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OPINIÓN

Las calles de la Chantrea y la memoria histórica

"Para eliminar todo vestigio del antiguo régimen franquista algunos (...) quieren suprimir el nombre de las calles pero dejando intacta su obra"

Actualizada Domingo, 27 de abril de 2008 - 04:00 h.

E STAMOS asistiendo a uno de los mayores despropósitos que se pueden imaginar. Su origen radica en el clima de división y confrontación que está creando de nuevo la ley de resentimiento histórico, oficialmente denominada Ley de Memoria Histórica, impulsada incomprensiblemente nada menos que por un Presidente del Gobierno de España, empeñado en desenterrar cadáveres exclusivamente de uno de los bandos contendientes de una guerra fratricida entre españoles que nunca debió de producirse (1936-1939).

Un ex concejal de Batasuna que ampara, justifica y no condena el asesinato de novecientas personas, ni los secuestros, ni la extorsión ni el terrorismo callejero, se dirige al Ayuntamiento de Pamplona en solicitud de que sean retirados los nombres de veinte calles del Barrio de La Chantrea, dedicadas a honrados ciudadanos, por ser, según él, "símbolos franquistas". Entre los nombres figura el de nuestro padre Lucio Arrieta Sanz. Nada dice de los nombres de calles y plazas dedicadas a asesinos etarras en el País Vasco.

Por otra parte, un político fracasado en sus aspiraciones al Senado por el partido comunista (IU), en su triple condición de político de izquierdas en activo, funcionario del Gobierno de Navarra - que no juez - y miembro del Tribunal Administrativo de Navarra (TAN) ha dictado como ponente una resolución administrativa apoyando las pretensiones del ex concejal de Batasuna. Por no ahondar en el pasado, como él hace, no queremos recordarle las atrocidades cometidas por el partido en que milita en Paracuellos del Jarama y en las múltiples checas - cárceles populares - en Madrid y Barcelona, de donde extrajeron a miles de ciudadanos para, sin previo juicio, proceder a su fusilamiento y enterramiento en fosas comunes. También esto es Memoria Histórica. Afortunadamente el Ayuntamiento de Pamplona, con buen criterio, acordó recurrir esta resolución. Sin embargo, al poco tiempo, sorpresivamente, el equipo de gobierno municipal de UPN cambia de criterio y a instancias de NaBai y ANV decide desistir de recurrir tan sectaria resolución. No entramos en valorar tal decisión. Es su responsabilidad.

Nuestro padre no ha sido nunca un "símbolo franquista", con independencia de su legítima ideología frente a una nefasta República en descomposición incapaz de mantener el orden público ni los propios valores republicanos que proclamaba. Nuestro padre no ha sido símbolo más que de su propia honestidad, rectitud, honradez y amor a su ciudad. Fue una figura destacada y querida de la Pamplona de la primera mitad del siglo XX. Industrial de reconocido prestigio fue elegido presidente de la Asociación de Patronos de Navarra y Secretario General de la Entidad Fomento de Pamplona. La propia Enciclopedia Vasca Auñamendi le dedica una amplia biografía. Impulsó y promovió una serie de importantes iniciativas ciudadanas tales como, entre otras, por citar solo algunas, la organización del primer festival aéreo internacional celebrado en el improvisado Aeródromo de Ainzoain, con presencia de los más afamados aviadores europeos de la época y asistencia de 10.000 personas en aquellos tiempos heroicos de los viejos aeroplanos; el Congreso Nacional Vitícola celebrado en la Rochapea y la primera Feria de Maquinaria Agrícola instalada en Villava, ambos con asistencia del Rey Alfonso XIII; el primer Ensanche de la Ciudad con el consiguiente derribo parcial de las murallas; la presencia de Navarra en el Primer Congreso Nacional de Industrias Metalúrgicas celebrado en Barcelona bajo la Presidencia Honoraria de Alfonso XIII; proyectos como el Teatro de la Naturaleza a instalar en Taconera y el de Gran Kursal que no llegaron a realizarse, así como un largo etcétera ya registrado en los anales de la Ciudad.

Por último, como miembro del Patronato de La Chantrea, promovió e impulsó la construcción de centenares de viviendas sociales para trabajadores a precios cuasi de costo. Hoy, miles de pamploneses siguen beneficiándose de esta política de vivienda, por lo que sería más congruente que sus habitantes promovieran un homenaje de gratitud a cuantos contribuyeron a realizar esta incuestionable y magna obra social.

No deja de resultar paradójico que para eliminar todo vestigio del antiguo régimen franquista algunos resentidos, cuando no ignorantes de mala fe, empeñados en manipular y falsificar la historia, quieran suprimir del barrio el nombre de las calles pero dejando intacta su obra, mientras disfrutan de las viviendas en las que residen sin importarles su origen ni su privilegiada financiación.

Juan Miguel, Carmen, Lucio y Manuela Arrieta Valentín.


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