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SOCIEDAD

María Josefa Huarte, entre el arte y la filantropía

Ha conocido los bombardeos en plena guerra de los Balcanes trabajando en sus hogares de acogida

Actualizada Domingo, 6 de abril de 2008 - 04:00 h.

Capaz de lanzarse de niña a la piscina desde la ventana de Villa Adriana, su casa pamplonesa junto al Seminario, como de navegar en canoa, sin motor y a remo, entre nubes de mosquitos, por un afluente del Amazonas promoviendo proyectos de desarrollo, de la pamplonesa María Josefa Huarte Beaumont aseguran que es una mujer de gesto amigo, de vanguardia y criterio a la hora de elegir lo último, pero lo último en cuanto a búsqueda de la excelencia tanto en calidad educativa contrastada para los niños alojados en sus hogares de acogida, como a la hora de adquirir una obra de arte.

Fundadora junto a su marido Javier Vidal de Nuevo Futuro (ONG que creó en 1971 y que, a día de hoy, lleva atendidos a 18.000 niños en Navarra, Perú, Honduras, Santo Domingo, Cuba, Croacia y Colombia) de la Cátedra Huarte y de la Fundación Beaumont, es el arte lo que acerca estos días a la actualidad un apellido imprescindible a la hora de entender la historia social de Navarra desde mediados del pasado siglo. Como se sabe, Kandinsky, Rothko, Picasso, Tàpies, Chillida, Oteiza, Palazuelo. los cuadros que forman parte de su espacio vital en su domicilio de Madrid se ubicarán tras una donación en un centro de arte contemporáneo en la Universidad de Navarra que construirá Rafael Moneo. Medio centenar de obras otorgadas a cambio de construir el edificio y de abrir la colección al público navarro y en Navarra según un viejo anhelo de la propietaria.

Y es que, según los que la conocen, el perfil humano de María Josefa Huarte proclama tantos rasgos de mecenazgo y altruismo como de inquietud descubridora, con un sexto sentido, afirman, para detectar el gato y la liebre, tanto que, cuando ignoraba que se empezaban a comercializar reproducciones de la escultura de su amigo Jorge Oteiza, era capaz de detectarlas ante reconocidos expertos. Sería lo que en el mundo de las subastas se denomina un "ojo de oro" para descubrir la calidad, pero, a la vez, mujer de ojo al loro para observar todas las mañanas, a la hora del colegio, la tarea social que llevaba a cabo su madre en los suburbios madrileños de postguerra con la que colaboró trabajando entre niños y ancianos.

Atrevimiento creativo

Su inquietud vital por el arte se explica a través de su entorno familiar singular, creativo en el ámbito empresarial y preocupado por el mecenazgo artístico. A su padre Félix Huarte, empresario y vicepresidente de la Diputación, se debe el tránsito en Navarra de una sociedad rural a una industrial. Además de metalurgia, construcción, alimentación, papel o urbanizaciones, Huarte edificó a comienzos de la década de los 70 un grupo de 70 empresas y 17.500 trabajadores y nombres como Inmenasa, TRW o Mapsa. Pero, en el ámbito del arte, los Huarte, y de forma especial su hermano Juan, fueron capaces de dejar en estado de shock a Navarra y a España cuando en 1972 impulsaron en una Pamplona oscura los iluminadores Encuentros con el Arte, una muestra en la calle de la vanguardia más internacional y renovadora. La fundadora de Nuevo Futuro ya había observado cómo su hermano Juan -distinguido este año con la Cruz de Carlos III el Noble como en su día lo fue su hermana- desarrollaba en Madrid actividades culturales con Oteiza, Néstor Basterrechea, Chillida o Sáez de Oiza. Juan había habilitado un estudio en Madrid para que Jorge Oteiza reparase la bienal de Sao Paulo.

Tercera de cuatro hermanos, deportista, capaz de niña de jugar a pelota contra su hermano Felipe, campeón del mundo de pala corta y pala larga y más tarde secuestrado por ETA, acaso su orientación hacia el arte entendido como atrevimiento contemporáneo parta desde niña, desde la ventana de su casa diseñada por Víctor Eusa, cuando sus hermanos le desafiaban a saltar desde la ventana hasta la piscina o el padre, atento a las alarmas de bombardeo en la guerra civil, reunía a su familia, a la del jardinero y a los perros, en un refugio que mandó construir bajo la casa con su sistema de ventilación. Años más tarde volvería a conocer los bombardeos y el refugio en el sótano de un hotel en uno de sus casi 30 viajes a Croacia, en plena guerra de los Balcanes, trabajando en la expansión de sus hogares infantiles.


Comentarios
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  • ES importante que el patrimonio de una pamplonesa que siempre se ha sentido pamplonesa se haya quedado en Pamplona. Que haya donado su colección a la Universidad de Navarra es muy significativo e importante. Hay universidades que tienen un patrimonio artístico y lo ponen a merced de todos los ciudadanos. La Universidad de Granada , por ejemplo, tiene un patrimonio monumental importantísimo, pues desde hace muchísimo tiempo invertió en la compra de edificios singulares desde el punto de vista artístico, que gracias a eso no se deterioraron, y les dió uso. También recibe donaciones artísticas, como el legado pictórico del poeta Antonio Carbajal. ¿es algo nuevo en Pamplona? bienvenido sea lo nuevo si repercute a favor de todos los pamploneses.Charo Fuentes

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