto les interese.

Sin embargo, llegados al extremo de que, en un partido tan vital como el de Mestalla, sea designado Ontanaya, con los peores antecedentes, capaz de señalar penalti a un portero por despejar el balón, y además expulsarlo -también para el próximo partido- en vez de sancionar al delantero por tropezar intencionadamente, levanta todo tipo de sospechas, colma el vaso de los enfados, obliga a cerrar los puños y decir ¡basta!

En el último descenso de Osasuna a Segunda ocurrió algo parecido. Entonces se trataba de salvar al Atlético de Madrid como fuera, a costa de hundir a Osasuna y al Lleida. En tal contexto se entendieron las argucias de Jesús Gil para que Manuel Díaz Vega le consiguiera la victoria en Pamplona con el mayor descaro y el mínimo sonrojo. Como ayer Ontanaya al Valencia en Mestalla. ¡A costa de hundir a Osasuna!

A los rojillos que saltaron al campo ayer en Mestalla solo cabe aplaudirles. Salieron a luchar contra los elementos, como la Invencible, con la obligación de capear el temporal, y lo consiguieron, pese al resultado, que a tenor de lo visto merece el calificativo de anecdótico. No sumaron puntos en el casillero, pero volvieron con la maleta llena de buenas dosis de implicación, de vida. Dieron siempre la cara aún en inferioridad, sacaron fuerzas de flaqueza para aguantar el tipo y jugar a fútbol en un ambiente hostil. En fin, perdieron pero merecieron el aplauso. Y lo tienen. Lo escucharán el próximo domingo ante el Real Madrid.

Con el equipo vivo como está, la hostilidad arbitral manifiesta contra él, y la dificultad evidente para evitar el descenso, al osasunismo sólo le cabe aparcar todo lo accesorio y centrarse en lo fundamental, que es la salvación.

No está fácil conseguirla, pero si el equipo aguanta el tipo como en Mestalla y la afición no baja los brazos, es posible. Quedan cuatro partidos, el primero el próximo domingo con el Madrid. Se juega el pasillo con el Barça y Osasuna la vida. Otro motivo para apretar con más fuerza los puños desde ¡ya!


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