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A PUNTA SECA

Libros de campaña y propaganda

Retrato minimalista y feroz el de Sarkozy por Yasmina Reza, imposible de imaginar siquiera aquí

Actualizada Miércoles, 2 de abril de 2008 - 04:00 h.
  • FERNANDO PÉREZ OLLO

L A constitución de las Cortes Generales puso fin ayer al período electoral y abrió la IX legislatura de la actual democracia. Ese tranco temporal se muestra propicio a libros de personajes políticos que aspiran a la primera línea política o a entibar la presencia de su sigla. Van aquí algunos ejemplos de esta última cosecha. Quedan fuera, pues, títulos recientes de teoría política muy recomendables, como el editado por Aurelio Arteta, "El saber ciudadano.

Las nociones capitales de la democracia" (Madrid, Alianza editorial, 2008), denso concesiones, o "Liberalismo antiguo y moderno", de Leo Strauss (Buenos Aires, Katz, 2007), proteico y conveniente no sólo para saber qué significa "liberal" en cada época y geografía política, o "Revisión de Elías Díaz: sus libros y sus críticos" (Centro de Estudios Constitucionales, 2007), que supera el tradicional libro-homenaje académico.

Tampoco encaja en ese epígrafe "Saliendo al paso" de Fernando Savater (Madrid, Espejo de Tinta, 2008), tercer haz de artículos publicados por el escritor donostiarra. Estas noventa y una entregas periodísticas de Savater corresponden al último cuatrienio, época "en que me he quedado bastante más solo que antes. Amigos y conocidos que celebraban mucho los primeros de la serie, más tarde -y sobre todo ahora- han pasado a evitar la menor mención de los posteriores. Por lo visto toca cerrar filas en defensa de la política gubernamental, sobre todo antiterrorista. sea la que sea. Ya no cuentan los errores de Zapatero and Co., salvo en la medida en que deben ser maquillados con ataques al PP a fin de no convertirse en argumentos válidos para la oposición (.) En algunos casos -como el desencuentro que rodeó la publicación de mi "Casa tomada"- me he sentido un bicho raro incluso en el periódico de mi vida, en el que colaboro desde hace más de treinta años. Antes yo viajaba en el autobús como los niños que van de excursión, cantando con los demás compañeros "Asturias, patria querida" y "Las vacas del pueblo ya se han escapao"; ahora sigo viajando en él, pero como un circunspecto usuario que ocupa su asiento, mira por la ventanilla y se desentiende del coro que canta a su alrededor "¡viva la madre superiora!" Claro, me consuelo pensando que peor hubiera sido estar en la SER".

El texto y la historia de "Casa tomada" corrieron por internet hasta que el artículo vio la luz, mediado mayo pasado, en "El Correo". Pero "Cuentistas", fechado cinco meses después, no es menos lúcido, riguroso e incisivo.

Seis títulos, seis

Aún en la legislatura anterior, saltó a los escaparates "Cartas a un joven español", de José María Aznar (Planeta). El título remeda uno de Ortega y Gasset, "Cartas de un joven español", y el contenido despliega ufano las ideas y convicciones del autor cuatro años después de abandonar la Moncloa, con una prosa mechada de cierta afectación. Aznar, a lo que se ve, no se ha enterado de lo que Blair ya sabe ahora.

Enseguida salió "Madera de Zapatero" (RBA), de Suso de Toro, entusiasta sobrecarga de elogios y trazos positivos del personaje que el autor definió en la presentación pública del volumen como "bulldog" y "purasangre". La hagiografía resultaba risible y contraproducente, si bien entre tanta ganga el lector avisado y neutral podía extraer elementos suficientes para taracear un perfil más realista. De modo que, pese a la debilidad de sus excesos amistosos, este libro encierra más interés que "Examen a Zapatero" (Temas de Hoy), de Philip Petit, politólogo al que el presidente ahora reelegido responde como un doctrino instalado en el mejor de los mundos. No quiero acudir a la tipificación psicológica de quien impone su mundo interior a la realidad evidente, pero en estas páginas eufóricas hay ejemplos surtidos.

Jordi Pujol ha publicado "Historia de una convicción. Memorias (1930-1980)" (Destino). Si nos atenemos a los recuerdos del ex president de la Generalitat, un joven como él, católico y de clase media, llegado a la consciencia en la dictadura, no podía pensar más que en una actuación política que hiciera de Cataluña, su lengua y su cultura una realidad per se, pujante y poderosa. Pujol despliega una crónica personal, satisfecha de su lucha y de sus logros, que permite ver el porqué profundo de algunas evoluciones personales, aparentemente contradictorias. Él era un catalanista a radice, pero otros, luego dirigentes socialistas, no menos.

Muy otro es el caso de "El camino de la concordia. De la cárcel al Parlamento" (Debate). Gabriel Elorriaga estampa el recuerdo de su participación en la política desde la movilización universitaria de 1956 hasta las elecciones de 1982 de la mano de Fraga, a una con observaciones sobre la política posterior hasta el cuatrienio Zapatero, al que no ahorra críticas. Narración directa de lo vivido, aliñada con la invitación a la concordia, sin renunciar al ideario propio, a ratos no parece datar de estos tiempos. Y mucho más diferente es "Merece la pena", de Rosa Díez (Planeta), etiquetado como autobiográfico. Rebasa tal género. El libro se explica por el lanzamiento de UPyD, liderado por Rosa Díez, pero aporta el testimonio, valioso, de los procesos y hechos que motivaron su salida del PSOE -ejemplo de comportamientos miserables- y más aún del congreso que destapó a Zapatero, lanzamiento, si creemos a la autora, cuya rampa armó Felipe González sin dejarse ver. Como apuntó Antonio Elorza, a esa revelación pueden deberse los comentarios desabridos del ex presidente sobre algún incidente universitario de la ex socialista en la reciente campaña.

Antes del "efecto Bruni"

Sin embargo, el libro más cuajado e interesante, sin duda, es extranjero, el de Yasmina Reza sobre Sarkozy, al que siguió durante un año en la intimidad de su campaña presidencial. Relato minimalista, pero no crónica estricta, cáustico y distante, no se rinde en ningún momento al encanto del personaje y lo dibuja mediante trazos breves y eficaces que transmiten situaciones, palabras, miradas. "Retrato de una fiera por una tigresa, de un guerrero por una conquistadora", dijo "Le Nouvel Observateur". Sí. Reza destroza a Sarkozy con la frialdad de su prosa, libre de clichés políticos, y el placer de observar el intradós de un hombre nervioso, inquieto como un niño, ególatra insaciable, preocupado por los grandes titulares y las encuestas, necesitado de la acción para combatir la angustia. Los demás veían el tapiz, ella la urdimbre, los nudos del revés. No hay gran hombre para su ayuda de cámara, según la vieja frase, pero mucho menos para una pluma libre. No erraba Nietzsche cuando escribió que los grandes hombres nacen póstumos.

Al final, el lector puede preguntarse si Carla Bruni leyó este libro antes de dar el sí ante el juez que la casó con monsieur le president. Pero también cabe la duda de que el personaje aguante mucho tiempo el "efecto Bruni", que su mujer, y no él, concite y absorba la atención general.

Libro envidiable, ejemplar e imposible aquí, y no sólo aquí. Nadie se imagina a un candidato, el que ustedes quieran, que aceptase llevar en su séquito, como una lapa, a un escritor que no hubiera acreditado la lealtad canina que le ahorrase el bozal de someter el texto a la aprobación pertinente.

Libro que ofrece pequeñas y gloriosas sabidurías. En el despacho "del magnífico Obama", éste responde: "¿Qué me separa de Bush? Ha sido elegido dos veces presidente de Estados Unidos". Ninguno de los periodistas presentes en este salón de Sofitel parece captar la inteligencia de esta respuesta, y no la veré reproducida en ninguna parte de la prensa francesa" (pág. 21).


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