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MAITENA MURUZÁBAL OLLO DIRECTORA DE CINE

"Ganar premios en festivales es nuestra única manera de darnos a conocer"

Tras recibir un premio en la Seminci, "Nevando voy", la película de la pamplonesa Maitena Muruzábal, ha ganado premios en Miami, Medina, Cuba y Puerto Rico. Ahora ha recibido también una ayuda del Gobierno de Navarra

Actualizada Miércoles, 23 de abril de 2008 - 04:00 h.
  • PAULA VILELLA. . EFE. PAMPLONA

Una experiencia en una cadena de montaje le sirvió a Maitena Muruzabal Ollo para escribir, dirigir y producir junto a su amiga, la argentina Candela Figueira, su ópera prima, Nevando voy, un primer largometraje de bajo coste para el que crearon en la capital foral su propia productora, a la que han llamado Cronopia Films en honor al argentino Julio Cortázar.

Hoy, casi dos años después y tras haber triunfado en festivales de cine independiente de medio mundo, el departamento de Cultura del Gobierno de Navarra les ha concedido una subvención de 50.000 euros para pasar su película, grabada en vídeo de alta definición, al formato de 35 milímetros. El premio del público en el festival Seminci de Valladolid, el de mejor película en el Miami Underground Film Festival y en la Semana de Cine de Medina, otro compartido en el Festival de Cine Pobre de Cuba y otro por recoger en Puerto Rico, avalan la inversión. Pamplonesa de 29 años, Muruzábal estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra, tras lo cual voló a Los Ángeles para estudiar un máster de producción cinematográfica. Allí conoció a Figueira y se hicieron amigas "desde el primer día". Tras rodar varias películas en México y Estados Unidos regresó a Pamplona y decidió que no se quiere mover porque, dice, "llevaba mucho tiempo fuera y yo aquí estoy muy bien, quiero mucho esta ciudad".

Nevando voy está encandilando allí donde va.

Nos está yendo bien.Ganar premios en estos festivales es la única manera de darnos a conocer.

¿La subvención ha ido a vosotras o vosotras a la subvención?

Hemos ido nosotras, ¡aquí hay que estar con el pico y la pala! La presenté durante dos años a las ayudas y no me la dieron, pero pensaba que merecía tener una ayuda aunque fuera a posteriori.

¿Qué tipo de puertas os abre que Nevando voy pase de estar en alta definición a 35 milímetros?

Supone que podamos ir a más festivales y, sobre todo, que la podamos estrenar en el cine. Hemos tenido poco dinero pero nos hemos esforzado en que no se note.

Tu compañera es argentina, ¿cómo acabasteis produciendo la película en Pamplona?

Mientras estudiamos hicimos varios cortos y, aparte de ser amigas, vimos que trabajábamos muy bien juntas. En Pamplona rodamos la película Americano de un director estadounidense y en la que nosotras llevamos bastante peso en la producción. Vimos que también podíamos hacer algo así, nos dio fuerzas.

Pero en esta película además de productoras sois también directoras y guionistas.

Todo empezó en realidad desde la producción, desde las ganas de levantar un proyecto, que es lo que más nos gusta.

¿Os sentís más productoras que otra cosa?

Yo sí y me gusta decirlo porque nunca se tiene muy en cuenta, siempre se habla más del director. La producción, si es creativa y se implica en el tema artístico, es importante para un proyecto.

¿Fue un proceso más natural que pensado?

A mí escribir siempre me ha gustado mucho pero es algo tan personal que da miedo, pero nos lanzamos a ello y lo de dirigir vino solo. Ninguna de las dos nos atrevíamos porque yo estaba muy cómoda con los actores pero no tanto con la parte técnica y Candela al revés. Cuando nos dimos cuenta de que cada una podía hacer una parte nos dijimos "pero mira qué bien".

¿Qué contáis en Nevando voy?

Es la historia de cuatro trabajadores de una fábrica que embala cadenas para la nieve. Uno es el encargado, otro chico contratado y una mujer y una chica que vienen de una empresa de trabajo temporal. Al principio es todo muy frío: cada uno trabaja a lo suyo, hacen las ocho horas y se van. Hasta que de repente empiezan a comunicarse, a hablar entre ellos. Sobre todo gracias a la chica, que es la que empieza a cambiar esas reglas no escritas pero que están en el aire de que hay que trabajar en silencio, cada uno a lo suyo, sin que importe nada. Pero ella empieza a cambiar eso y se empieza a ver que lo que les falta en sus familias y con sus amigos lo encuentran allá.

¿Basada en hechos reales?

Yo estuve trabajando en esa empresa. Tuve una experiencia muy buena, sobre todo en el aspecto humano. Me di cuenta que, aunque te levantaras a las cinco de la mañana, podía ser una experiencia vital, no sólo un trabajo que te da dinero. Se lo conté a Candela, que vino desde Los Ángeles a conocer la fábrica , y le gustó la idea, así que empezamos a escribir.

¿Contasteis con actores profesionales?

Uno de ellos es profesional, la chica ha estudiado y quiere dedicarse a ello pero solo había hecho cortometrajes, la mujer era más bien aficionada y el chico joven no había hecho nada.


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