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TECNOLOGIA

En forma jugando a los videojuegos

Nintendo presentó en Madrid la nueva aplicación de la consola Wii: una tabla con sensores que permite correr, practicar step o salto de esquí delante de la pantalla. ¿Quién dijo que videojuegos y deporte estuvieran reñidos?

Actualizada Domingo, 20 de abril de 2008 - 02:25 h.
  • AINHOA PIUDO . MADRID

DICEN que la Wii es la consola preferida de los adultos. Y que hay incluso jubilados que le sacan mucha chispa a esto de jugar al tenis o a los bolos virtualmente: tú te colocas delante de la pantalla y, gracias al mando inalámbrico que llevas en la mano, tus movimientos son reproducidos en la pantalla.

Pues bien, si gente de edad avanzada lo encuentra divertido, no será tan difícil. O eso pensaba yo mientras me subía a la Wii Balance Board, la última novedad que Nintendo presentó en Madrid la semana pasada. Se trata de una tabla un poco mayor que una báscula, con sensores de presión que, combinada con el programa Wii Fit, amplía la gama de ejercicios que hasta ahora podían practicarse. En concreto, está enfocada a mejorar el equilibrio, la tonificación, la resistencia aeróbica y la habilidad haciendo yoga. Vamos, que viene al pelo para ponerse un poquito en forma y hacer que la operación bikini abandone la categoría de propósitos incumplidos.

Así que ahí estaba yo. En calcetines, en frente de una pantalla que me pedía mi sexo, mi fecha de nacimiento, mi altura, y que me iba a pesar para calcular mi Índice de Masa Corporal (IMC) y me iba decir cuánto me sobraba o cuánto me faltaba. Empezábamos bien. En ese momento comencé a darme cuenta de que los pudores tenía que habérmelos dejado en casa.

59 años Wii Fit

Después de tranquilizarme diciéndome que estoy en la media de IMC, tocaba averiguar cuál era mi edad Wii Fit. "Como lo que hace el Brain Trainning con la mente, pero con el cuerpo", puntualiza uno de los preparadores físicos que participaban en la presentación.

Primero descubrí que mi centro de gravedad está un poco escorado a la derecha. Bueno, no es tan grave. Luego estuve un rato a la pata coja intentando mantener un puntito rojo sobre una raya. Como en el reconocimiento físico del carné de conducir, pero con las piernas en vez de con las manos. Eso sí era imposible, y al más mínimo vaivén de mi cuerpo, el punto se me sublevaba una y otra vez. La cosa no pintaba muy bien, no. Resultado: un 59 bien grande, nada acorde con mis 24 años reales. Parece que mis esporádicas visitas al gimnasio (real) no son suficientes, pensé. "No te preocupes, es normal. A mí acaba de calcularme unos 50", me consolaba uno de los monitores. Ah, bueno.

Ya tenía mi perfil creado. Un muñeco virtual con mi aspecto, corte y color de pelo incluido, se colaba en la pantalla. Era el Mii que me correspondía. Si yo movía una mano, ella la movía también. Si yo corría, ella igual, al mismo ritmo y en la misma dirección. Y claro, si engordas durante los días o semanas que juegues a la Wii, ella también aumenta de dimensiones, porque este programa va haciendo un seguimiento de tus progresos a lo largo del tiempo. Olvídate del "es que estos pantalones me hacen culo" o del "es que este peso no funciona". ¡Tú Mii no es tan fácil de autoconvencer como tú!

Mejora tus puntos flacos

A partir de aquí, un abanico de posibilidades diferentes se desplegaba ante mis ojos en la pantalla. Eslalon de esquí o de snowboard, footing, boxeo o step. Dar unos cuantos cabezazos a un balón, andar en una cuerda floja, hacer flexiones o poner en práctica la media luna, el árbol o la silla, todas ellas posturas de yoga. Así, hasta cuarenta posibilidades que se irán desplegando según vayas superando niveles de dificultad. "Obviamente, Wii Fit no es lo mismo que un entrenador personal, pero sí te orienta porque te dice en qué estado estás, cuáles son los ejercicios que mejor te van a venir y qué necesitas corregir", explica Víctor Martín, entrenador personal. "Es una buena manera de iniciarse en este mundo", puntualiza.

Yo, para iniciarme, escogí el hula-hop. "Bueno, en esto no puedo fallar, ¡si era un hacha en el colegio!", me dije. Empecé a girar la cadera. Primero, lentamente, para ver cómo respondía mi yo virtual. Me hacía caso, sí. Así que imprimí velocidad al asunto para no dejar que aquel aro que tenía en mi cintura (a estas alturas, ya me había olvidado mi cuerpo físico) cayese al suelo. "Todo controlado", creí. De pronto, alguien ( o algo, o como quieran llamar a aquel muñeco que me sorprendió desde el fondo de la pantalla) comenzó a lanzarme aros. Unos hacia la izquierda; otros, a la derecha. El primero me dio en la cabeza (a mi Mii, claro). El segundo, en un codo. "Tienes que levantar los brazos para que el aro pueda pasar". ¡Haberlo dicho antes!. Cuando empecé a cogerle el truquillo a aquello, contorsión para aquí contorsión para allá, me encontré con tantos aros en mi cintura que era imposible mantenerlos todos. Diagnóstico: categoría principiante. Consejo: "Sigue practicando".

Opté por algo con menos técnica. Correr, simplemente. Pero el juego estaba planteado como una carrera: yo contra otro monigote atleta . Él partía con unos metros de ventaja, y mi objetivo era darle alcance. Así que corrí, corrí y corrí. De vez en cuando, él giraba la cabeza, como para comprobar que todavía no estaba a su altura. Hasta me pareció leer en sus ojos una sonrisa burlona, pero sería cosa del cansancio. "Voy a sprintar", me dije. Y como una loca. "Vas demasiado deprisa, podrías lesionarte", rezaba un letrero que surgió en la pantalla. Mi gozo en un pozo. Lo intenté con el step, por aquello de que a la tercera va la vencida. Sube y baja de la tabla; primero un pie, luego otro; a un lado y al contrario. "¡Genial, genial!", me animaba, por fin, la Wii. "¡Yuju!", chillé.

Ahí decidí bajarme de la tabla, porque ya comenzaba a faltarme un poquito el aliento. Además, con la Wii, como con todo, es mejor dejarlo cuando estás en la cúspide.


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