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FÚTBOL

Amatriain cuelga las botas

Curtido en mil batallas, el eterno capitán de la Peña Sport deja el fútbol. A sus 33 años, y tras diez temporadas en el club, Sergio Amatriain pasará a ser el segundo entrenador

Actualizada Miércoles, 16 de abril de 2008 - 04:00 h.
  • ÍÑIGO GONZÁLEZ . PAMPLONA

Pese a no haber podido dejar a la Peña Sport en Segunda División B tal y cómo él quería, el capitán del equipo tafallés, Sergio Amatriain, cuelga las botas después de media vida dedicada al fútbol amateur en general y diez campañas seguidas a Tafalla en particular. Con 33 años y una hija recién nacida, el fino centrocampista pasará a ser ahora el segundo entrenador de la Peña bajo las órdenes de su amigo y compañero Javi Lerga.

Ayer, y tras su clase de Euskera, el capi repasó una carrera deportiva que podría haber sido más exitosa si la suerte hubiera acompañado.

¿Por qué retirarse ahora? ¿Por el descenso? ¿La edad? ¿La paternidad recién estrenada?

Hay un poco de todo eso. Este ha sido un año bastante duro y ya el año pasado me había planteado retirarme. Luego llegó el ascenso a Segunda B y me pareció una gran ocasión para retirarme allí.

La pena ha sido no poder despedirse dejando al equipo en 2ªB...

Eso es. Lo que pretendía era afianzar a la Peña en 2ªB. Desde que estoy yo hemos estado subiendo y bajando. Pero no ha podido ser.

¿Es duro colgar las botas?

Lo es. Pero se me hace un poco menos duro por la oportunidad que me da el club de entrenar. Eso ayuda a quitar el gusanillo.

¿En la vida del Sergio Amatriain futbolista cuál es la palabra clave?

Tafalla. Llegué allí con 23 años y me voy con 33. Fui después de intentar ser profesional pero no lo pude conseguir. Quise disfrutar del fútbol amateur y el mejor sitio en Navarra para hacerlo es Tafalla.

¿Para qué da una década peñista?

Para conocer a mucha gente. He disfrutado muchísimo jugando a fútbol a este nivel y aquí he hecho amigos para toda la vida.

¿Ha cambiado mucho el club en estos diez años?

El club siempre está limitado por el aspecto económico, pero sí que ha crecido. Ahora hay un campo de entrenamiento de hierba artificial, se trabaja muy bien la cantera y están saliendo chavales.

Le ha tocado vivir tres ascensos y tres descensos del club.

Me siento afortunado por ello. Personalmente me quedo con los momentos satisfactorios que hemos vivido en Tercera y Segunda B.

¿Con qué momento se queda?

Quizá lo que más me emocionó fue el primer ascenso a Segunda B. Lo logramos en Teruel y fue una alivio. La Peña llevaba diez años jugando liguillas de ascenso pero sin subir. Y había presión. Jugué ese partido y encima marqué el gol. Fue lo más bonito. Recuerdo que nos llevaron en autobús por la Calle Mayor y subimos al ayuntamiento. Luego los otros ascensos los he vivido con más tranquilidad.

¿Y el descenso? ¿Cómo se vive?

Pues siempre te queda el resquemor de los pocos puntos que has conseguido y de lo mucho que cuesta subir y lo fácil que se baja. Eso es doloroso. Por eso tuvo mucha importancia el año que logramos la permanencia en la promoción ante el Sabadell y el Betis B.

Usted fue el capitán en la Copa del Rey ante Osasuna...

Ese ha sido mi otro gran momento como futbolista. Fue precioso. Tenía 31 años y yo nunca había jugado en El Sadar. Se lo decía a mis compañeros y no se lo creían, sobre todo porque siempre he vivido al lado del estadio y porque encima jugué en el Promesas. Pero fue la Peña la que me permitió vivir ese partido. Fue muy chulo. Hubo 10.000 personas en el campo y llegamos vivos en la eliminatoria de Copa ante un Primera.

¿Qué espina se le queda?

No haber podido jugar al fútbol a nivel más profesional. Vivir de eso. Para mí eso sería lo más bonito. Pero lo he llevado muy bien.

Encima compartió vestuario con gente que hoy está en Primera.

Me pasó en el Promesas y también en el Sanse, donde jugaba con Gabilondo, Barkero, Aramburu, López Rekarte... Ahora son futbolistas y tú veías que no había diferencias cuando estabas con ellos.

¿Ha sido muy duro este año?

Mucho, sobre todo porque hemos tenido muy mala suerte. Las lesiones o pequeños detalles de calidad nos han hecho bajar. Pero no hemos sido inferiores a nadie.

Se ha quedado pichichi del equipo.

He marcado cuatro goles, pero han sido de penalti, mi especialidad de capitán. Es sólo anécdota.

Ahora va a ser el segundo entrenador de sus compañeros con Javi Lerga. ¿Ha cambiado ya el chip?

Es una oportunidad muy bonita. Ha llegado por sorpresa, porque en principio la idea era empezar la próxima temporada, pero Patxi Rípodas y la directiva han pensado que es mejor que Javi empiece ya a entrenar. Le podré echar una mano importante en aspectos tácticos porque conozco a fondo al equipo y a la Tercera navarra.

Y a pensar ya en el ascenso.

Ese será siempre nuestro objetivo.


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