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COMUNICACION

Más de 500 personas hacen cola para Sabina

Se repartieron unas 350 invitaciones, 100 más de lo habitual, y aun así muchos se fueron con las manos vacías

Actualizada Viernes, 25 de abril de 2008 - 04:00 h.
  • AINHOA PIUDO . PAMPLONA

Nunca una edición de los Diálogos de Medianoche,organizados por Can y Diario de Navarra, había levantado tanta expectación. La charla que Joaquín Sabina y Benjamín Prado mantendrán hoy en Civican con motivo del quinto aniversario del centro consiguió ayer que centenares de personas guardaran cola durante varias horas para conseguir una invitación.

El sistema de reparto era el habitual: la mitad de entradas se repartían a las nueve de la mañana, y la otra mitad, a las cinco de la tarde. En total, unas 350 invitaciones, 100 de ellas destinadas a la sala de conferencias que se ha habilitado como recinto suplementario ante el interés despertado. Aún así, fueron muchos los que finalmente se quedaron sin la preciada papeleta, y después de mucho esperar. Es más, hubo quien incluso acudió a las dos tandas, y también quien enlazó la espera de la tanda matinal con la de la vespertina. Aunque resulta difícil calcular cuánta gente intentó obtener un pase para ver a Sabina, lo que es seguro es que sobrepasaron el medio millar.

A las 16.30 horas, más de doscientas personas aguardaban en el vestíbulo de Civican. Las primeras de la fila habían llegado a las once de la mañana. Eran Judit Gordo de Imaña, de 22 años, y Leticia Orus Morlans, de 28, ambas estudiantes en Pamplona y seguidoras del Sabina músico y también del poeta. "Nos encanta". En realidad, habían llegado al filo de la mañana. "Hemos venido hacia las ocho y media, y nos hemos quedado sin nada. Así que nos hemos ido a desayunar, y hemos vuelto después para esperar hasta las cinco", relataron ayer.

Unos puestos más atrás estaba Montxo Gómez, responsable de programación del centro. "No hemos reservado ni una sola entrada, las hemos puesto todas a disposición del público. Yo he venido a las dos de la tarde, y me consta que ha habido compañeros que lo han intentado a la mañana y se han quedado con las ganas", explicó ayer. "Es que a las siete de la mañana ya había aquí una decena de personas, y me han comentado que la primera ha llegado a las cuatro de la madrugada. Es una barbaridad. Aunque estamos contentos porque pensamos que la ocasión y el personaje lo merecen, somos conscientes de que se ha quedado sin entrada, como mínimo, tanta gente como la ha conseguido, por lo que les pedimos excusas. Pero es que no podemos hacer más", argumentó.

Los entresijos de la espera

A las 16.45 horas, el goteo de gente era continuo y la fila llegaba casi hasta la calle. A pesar de las indicaciones del personal de Civican, que advertían a la parte trasera de la cola y todo el que iba llegando que, por puro cálculo matemático, las invitaciones no les iban a llegar, casi todos permanecían en sus puestos. "Nunca sabes cuántas se va a llevar la gente", argüían algunos. Muchos se entretenían comentando con el de al lado lo concurrido de la convocatoria. "Ni con Antonio Gala pasó esto", decían unos. "Es increíble, si normalmente vienes a las nueve en punto y tienes entrada sin problema", apuntaban otros.

Durante el tiempo de espera, hubo quienes organizaron una especie de sistema de organización paralelo espontáneamente. Así, algunas personas (no todos) portaban unos números pintados a mano en un papel que indicaba su turno.

La taquilla se abrió muy puntualmente, y en menos de 20 minutos ya no quedaban entradas. Casi todo el mundo se llevaba tres, el máximo permitido (para los clientes de Can). Jesús Soberón Gómez, santanderino y estudiante de Filosofía y Periodismo en Pamplona, veía cómo el mostrador se cerraba justo delante de él. Era el primero en irse con las manos vacías. "Llevo dos horas esperando. Me parece que Civican se lava mucho las manos. No hay ningún tipo de control en la fila, y la gente se cuela muchísimo", comentó. Merche Fonseca Galdeano, en cambio, no estaba de acuerdo. "Me parece un sistema estupendo de reparto y que los propios empleados estén guardando cola es muy loable. La gente se está quejando mucho, pero es que no hay manera de evitar esto", aseguró. "Y tampoco creo que sea mejor que lo hagan en una sala más grande, como Baluarte, porque la atmósfera que se crea no tiene nada que ver", puntualizó.


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