Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
SOCIEDAD

Patxi Urchegui, entre dos pájaros

Actualizada Domingo, 27 de abril de 2008 - 04:00 h.

D os pájaros de un tiro, siete meses, un millón de espectadores y 71 conciertos irrepetibles al lado de dos monstruos de la música como Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat. Historia cantada de España en 19 días y 500 noches desde el Mediterráneo hasta la calle Melancolía. Allí, subido al escenario en el nido de los pájaros, estuvo Patxi Urchegui Egozcue, un trompetista navarro nacido en Bera de Bidasoa hace 43 años.

Ni siquiera él mismo se podía imaginar algo parecido cuando comenzó a tocar la trompeta casi por obligación. "Soy trompetista por prescripción facultativa", explica Urchegui. "Soy asmático desde chiquitito y el médico del pueblo les dijo a mis padres que estaría bien que el chico tocase algún instrumento de viento. Teníamos en casa una trompeta vieja de mi padre y así empecé, lo que pasa es que luego te vas enganchando", recuerda.

Tanto se enganchó que ni siquiera las dificultades que le pusieron para matricularse en el conservatorio Pablo Sarasate frenaron su afición. "Siempre tuve bastante problemas de embocadura. Estéticamente no soy un trompetista muy correcto porque toco de lado. Nunca quisieron matricularme como alumno oficial en el Pablo Sarasate porque decían que no se podía tocar la trompeta de lado. Yo le decía al profesor que si embocaba derecho me dolía, pero nada. Así que me tuve que ir a Lesaka y después a Hendaya", confiesa.

Cuando acabó la carrera musical dio clases en el conservatorio de Burlada y entró a formar parte de la orquesta Nueva Etapa. Fue precisamente en un viaje a Madrid con la orquesta cuando decidió cambiar de aires. "Sentía que tenía muchas cosas que aprender y dejé el grupo para estudiar en Madrid", resume Urchegui, que se instaló hace 20 años en la capital, donde vive desde entonces junto a su mujer, María Ángeles Botón, y sus hijos Daniel, de 8 años y Alejandro, de 4. "En esos años para trabajar en algo potente te tenías que ir a Madrid", comenta.

Su primera artista importante fue Isabel Pantoja. "Era el año 89. Me dieron un repertorio para estudiar y yo no sabía para qué era. Sólo sé que un martes me metí en un local de ensayo y un viernes salía en dirección a Montreal con la Pantoja", explica. "Estuve varios años en el mundo de la copla con la Pantoja, Rafael, Rocío Jurado o Marifé de Triana. También fueron unos años buenos para tocar en televisión. Conocí al maestro Leiva y colaboré en todos los programas de Ramón García y Ana Obregón, en El Semáforo con Jordi Estadella... Tocar en directo me enseñó muchas cosas".

Cambiar la copla por la música latina no le supuso ningún trauma. "Intento encajar bien con todos los estilos", explica. "Siempre que subo a un escenario me lo paso bien tocando lo que sea y acompañando a cualquier tipo de artista. Te metes dentro del repertorio y lo llegas a disfrutar". Celia Cruz, Ketama, Miguel Bosé, Ana Belén, Víctor Manuel, Alejandro Sanz, Miguel Ríos, entre otros muchos, y finalmente Serrat y Sabina. "Conocía a Sabina porque había colaborado con él en algunos discos y con Serrat había hecho alguna cosa suelta. Me llamaron para ir en la gira, vi el nivel de la gente que iba en la banda y acepté", dice.

Dos genios muy cercanos

De la gira se lleva unos recuerdos imborrables y un montón de amigos. "No ha sido una gira accidentada, no hemos tenido grandes problemas ni roces. Ha estado muy bien organizada y ha venido mucho público y cuando eso es así todo es mucho más sencillo", asegura. De Serrat y Sabina, ninguna queja. "Los dos son muy divertidos, con un sentido del humor muy pero que muy diferente. Son muy cercanos, aunque quizá Joan Manuel guarda un poco más las formas con una educación más clásica. Puede parecer un poco más distante al principio pero luego realmente no es así. Sabina es más familiar, llega y saluda a todo el mundo, te da un beso y es como si fuese uno más. Los dos son un poco como sus letras, Serrat se nutre de los clásicos y Sabina es más urbano", comenta Urchegui, un tipo extrovertido, de conversación fácil y devorador compulsivo de cuajadas.

Es quizá el detalle más navarro de un hombre de mundo. "Me siento orgulloso de mis orígenes pero sin llevarlo al extremo. Me siento igual de a gusto en Guatemala o Panamá", argumenta. A pesar de todo la sangre tira y Urchegui guarda un recuerdo especial del concierto que dieron en la Plaza de Toros de Pamplona. "He tocado aquí muchas veces pero nunca lo había hecho en la Plaza de Toros. La última vez vine con los ocho finalistas de una edición de Operación Triunfo y una hora antes del concierto cayó una tromba de agua y tuvimos que suspender. Me quedé con las ganas y en esta gira me he resarcido. Me pareció un concierto precioso, con la gente caliente y muy cercana", recuerda.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra