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TIERRAESTELLA

Las ondas de Tierra Estella

El pasado fin de semana el colectivo de radioaficionados de la merindad ha participado en uno de los concursos más multitudinarios que se realizan en el mundo

Actualizada Martes, 1 de abril de 2008 - 04:00 h.
  • EFE . PAMPLONA

MUCHO han avanzado las tecnologías desde que un otoño de 1895, tras muchos intentos fallidos, el transistor de un joven italiano de 23 años llamado Guglielmo Marconi cubriera una distancia de dos kilómetros convirtiéndose así en el inventor del primer sistema de telegrafía sin cables.

Casi 120 años después, con Internet asentado como un poderoso medio de comunicación social internacional, miles de radioaficionados de todo el planeta se ponen los cascos para comunicarse en tiempo real con quien responda a su llamada: "CQ CQ alfa óscar dos whiskey".

Durante el pasado fin de semana, más de 25.000 estaciones de todo el mundo se han sentado tras sus mesas para participar en el concurso internacional de radiotelefonía CQ WPX SSB 2008, convocado por la revista CQ Radioamateur y destinado a trabajar prefijos de radioaficionados.

El objetivo es contactar con el mayor número de radioaficionados en todo el mundo en 48 horas: cuántos más contactos se hagan, mayor sea la diversidad de países y más lejanos, más puntos se consiguen.

Desde 1996, el equipo de la Unión de Radioaficionados de Estella (URDE) orienta sus antenas en la dirección adecuada para llevar sus ondas lo más lejos posible como único representante de Navarra en la modalidad de multioperador.

El ayuntamiento de Lerín apoya desde hace algunos años a la asociación, a la que cede un local donde tienen unas antenas dedicadas exclusivamente a los concursos nacionales e internacionales.

El espacio de La Romaleta, frente al campo de fútbol del equipo del municipio, está situado en un lugar alto y despejado que facilita la recepción de las transmisiones.

Lugares lejanos

Bajo el distintivo AO2W, otorgado especialmente para este evento por la dirección general de telecomunicaciones, la URDE ha congregado en esta localidad a quince radioaficionados, que han realizado un total de 602 comunicaciones con países tan diversos como Japón, Malasia, Estados Unidos o Siberia.

Una cifra que, pese a ser inferior a la de otros años, ha satisfecho a la URDE, cuyo principal objetivo es seguir al pie del cañón en este tipo de concursos.

"Nuestra estación es modesta y nunca aspiramos a ganar, sobre todo un campeonato tan grande como éste. Lo hacemos por instrucción individual, para que cada vez que participamos lo hagamos mejor y nos vayamos entrenando y aprendamos", explica el vocal de actividades de la asociación, Joaquín Montoya.

Este fin de semana han recibido a estaciones que llevaban más de 4.000 comunicados. Unas cotas para las que hace falta una gran sofisticación de emisoras.

"Ellos tienen antenas para cada banda a una altura bestial y nosotros tenemos unos equipos que los ponen los propios socios y que en ocasiones tienen más de treinta años", añade Montoya.

Durante este fin de semana tan intensivo se trabaja por parejas: uno a los mandos de la emisora, haciendo llamadas o contestando a los radioaficionados y otro al ordenador, metiendo los datos de cada uno de los comunicados y anotando los comunicados con cada país en un mapa mundial para conocer al momento el alcance de éstos.

En esta ocasión, al ser una competición, se trata de hacer las comunicaciones lo más rápido posible, pero el repetidor situado en la Higa de Monreal aporta a los alrededor de 300 radioaficionados de Navarra una ventana al mundo a la antigua usanza.

Vecino de Oteiza de la Solana, Montoya comenzó en el mundo de las ondas con tan sólo once años y en 1986 la dirección general de radioaficionados le dio su indicativo, una especie de "nombre de guerra" con el que Montoya se presenta al mundo a través de las ondas.

A través de esta primigenia forma de chatear sin necesidad de pantallas, ni teclado, ni ratón, Montoya ha hablado con gente de todo el planeta, desde Australia a Costa Rica pasando por Rusia, Israel o Indonesia.

Hace poco, en Badostain con un amigo, contactó con un argentino que tenía familia en Pamplona: "Nos dijo que llevaba tiempo sin poder hablar con ellos, así que nos dio el teléfono de sus familiares para que les llamáramos y les pusimos en contacto. Fue muy bonito poder ayudarlos", recuerda.

Montoya cuenta también la ilusión que le hizo descubrir a un grupo de españoles transmitiendo desde Ruanda y con los que estuvo hablando más de una hora.

Historias como éstas las recoge y comparte Montoya en un su blog, y dan para una novela.

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