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CRÍTICA DE CINE | MIGUEL URABAYEN

Trasplante e intriga

Actualizada Jueves, 3 de abril de 2008 - 04:00 h.

A VISO: mi comentario revela la intriga.

Despierto empieza como si fuera una obra sobre amores difíciles. El protagonista, Clay Beresford, es un multimillonario que se ha enamorado de la secretaria y ayudante de su madre viuda, con la que él sigue viviendo en su mansión de Nueva York. Pero muy pronto sabremos que aparte de la muy posible oposición materna a ese amor, Clay tiene un problema más grave. Su corazón ya le ha fallado una vez y, según escuchamos en el diálogo, se salvó por la rápida intervención de un cirujano que a partir de ahí se ha convertido en su mejor amigo. Y el doctor Jack Harper, así se llama, será quien realice muy pronto el trasplante de corazón necesario para que el joven pueda seguir con vida.

Su madre prefiere que el encargado de realizarlo sea otro cirujano, una eminencia en ese tipo de intervenciones, pero Clay se mantiene firme en la elección de su amigo Jack. Este no le oculta la gravedad de la situación, le muestra la sala y ambiente donde le operará y aconseja que deje todo bien resuelto. Por si acaso.

Los grandes negocios nacionales e internacionales de Clay van todos muy bien por lo que el único problema es su amante. Para resolverlo, se casa con ella el día anterior a la operación, y esos dos acontecimientos provocan un cambio total en su vida. También en la película. De repente, nos encontramos con una intriga policiaca en vez de con el drama amoroso que parecía amenazarnos. El cambio podría ser aceptado y bienvenido por muchos aficionados, pero no en la forma imaginada por el guionista y director británico Joby Harold.

Fantasía

Las escenas del comienzo de la operación son realistas -pueden sobresaltar a quienes hayan pasado por el quirófano- pero inmediatamente dejan de serlo. Apoyándose en el hecho de que, según dice un rótulo inicial, se dan algunos casos de pacientes inmovilizados por la anestesia pero con la conciencia despierta, Harold se adentra por una vía fantástica que nunca consigue hacer creíble. Y así vemos cómo el espíritu de Clay sale de su cuerpo yacente y siendo invisible, comienza a escuchar lo que hablan los cirujanos mientras proceden al trasplante. No se limita a eso. Abrumado por lo que ha oído, sale de la habitación y en el pasillo es testigo de algunas conversaciones que terminan de hacerle comprender la situación en la que se encuentra.

Todavía más complicado. Harold aprovecha ese estado especial de la conciencia de su protagonista para revivir situaciones de la infancia -la muerte de su padre- además de hacerle comprender el carácter de algunas personas.

Mientras Clay permanece en el quirófano la credibilidad se sostiene más o menos pero se derrumba cuando vemos al espíritu correr por los pasillos y tropezar con alguna pared. Por lo que sabemos de los espíritus, aprendido en muchas películas de Hollywood, ellos no tienen, no pueden tener, obstáculos físicos. Comprendemos que al guionista Harold le haya tentado una intriga como la que describe, original y con algunas sorpresas argumentales, pero el director Harold parece haber olvidado que está manejando a alguien cuyo cuerpo sigue en el quirófano.

Pensándolo bien, quizá Despierto no sea tan original como podemos creer mientras la vemos Hace años Stephen King escribió un cuento con esa base utilizada por Hitchcock en un capítulo de sus series televisivas. Pero sí es cierto que en el cine actual el argumento imaginado por Harold es distinto a las películas policiacas vistas habitualmente.

La interpretación no tiene la calidad que cabía esperar. Hayde Christensen estaba mucho mejor como el joven Darth Vader de los más recientes episodios de Star Wars. Quizá sea debido a que Clay Beresford es un personaje difícil de representar tal como aparece, un decidido empresario y al mismo tiempo un joven de carácter tímido. Lo digo porque los millonarios no suelen vivir con sus madres. Jessica Alba es muy atractiva y tanto ella como el director lo saben, de ahí las escenas en la primera parte. En la segunda, su actuación mejora o al menos tiene oportunidades para expresar otros sentimientos y emociones. La actriz sueca Lena Olin como la madre de Clay y Terence Howard dan interés a sus personajes.

EN RESUMEN: Una operación quirúrgica provoca consecuencias de fantasía, difíciles de creer, en las que el protagonista averigua cómo se va a desarrollar un crimen.


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