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TRIBUNALES

Las historias con las que se vistió Fontaneda

"Tenía tres escoltas, venía en limusina, lo veíamos siempre en la palestra, era generoso... pensaba que me había tocado la lotería", dice un acusado

Actualizada Martes, 22 de abril de 2008 - 04:00 h.
  • GABRIEL GONZÁLEZ . PAMPLONA

ANTONIO Fontaneda Martínez, de 53 años, sigue desde la cárcel de Pamplona el juicio por su estafa de 7,7 millones a 250 inversores. Hace dos semanas reconoció sin rubor ante el tribunal que el negocio que se montó a finales de los noventa era "una estafa piramidal en toda regla", y aceptó una rebaja de condena de 3 años y 8 meses, que unidas a otras dos por las que ya estaba en prisión desde 2006 suman casi once años.

El juicio continúa con dos acusados más, y de muchos de los testimonios ofrecidos se desprende que Fontaneda no sólo se creó una estafa tras la fachada de inversiones inmobiliarias y artísticas, sino que también supo montarse una biografía muy bien relacionada. Si un mes antes de ser detenido, en abril de 2000, presumía en una entrevista a este periódico de sus supuestas amistades con Bruce Willis y Silvestre Stallone, en el juicio se ha afirmado que se presentaba como miembro de Los Brincos, de la familia de Galletas Fontaneda y con una estrecha relación con el juez Ruiz Polanco.

A mediados de 1999, cuando todavía se encontraba en situación de libertad provisional por dos condenas de siete años y medio por tráfico de drogas y falsedad, Fontaneda se presentó al gerente de una oficina de subastas en San Sebastián, Manuel Cid (procesado por estafa), para proponerle un negocio "a la americana": captar inversores, comprar pisos a punto de ser desahuciados y luego revenderlos a su precio real. Para convencerle, le mostró una lista facilitada supuestamente por el juez, según declaró Cid, en la que aparecían personas en situación de desahucio, y también unos papeles "de garantía" que, según le dijo Fontaneda, daban fe de que tenía 10 millones de euros en Suiza . "El 70% de los inversores saben lo del dinero en Suiza, pero no lo dirán porque lo que les interesa es el dinero del Banco Guipuzcoano", declaró Cid. Tras convencerle, se reunió con una quincena de clientes suyos. Según el gerente, en la primera reunión les dijo "que había tocado la batería en la segunda etapa de Los Brincos", y les presentó su negocio. Ahí arrancó su estafa. "Es un hombre con una capacidad de convencimiento fuera de lo normal, los inversores tenían una fe ciega en él", declaró Cid. Algunos de estos clientes, incluso, volvieron a invertir tras la detención de Fontaneda, y ninguno de los que han declarado hasta ahora sospechó nada de la actividad delictiva de Fontaneda. "Yo vendí mi piso para invertir 24 millones de pesetas, y estos nueve años han sido de supervivencia pura y dura", declaró un inversor. En las oficinas, según los trabajadores, tampoco sospecharon. "En Marbella pensaban que invertía aquí, y aquí que lo hacía allí". En la oficina de Madrid, según Cid, trabajaba la madre de Leticia Sabater. "Fontaneda es lo más anárquico que he visto en mi vida, hacía todo según le daba el aire", afirmó Cid.

Con el dinero aportado por los más de 300 inversores que logró captar (el que menos invirtió 600 euros y el que más hasta 370.000), la mayoría en metálico, Fontaneda se pagó una vida de lujo. Según se ha comprobado, no invirtió en ninguna propiedad. Pero con el sistema piramidal, también empleaba el dinero que aportaban nuevos clientes para pagar a los más antiguos los altísimos intereses prometidos, de hasta el 120% anual. Nadie dejó de cobrar hasta la detención, pero según la policía el sistema estaba condenado a quebrar.

Ser o parecer buena persona

En el Banco Guipuzcoano, cuyo director en Pamplona también está procesado, se presentó como "algo de las Galletas Fontaneda", según el director . "Y da la casualidad que tengo un compañero de Galletas Fontaneda, y me dijo que no era nada". El banquero reconoció que Fontaneda no le escondió que había tenido problemas con la justicia, pero no le concretó sus dos condenas en 1993: una a cinco años por tráfico de cocaína y otra a dos años y medio por apropiarse de 7 millones de pesetas de tarjetas con las que 54 clientes pagaron en su club de alterne Las Damas, en Pamplona. "Hay gente buena y gente que parece buena. Y este hombre tenía unos detalles... Una vez vino a devolver 100.000 pesetas que la cajera le había dado de más", dijo el director, que en la sesión del juicio celebrada ayer fue autorizado a marcharse a su casa debido al estado de "ansiedad e insomnio" que sufre desde que "ha oído tantas mentiras en el juicio".

Hace nueve años, cuando se enteró que la policía le investigaba por tráfico de drogas, telefoneó a Fontaneda: "¿No decías que estabas limpio?, le pregunté. Y me dijo: "Tranquilo, que ya he hablado con Polanco y me ha dicho que no tengo nada pendiente", declaró el banquero. Un policía afirmó que había "bastantes indicios" de tráfico de drogas por las claves que utilizaba al teléfono.

En abril de 2000, Fontaneda regresó a Pamplona rodeado de un gran elenco de famosos en la llamada Semana de la Moda. Viajaba con chófer y guardaespaldas en un lujoso Mercedes y era portada de revistas rosas y económicas. En el juicio, Fontaneda reconoció que organizó el festival "como una posible captación de clientes". A muchos acusados y testigos les impresionó. "Reconozco que sentí cierto deslumbramiento", dice el director del banco. "Se alojaba en el María Cristina, tenía tres escoltas, venía en limusina, lo veíamos siempre en la palestra, era generoso... Pensaba que me había tocado la lotería con este señor", declaró el gerente de San Sebastián. Lo que le ha tocado es una acusación de estafa por la que el fiscal le pide 6 años de cárcel.


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