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CARMEN SANTORIO BALLESTEROS HERIDA

"Todos gritaban, pero había que llamar al 112"

Actualizada Jueves, 17 de abril de 2008 - 03:59 h.
  • P.F.L. . IRÚN

Carmen Santorio Ballesteros, de 52 años, viajaba a Irún para visitar a su hijo. Reside en Santesteban y allí montó en el autobús. Viajaba en la tercera fila de asientos, en la parte derecha, muy cerca de la zona más afectada del vehículo y recordaba bien cómo sucedió el siniestro. "El autobús ha parado en el stop y se ha incorporado a la carretera. En ese momento llegaba el camión y el golpe ha sido tremendo. Yo tenía miedo de un segundo impacto porque había un tráiler aparcado y pensaba que chocábamos contra él. Pero no. Nos ha desplazado varios metros y hemos acabado todos por los suelos. ", relataba la mujer en el Hospital de Irún, acompañada ya por su hijo.

"Tras el accidente todos gritaban, recuerdo que gritaban y yo les decía que callaran. Hacía falta un poco de tranquilidad para avisar al 112. He intentado llamar, pero no tenía batería en el móvil. En ese momento ya habían parado algunos coches y les hemos dicho que llamaran. Enseguida han llegado los bomberos y han comenzado a ayudarnos", proseguía la mujer. Para entonces, Carmen Santorio ya había advertido que el herido más grave sería el conductor. "Él y una monja que iba en el asiento delantero", apuntó.

Los bomberos rompieron una de las lunas laterales para poder sacar a los heridos, puesto que la puerta de entrada delantera quedó dañada a consecuencia del impacto.

Carmen Santorio sufrió contusiones en la zona superior de la espalda. Pudo abandonar el autobús por su propio pie para entrar en el ambulancia. Atendida en el Hospital de Irún, le diagnosticaron rotura de clavícula. "En principio tengo que volver a los cuatro meses y, según cómo haya evolucionado, valoraran si me operan o no", explicaba la mujer, con el brazo en cabestrillo. Nada más ser dada de alta, a mediodía, apuraba un pitillo en las puertas del centro sanitario, con el que calmar la tensión acumulada durante la mañana.


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