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INDONESIA

Mi primera boda javanesa

Actualizada Domingo, 20 de abril de 2008 - 04:00 h.
  • + JUAN PALOP MARTÍNEZ, 28 AÑOS. TRAS SU PASO POR HONG KONG, PEKÍN Y TOKIO, ES PERIODISTA EN YAKARTA.

D E pronto, el salón de bodas enmudece. El silencio empapa las animadas conversaciones de las casi 500 personas que llenamos este enorme espacio de techos altísimos y barroca decoración tropical. Las deja en suspenso. "Ahí están", me susurra mi amiga indonesia Fitri, mi salvoconducto en esta ceremonia javanesa y mi traductora cultural. "Vamos", me insiste tirándome de la manga para que nos acerquemos a puerta, por donde ya entran los recién casados.

Los novios avanzan casi a cámara lenta sobre una tupida alfombra roja. No de forma pausada, como se estila en nuestros lares, sino de una manera apenas perceptible, para que los invitados podamos contemplarlos en todo su esplendor. Avanzan hieráticos, los dos con la cara inmutable, como si no reconociesen a nadie. Los dos teatralmente maquillados: la piel de blanco, los ojos y la boca en bermejos y rosados. Parecen estatuas.

Él lleva una americana oscura de cuello alto y detalles dorados, y un rectángulo de tela con ricas estampaciones enrollado a la cintura que se llama batik. Ella -sin duda el objeto de todas las miradas, de todos los flashes- viste un recargado traje largo confeccionado con el misma tela del batik de su marido, pero recargado con una infinidad de pequeños detalles de oro y brillantes. En el pelo lleva un tocado indescriptible, un auténtico martirio para miniaturistas en el que se intercalan adornos e intrépidas extensiones alrededor de una corona dorada. "Me ha dicho que se ha tenido que levantar las cuatro de la mañana para prepararse", me dice Fitri al oído.Detrás de la pareja avanza la familia más cercana, precedida por los padres de ambos. Todas las mujeres gastan trajes realizados a partir de una misma tela. Todos los hombres visten igual, la misma sobria americana de cuello alto, el mismo batik y, para mi estupor, todos llevan a la cintura un keris, un tradicional cuchillo de hoja zigzagueante y un robusto mango de madera.

Aquí el más extraño soy yo, con mi exótico traje occidental.


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