Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
MÚSICA SANTI ECHEVERRÍA

Ruido y nueces de un virtuoso

Actualizada Lunes, 21 de abril de 2008 - 04:00 h.

E L afamado guitarrista Stanley Jordan abrió una nueva edición del ciclo Jazz en la universidad. El guitarrista de Chicago ofreció alguno de los temas de su último trabajo State of Naturegrabado en este 2008, aunque no enfocó la sesión a esta presentación sino que trazó una especie de master class para dejar constancia de su talento ejecutor.

Stanley, que se acercó a la música iniciándose al piano, se graduó por la Universidad de Princeton en 1981 en música y armonía, lo que posteriormente le ayudó a iniciarse en la guitarra eléctrica en la técnica del tapping. Esta espectacular técnica fue lo dejó a muchos en la UPNA realmente con la boca abierta. Consiste en presionar las cuerdas de la guitarra con los dedos de las dos manos, en lugar de la tradicional manera de rasgar con los dedos de una mano y presionar las cuerdas contra el mástil con los dedos de la otra. Tras su graduación Stanley comenzó a tocar en las calles de Nueva York hasta que fue fichado por el prestigioso y especializado sello discográfico Blue Note Records y lanzó su primer disco Magic Touch en 1985. Hoy Stanley se centra más en el poder de la música como elemento curativo y en la musicoterapia que en la creación de composiciones. De hecho el concierto fue una gran demostración de su capacidad para versionear temas de música popular y algunos estándares de jazz, sobre todo a la guitarra pero también al piano. Su elección para los primeros largos desarrollos fue material de los Beatles en los temas Yesterday y Eleonor Rigby. Unos cuantos compases de las partes más conocidas de ambas melodías sirvieron para que el espigado guitarrista desplegara todos sus recursos del tapping a dos manos, experiencia de virtuoso que no se cansaba de hacer recorridos por las escalas con una capacidad envidiable. Incluso hubo momentos en que llego a ser emotivo y a transmitir su sentimiento interpretativo.

Algo parecido sucedió con los temas Puente sobre aguas turbulentas de Simon & Garfunkel o el estandar Autumn Leaves de Cannonball Adderley que estuvieron en cuanto a capacidad expresiva sólo un pequeño peldaño por debajo de lo expuesto en cuanto a los clásicos del cuarteto de Liverpool. Donde dejó su profesionalidad y estuvo mucha más diáfano y entregado fue en su visión de una de las fugas de Juan Sebastian Bach. Su manera de armonizar y la complejidad de los desarrollos de las escalas que se aventuró a trabajar recogieron las mayores ovaciones de la nutrida concurrencia que se dio cita en la UPNA y lograron desencajar la mandíbula de más de uno que no daba crédito a que un guitarrista pudiera trabajar con sus dedos a semejante velocidad.

Tras un descanso Stanley, que goza en su técnica del mismo hechizo que su aparente juventud porque nadie diría que está ya en la cincuentena, aprovecho para seguir con su facilidad en el piano, aunque el grueso del material sensible estaba ya expuesto. Fue sin duda una gran demostración de virtuosismo, con la misma magia del que ve por primera vez una gran colección de fuegos artificiales, pero también con el sabor del que se mete en una pastelería y come primero por los ojos y después traga mas que lo le permite su estomago. El empacho se hace inevitable.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra